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Dele Alli contra su pasado

El internacional del Tottenham, abandonado por su padre, intenta escribir su futuro mientras borra su caótica infancia

Dele Alli, en el entrenamiento de Inglaterra. Ampliar foto
Dele Alli, en el entrenamiento de Inglaterra. AFP

La imagen es elocuente, por su fuerza, sobre todo por su simbología. Es un dibujo, en blanco y negro, en el que hay un niño en el centro y a su alrededor, en círculo, aparecen unas manos, algunas le ofrecen coches, dinero y casas, otras parecen estar pidiéndolo algo. Mientras que la mayoría de los futbolistas profesionales eligen para su avatar del WhatsApp una foto de sus hijos o de ellos en una acción de juego, Dele Alli (Milton Keynes, 22 años), mediapunta del Tottenham y de Inglaterra, elige el dibujo del niño rodeado por demonios y vividores. “He pensado mucho en esa foto, sugiere que necesita estar rodeado de las personas adecuadas”, reflexiona Mauricio Pochettino, técnico de los Spurs, en su libro Un nuevo mundo.Su talento necesita contención, lo sabe Pochettino, lo sabe el propio Dele Alli. Su caso no es extraño en el fútbol; pero sí en un niño criado en Milton Keynes.

No es una ciudad más en Inglaterra. A 70 kilómetros al norte de Londres, Milton Keynes se construyó a finales de los 60. Espaciosa, verde, por supuesto moderna, parece exportada de Estados Unidos. “No es la típica ciudad británica, es verdad. Pero hay buena calidad de vida. Es fácil vivir aquí”, explica Alex, que trabaja en una inmobiliaria. “Nunca te vas a encontrar con tráfico”, dice el taxista Susseelan. “Si quieres salir de fiesta no es el mejor sitio de Inglaterra”, tercia el camarero John. Y remata Christina, una vecina: “Fue un experimento que salió bien”. MK tiene uno de los centros comerciales más grandes de Europa, la sede del equipo de Fórmula 1 Red Bull Racing y por su National Bowl, un espacio al aire libre dedicado a espectáculos, pasaron Linking Park, Robbie Williams y Green Day, entre otros.

“¿Dele Alli es de aquí?”, cuestiona Micheal, mientras se come un trozo de pizza en el barrio de Bradwell; “pensaba que era el típico londinense”. Resulta imposible confundir esta ciudad con un sitio marginal. No lo es. La infancia de Dele Alli, sin embargo, estuvo marcada por el caos, el abandono y las malas compañías. Su padre, nigeriano, se marchó a Estados Unidos antes de que naciera. Su madre, inglesa, no pudo lidiar con sus problemas con el alcohol. “Fueron tiempos difíciles, tuve cuatro hijos de cuatro padres diferentes. Vivíamos en una casa de protección que nos duró poco”, reveló su madre Denise a The Sun.

Los errores

Entonces, apareció la pelota, siempre al rescate de Dele Alli, a veces olvidada por su mal genio. El Heelands Rangers Sports Field, un club de barrio, fue su primer refugio hasta que con 11 años lo fichó el Milton Keynes Dons, asiduo en la Championship y hoy en la Ligue 2. “Llegó a un entorno en donde lo cuidamos. No es ningún secreto que se crio en la calle”, explican en el MK Dons. Al club le costaba, en cualquier caso, alejar a Dele Alli de las malas compañías. En 2009, avalado por su madre, MK Dons le aconsejó al pequeño Dele cambiar la vida callejera para mudarse a la casa de sus compañeros Alan y Sally Hickford. En 2012 se estrenó en la primera del Dons y tres años después lo fichó el Tottenham por cinco millones de euros. Solo entonces, cuando armó las maletas rumbo a Londres, dejó la casa de los Hickford. “Cometió errores, se corrigió, se hizo a sí mismo. Es un artista, con mil horas de practica, a veces difícil de gestionar emocionalmente”, explican en el Dons.

Con Pochettino encontró un nuevo aliado, en lo futbolístico y en lo emocional. “Mauricio intenta hablar mucho con él, pero es difícil. A veces, se cierra mucho”, aseguran desde el entorno del técnico argentino. Mejor jugador joven de la Premier 2015-2016, Dele Alli es uno de los referentes de la nueva generación de la Inglaterra de Gareth Southgate, cuarta en el Mundial de Rusia.

Dele Alli, sin embargo, sigue buscando su equilibrio. “Prefiero no hablar de Dele Alli. Conozco a su madre”, dice una joven que no quiere decir su nombre que trabaja en el Meeting Place del barrio de Heelands. “A veces viene por aquí y le da dinero a uno de sus hermanos. También le trae ropa del Tottenham”, explica. Las visitas de Dele a su hermano son esporádicas. Con sus padres no quiere saber nada. A sus 22 años, Dele Alli escribe su futuro mientras intenta borrar su pasado.

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