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Fichaje clave de McLaren: se lleva al director técnico de Toro Rosso, James Key

El equipo británico sigue su reestructuración con la incorporación de un ingeniero experto en optimizar recursos escasos en las escuderías

McLaren
Parada en el garaje de Fernando Alonso en el GP de Alemania. Getty Images

Hay una tendencia generalizada entre las estructuras de Fórmula 1 que pasan por un mal momento, que no es otra que el conocido como ‘proceso de reestructuración’, una etapa que en muchos casos simplemente sirve para mover piezas de un sitio para otro y cuyo resultado no termina de ser satisfactorio. Por este periodo pasó recientemente Ferrari, hasta que más o menos encontró la estabilidad que ha llevado a la Scuderia a volver a estar en condiciones de pelear por la victoria y el título. Y McLaren lleva en él desde principios de este año, cuando los responsables del equipo británico se dieron cuenta de que los males de las últimas cuatro temporadas no recaían únicamente en la unidad de potencia Honda de sus monoplazas. En los últimos meses han saltado por este orden dos piezas clave como Tim Goss, director técnico hasta el pasado abril, y más recientemente Eric Boullier, el director. Ahora le llega el turno a Matt Morris, director de ingeniería, según confirmó este jueves por la mañana una fuente de la formación de Woking (Gran Bretaña), en un mensaje que también daba por hecha la incorporación de James Key como relevo de Goss en la dirección técnica.

Si hasta este momento McLaren se había limitado a jugar al baile de las sillas, el desembarco de Key es, sin duda, un movimiento de los más interesantes que ha hecho la compañía en los últimos tiempos, dado el historial de aciertos que avalan a este ingeniero británico de 46 años licenciado por la Universidad de Nottingham. La entrada a la F1 se la ofreció Eddie Jordan en 1998, antes de que la escudería pasara a ser Midland, Spyker y finalmente Force India, donde asumió la dirección técnica. En 2010 firmó por Sauber y su papel en Hinwill (Suiza) fue determinante para la recuperación del constructor helvético, que a pesar de afrontar la marcha de BMW logró sumar tres podios en 2012, cuando sus coches incorporaban motores Ferrari. Por esa época, Key ya se había ganado la fama de maestro de la eficiencia, esto es optimizar al máximo los recursos disponibles.

Esa capacidad llamó la atención de Red Bull, que le reclutó en 2012 y le puso al mando del departamento técnico de Toro Roso, donde ha permanecido hasta ahora –McLaren aún debe comunicar cuándo se incorporará a su nuevo puesto– y donde ha logrado asentar un equipo de los modestos –Toro Rosso nace sobre la base de Minardi–. Esa habilidad para lograr grandes objetivos con pocos medios a su alcance es la que con total probabilidad ha llamado la atención de los gerifaltes de McLaren, que sigue atravesando uno de los momentos más críticos de la historia, a pesar de haber roto con Honda a finales de 2017 para aliarse con Renault, un cambio de cromos que teóricamente debía multiplicar el potencial del bólido naranja y que, sin embargo, no ha sido así: el mejor resultado de Fernando Alonso hasta el momento es la quinta plaza lograda por el español en la cita inaugural del curso (Australia), mientras que Stoffel Vandoorne debe conformarse con la octava que se adjudicó en Bahréin.

De esta forma, Key se enfrenta al que probablemente sea el reto más importante de su vida: devolver a McLaren al lugar que debería ocupar por trayectoria y caché.

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