Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Serena Williams acaricia lo imposible

La estadounidense accede a la 31ª final de un grande justo un año después de haber sido madre y haber superado cuatro operaciones tras el parto. “Esto es solo el principio”, dice la tenista, de casi 37 años

Serena Williams devuelve la pelota durante la semifinal contra Sevastova en Nueva York.
Serena Williams devuelve la pelota durante la semifinal contra Sevastova en Nueva York. AFP

La maravillosa odisea que supone la carrera de Serena Williams está muy cerca, a un solo triunfo, un suspiro, de estrenar un episodio realmente inimaginable.

En el lluvioso anochecer de Nueva York, con la central techada y el púbico deseoso de que se su heroína diese el penúltimo paso hacia su Ítaca natal, la cima de todo gran torneo, la estadounidense despachó a Anastasija Sevastova en 65 minutos (6-3 y 6-0) y se situó a las puertas de cerrar el círculo que comenzó a trazar cuando anunció que sería madre, que luego regresaría y que entregaría todo lo que le queda para lograr un imposible: tras estrenar maternidad a los 36 años, rozar la muerte después del parto, un complejo proceso de recomposición de su musculatura abdominal –absolutamente esencial para jugar al tenis– y partir de cero, Williams acaricia su homérico objetivo. Si derrota a la joven Naomi Osaka este sábado (22.00, Eurosport) igualará a la australiana Margaret Court como la tenista con más títulos (24) de la historia en los Grand Slams.

“El año pasado estaba, literalmente, luchando por mi vida en un hospital”, recordó ante los periodistas en la sala de conferencias, después de haber estado muy cerca de derramar alguna lágrima tras la victoria. “Tal día como hoy me estaban operando por tercera vez y aún me quedaba otra intervención”, continuó. “Así que venir de ahí, de estar postrada en la cama sin poder moverme ni hacer nada, y ahora estar a punto de jugar la segunda final de un Grand Slam consecutiva…”, valoró la norteamericana, con 31 finales de un major ya en su expediente; es decir, una más que el mismísimo Roger Federer, las mismas que Steffi Graf y solo tres por debajo de su compatriota Chris Evert (34) y una de Martina Navratilova (32).

Será la novena en Nueva York, donde no vence desde 2014; la segunda consecutiva de un grande –cedió hace un par de meses contra Kerber en la de Wimbledon– después de estar 14 meses en la reserva tras el parto y la durísima fase de recuperación. La mayoría hubiese recogido los trastos y se hubiera ido a casa para tumbarse en el sofá, comer palomitas y recrearse en la obra, pero ella se planteó un desafío de proporciones gigantescas: volver y vencer. Le han bastado 18 partidos únicamente para reinsertarse y ser de nuevo competitiva en un circuito volátil que devora a las treintañeras y da paso a las jovencitas como Osaka.

Amplio margen de evolución

“Pero esto es solo el principio”, previno a 20 días exactos de cumplir los 37. “Todavía estoy subiendo el camino, planeo hacer muchas más cosas. En solo un par de meses no alcanzas tu máximo. Siento que todavía puedo mejorar mucho mi juego y eso en realidad es la parte más emocionante de todo esto. Todavía estoy escalando la montaña”, agregó Williams, que durante este viaje de vuelta que arrancó en marzo abordó Roland Garros sin haber disputado un solo partido sobre tierra y Wimbledon sin haber pisado antes el césped, y el US Open después de haber encajado en San José la derrota más dura de su trayectoria desde 1995, contra Johanna Konta (6-1 y 6-0).

“¿Y cómo de lejos está de su mejor estado de forma?”, se le planteó en el turno de atención a los medios. “Es difícil decirlo. No lo sé, no lo sé… Yo diría que estoy a un 50 ó 60 por ciento de mis posibilidades”, respondió antes de retirarse para descansar e ir pensando en el imprevisible choque contra Osaka, ahora la única que puede apartarla del gran sueño. “Estoy todavía en una burbuja”, dijo antes. “Realmente no miro atrás para ver lo que he conseguido. No tengo los trofeos repartidos por toda mi casa… De hecho, solo tengo uno y está en la habitación de Olympia”, zanjó Serena, que inició el año como la 449 del mundo y hoy día es la 26. Y, dice, todavía le queda mucho por hacer.

Ni más ni menos. Serena Williams.

A UN SOLO TRIUNFO DE VARIAS PLUSMARCAS

El séptimo título en Nueva York. Si gana este sábado, Williams superaría a Chris Evert (6) como la más condecorada del torneo en la Era Abierta. Conquistó previamente las ediciones de 1999, 2002, 2008, 2012, 2013 y 2014.

Unirse a Margaret Court, Evone Goolagong y Kim Clijsters como las únicas jugadoras profesionales que han ganado un trofeo individual del Grand Slam siendo madres.

Los 24 grandes de Court. Igualaría a la australiana y por detrás está Steffi Graf (22). El suizo Roger Federer tiene actualmente 20.

Siete temporadas consecutivas triunfando. Con un triunfo frente a la japonesa, la norteamericana evitaría su primer curso en blanco desde 2011.

Más información