Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

España se lo toma en serio

La delegación española la integran 35 personas, la mayor cobertura que ha tenido la sub-20 femenina

Entrenamiento de la Selección Sub-20 femenina en Concarneau.
Entrenamiento de la Selección Sub-20 femenina en Concarneau. EFE

A veces, con ritmos más castizos. Otras, al son del reguetón más milenial. Las jugadoras de la selección española de fútbol tienen un himno. Y lo cantan en el autobús, camino del estadio. Es el tema que compuso la Niña Pastori para la Eurocopa del 2016 y que la gaditana cantaba con un atrevido Sergio Ramos. Se llamaba La Roja baila. Y también baila La Rojita. Las futbolistas de la sub-20, desplazadas a Francia para hacer historia, bailan, coreografía incluida, en los entrenamientos, al son de Thalía y Natti Natasha. Están a las puertas de la final del Mundial sub-20 y lo suyo es pura picardía. “No me acuerdo. Y si no me acuerdo, no pasó”, dice la canción.

De este campeonato, sin embargo, se acordarán siempre. Ellas y todo el equipo de profesionales que les acompaña, 35 en total. Que no son pocos. Hace más de una década que la federación española empezó a hacer esfuerzos por modernizar y profesionalizar la selección femenina, pero ha costado lo suyo. Primero se reestructuró el equipo técnico y se amplió. Más tarde, tras la marcha de Ignacio Quereda, señalado por sus futbolistas en el Mundial de Canadá 2015, el primero que jugaba la absoluta femenina, el puesto de seleccionador lo asumió Jorge Vilda, que le dio otro aire al equipo. También a las categorías inferiores. En este tiempo ha trabajado codo con codo con Pedro López, seleccionador de la sub-20, y últimamente también con el apoyo de Rafa del Amo, presidente de la Comisión de Fútbol Femenino, que asume que esa sección se ha abordado históricamente “con deficiencias”.

La delegación que hoy despliega la selección en Francia, como la que han tenido las categorías inferiores en los Europeos de este verano, es novedosa. Nunca antes hubo un equipo tan grande. “Y de calidad. Si tenemos a los mejores es más fácil sacarnos partido”, apunta.

Del Amo aspira, además, a presentar el próximo mes de septiembre un nuevo departamento dentro de la federación dedicado exclusivamente al fútbol femenino e independiente del masculino, con un director de área, responsables de marketing, de publicidad…

En Ploërmel, donde se concentra la selección, a Pedro López —“no se me pasa por la cabeza otra cosa que no sea levantar esa Copa”, les dijo a las chicas la tarde del martes antes de desearles “buen entreno” y dirigir una de las últimas sesiones de trabajo que aguardan en la Bretaña francesa— le asiste María Antonia Is, técnico asistente en esta cita y también seleccionadora de la sub-17. No es la única mujer de la delegación, por mucho que predominen los hombres fuera del campo. De los dos fisioterapeutas una también es mujer (María Gil), como lo son también la delegada, Antonia Verdugo, y la secretaria, Edurne Barrio, que hace tareas de organización logística. Además, el equipo cuenta con preparador físico y de porteros, Javier López Vallejo, responsable, como lo fueron en parte el analista y los dos técnicos audiovisuales, de la genial actuación de Cata Coll en el partido que dio a España la clasificación para la final después de que la guardameta detuviera un penalti a Francia en los últimos minutos del partido. “Las habíamos estudiado. Sabía que lo iba a parar”, confesó López Vallejo, formado en Osasuna y ex del Villarreal, entre otros.

De eso hace unos años, claro. Como años han pasado desde que Javier Arbizu se pusiera a los fogones para preparar una buena dieta (por deliciosa y adecuada) para los campeones españoles. Antes de preparar el menú diario de las jugadoras de la selección, Arbizu, dio de comer a Torres, a Iniesta y compañía en la Eurocopa de 2008 y el Mundial de 2010. Es un mítico de la selección. Como lo es, también, Carlos Ruiz, una leyenda en el Athletic (275 partidos, 115 goles, según la Wikipedia), pues ganó una Copa del Rey y fue Pichichi en la temporada 1974-1975.

Arbizu, indispensable su papel en esta concentración —“los hoteles de los primeros días no eran buenos, ha sido importante contar con él. Si no, no puedes pasarte mes y medio en esas condiciones”, dice Del Amo— sigue con el equipo sub-20 la misma pauta que con aquella absoluta a la que vio tocar la gloria: carbohidratos y pollo. Después de los partidos, eso sí, se les permite un extra: pizza o hamburguesa. “Lo que les gusta a esas edades”, señalan desde la delegación. A eso lo llaman “relajar la dieta”. Pero también tienen que relajarse ellas, que la carga emocional es grande. Si en los primeros días de concentración visitaron Pont-Aven, refugio en su día de Gauguin, ayer se tomaron el día libre para visitar Josselin, la típica estampa bretona.

Puedes seguir Deportes de EL PAÍS en Facebook, Twitter o suscribirte aquí a la Newsletter.

Más información