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Te esperamos de vuelta, Alonso

Por su forma de encarar los retos, creo que esto no es un adiós a la F1, sino más bien un hasta luego

Fernando Alonso, en el podio del GP de China de 2014.
Fernando Alonso, en el podio del GP de China de 2014. EFE

La noticia de que Fernando Alonso no disputará el Mundial de Fórmula 1 del año que viene causó un estruendo tan grande como la singularidad de su protagonista. Estamos ante un caso único en la historia del deporte español, alguien capaz de crear una corriente de interés sin precedentes alrededor de una especialidad que hasta su aparición era minoritaria. El fenómeno Alonso puso patas arriba a un país que pasó de discutir en la cafetería sobre penaltis y faltas a hacerlo sobre adelantamientos y cambios de ruedas. En la época en la que corrió con Renault y logró sus dos títulos (2005 y 2006) se vivieron picos de audiencia en las retransmisiones televisivas que nunca más se repetirán. Eso fue tanto por el interés que generaban sus éxitos como por la aureola que le acompaña y que actúa como un imán. Estamos ante un deportista que además de tener una habilidad descomunal en su ámbito también goza de un carisma que, desde mi punto de vista, hace de él un caso digno de estudio. De los pilotos con los que yo he podido trabajar, yo solo he visto esa capacidad de atracción en Michael Schumacher. Basta ver el seguimiento que tiene todavía hoy, a pesar de pasar por una etapa complicada por la falta de competitividad de McLaren.

En cuanto a su faceta puramente deportiva diría que Fernando es el corredor más completo que existe. Existen algunos pilotos que quizás son más rápidos en clasificación, pero ninguno es tan bueno como Alonso en todas las facetas del fin de semana… en todas le pongo como mínimo un nueve, y eso le convierte en prácticamente infalible cada vez que se sube al coche. Su capacidad para leer las carreras y anticiparse a los acontecimientos se hacen muy evidentes en las comunicaciones por radio que mantiene con el muro, y a lo largo de estos 17 años nos ha dejado múltiples pruebas de ese talento tan brutal. Su mente opera a una velocidad tremenda y, a veces, es él quien contextualiza las cosas circulando a más de 300 por hora en vez de hacerlo los ingenieros, sentados delante de las pantallas. Puestos a buscar un ejemplo me iría al Gran Premio de España de 2013, en el que se reservó parte de la energía acumulada en el KERS para soltarla en la tercera curva, cuando los demás ya se habían quedado sin, y así adelantar a Lewis Hamilton por el exterior.
Esa clarividencia no se limita a los momentos en los que tiene un volante entre las manos, sino que es una constante en su vida. En 2009, cuando gané las 24 Horas de Le Mans, él estaba en Renault y recuerdo que vino a felicitarme. Por la conversación que tuvimos y todo lo que ha pasado después, sé que él ya sabía que iba a correr Le Mans algún día. Más tarde, cuando fichó por Ferrari, no paró de hacerme preguntas sobre las carreras de resistencia para tratar de ganar tiempo. Es un estratega nato en todos los campos de su vida, y eso lo pude comprobar cuando ambos vestimos de rojo. De aquella época siento mucho que no pudiera llevarse los títulos en 2010 y 2012 cuando realmente se los merecía.

Precisamente es esa forma que tiene de encarar los retos la que me lleva a pensar que esto no es un adiós a la F1 sino más bien un hasta luego. Estoy convencido de que Fernando puede estar de vuelta perfectamente en caso de que le aparezca la oportunidad que le permita demostrar todo el potencial que todavía lleva dentro y que le hace ser tan particular. Cuando lo decida, aquí le esperamos. 

Marc Gené es piloto probador de Ferrari

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