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Éric Boullier dimite como director de McLaren

La escudería británica, inmersa en una crisis global sin precedentes, justifica la decisión en base a una “simplificación en el liderazgo de su división técnica”

Eric Boullier, durante el Gran Premio de Austria
Eric Boullier, durante el Gran Premio de Austria Getty

Hace un par de semanas, Éric Boullier se encaró con un periodista en la sala de conferencias del circuito de Le Castellet, en Francia, cuando se le preguntó acerca de si la extrema situación en la que se encuentra McLaren le podía llevar a dimitir, y la respuesta del ejecutivo fue tajante: “No voy a dimitir. Tengo cierta responsabilidad y el coche no está donde queremos, pero he conseguido victorias en todos los equipos en los que he estado y eso no se me puede quitar. Estamos en un proceso de aprendizaje con Renault y nos quedan muchas alternativas técnicas por explorar”, respondió entonces Boullier. Pues bien, menos de 15 días después, McLaren informó a través de un comunicado una reestructuración, la enésima de los últimos tiempos, que se llevará a cabo con la intención de “simplificar el liderazgo de la división técnica”, que entre otras cosas llevará a Gil de Ferran, ganador de las 500 Millas de Indianápolis en 2003 y asesor de Fernando Alonso en la incursión del español en los certámenes de resistencia, la ocupar la dirección deportiva.

Boullier, de 44 años y que llegó a McLaren en 2014 procedente de Lotus, ha sido uno de los principales focos de la crítica a raíz del descalabro que la estructura de Woking (Gran Bretaña) lleva interpretando desde 2015. Fue entonces cuando Ron Dennis, por entonces patrón del tinglado, decidió dejar de incorporar los propulsores Mercedes que llevaron al equipo a conquistar sus tres últimos títulos mundiales (1998, 1999 y 2007) para rememorar una vieja alianza con Honda, que nunca llegó a fructificar. Después de atravesar la peor etapa de su historia, la segunda formación con mejor palmarés del certamen optó por unirse a Renault con vistas al Mundial que se disputa este año, con la esperanza de comenzar a escalar posiciones y, de este modo, iniciar el camino que debía llevarle al lugar que, por tradición debe ocupar.

No obstante, ni los podios, el primero de los objetivos marcados, ni mucho menos las victorias parecen una meta factible si tenemos en cuenta el rendimiento del MCL33 en los últimos grandes premios, en los que parece claramente haber involucionado, y no precisamente por culpa de Renault. Alonso figura en estos momentos el octavo en la tabla general con 36 puntos, y su mejor resultado hasta la fecha es la quinta plaza que consiguió en Australia, la prueba inaugural. A tenor del rendimiento del coche, la posición del español se puede considerar como algo cercano a un milagro. Stoffel Vandoorne, su compañero, solo ha sido capaz de acumular ocho puntos en las nueve pruebas disputadas y circula el 16º en las estadísticas.

Ante ese panorama y lo que viene por delante a corto y medio plazo –McLaren no tiene un plan de viabilidad definido ni desde el plano técnico ni tampoco desde el económico– Boullier presentó este martes su dimisión y Zak Brown, el consejero delegado del área de F1 de la compañía, la aceptó. “El rendimiento del MCL33 no ha cumplido con las expectativas de nadie en McLaren, especialmente de nuestros leales aficionados. Las causas son sistémicas y estructurales y requieren un gran cambio. Con este anuncio, empezamos a reconducir esos problemas y encaramos el camino de la recuperación”, declara Brown en el comunicado oficial. La caída de Boullier llega apenas un mes y medio después de que la escudería anunciara el despido de Tim Goss, su jefe técnico.

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