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La cantera pone en órbita al fútbol femenino español

El éxito de la sub-20, finalista del Mundial, es el reflejo del crecimiento de un deporte con 42.235 licencias

Las jugadoras de la selección española sub-20 celebran el pase a la final tras ganar a Francia en Vannes. / En vídeo, las jugadoras entrenan para la final del Mundial. EFE

En menos de cuatro meses, el fútbol femenino español ha alcanzado cotas inexploradas. Ha ganado el Europeo sub-17 y el sub-19 y este viernes disputará la final de un Mundial sub-20, un torneo que para España siempre se apagaba en cuartos. “Esta situación nunca se ha había dado antes”, celebra Jorge Vilda, seleccionador absoluto y responsable de todas las categorías inferiores en la federación. El entrenador, a sus 37 años, se sentará este viernes en las gradas del estadio de Vannes, un municipio situado en la costa sur de la Bretaña francesa, para presenciar la final contra Japón (19.30, GOL y Eurosport). Sus notas, esta vez, podrían adquirir un valor especial, ya que en unos meses tendrá que dar la convocatoria para el Mundial absoluto, el segundo que disputará la Roja tras su debut en Canadá en 2015. Otra señal clara de la evolución.

“No es que sea cosa de una generación, de que salen buenas jugadoras y se consigue un éxito. No. Es año tras años que tanto la sub-17 como la sub-19 llegan a lo máximo, siendo campeonas o subcampeonas, y al año siguiente se repite. Eso al final se traslada a la absoluta”, explica Vilda, que tomó las riendas del primer equipo justo después del Mundial de Canadá. El madrileño sustituyó entonces a Ignacio Quereda, que tras 27 años en el cargo se vio obligado a dimitir por la rebelión de unas internacionales que pidieron, además de un nuevo entrenador, una apuesta modernizada por el fútbol femenino.

Vilda, sin embargo, se remonta más atrás para explicar los pilares del crecimiento del fútbol femenino, cuando en 2006 la federación apostó por crear un cuerpo técnico y ampliarlo. Junto a Quereda estaban ya el actual preparador físico, Javier Velázquez, y se unieron el propio Vilda, su padre —Ángel—, Manuel Amieiro, entrenador de porteros, y Pedro López, el seleccionador de la sub-20, ahora finalista en Francia. “Ahí nace esta filosofía de juego y esta metodología que se implanta en todas las categorías. Desde la sub-15, que es la primera vez que las concentramos, hasta la absoluta se les habla de una misma forma de jugar y se les entrena de una misma forma, con los condicionantes que hay por la edad”.

La filosofía de la Roja, que encuentra su eco también en el fútbol masculino, ha estado acompañada de un método para captar talento sostenido por el trabajo de los técnicos de las selecciones territoriales. Sus informes permiten rastrear pueblos y lugares recónditos del país que de otra forma quedaría en la sombra. “Eso lo puedo afirmar: podemos llegar a todas las licencias que hay en España (42.235 en 2018, según datos la Federación)”, asegura Vilda.

El técnico destaca, especialmente, el campeonato de España de selecciones territoriales, “único en Europa y en el mundo”, que tiene el mismo formato que las competiciones UEFA: una primera fase en diciembre, una segunda en febrero y una final en mayo y junio. Un entorno idóneo para descubrir futbolistas con proyección. “Es una labor de filtro importantísima para nosotros, para una vez más afirmar que es muy difícil que se nos escape el talento, sea de donde sea y esté jugando donde esté jugando en España”, añade.

Este trabajo explica, según Vilda, cómo se ha podido competir con otras potencias que superan con creces en recursos y efectivos a la selección española. Precisamente, en este Mundial sub-20, la Roja lideró el grupo de la muerte por delante de Japón, a la que ganó 1-0, y Estados Unidos, cuyo empate propició que las norteamericanas no pasaran a cuartos por primera vez en su historia. En semifinales, a la apuesta futbolística se sumó el carácter de saber sufrir y tirar de épica con todo en contra: un rival, Francia, que jugaba en casa arropada por 5.000 espectadores; una expulsión en la segunda parte y un penalti en contra poco después, detenido por Catalina Coll.

“La cantera es lo que marca la diferencia. Alemania, por ejemplo, tiene más de un millón de licencias y nosotros, con 25 veces menos, conseguimos sacar equipos competitivos. No soy de sacar pecho y está mal decirlo, pero creo que acertamos bastante. Otro ejemplo, Estados Unidos, con un millón y medio de licencias. Ahí lo que tienen realmente complicado es saber quiénes son las mejores. Pero bueno, dentro de esa cantidad también sale muchísima calidad y la virtud está en descubrir cuáles son los filtros que tienes que poner para sacar a las mejores”.

El contexto de los últimos años también ha contribuido al crecimiento español. Sobre todo tras la aparición de Iberdrola como patrocinador de LaLiga femenina. “Un antes y un después”, resalta Vilda. “Aunque todavía existe cierta distancia con las mejores Ligas del mundo”, matiza. “Falta que todos los clubes sigan siendo competitivos. Es importante que año tras año los equipos incorporen la sección femenina en sus estructuras profesionales. Eso significa que las jugadoras se dedican a ello, que se entrenan por las mañanas en las mejores condiciones: campos, servicios médicos... Y que no sea cosa solo de dos clubes”.

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