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McLaren considera que volver a ganar puede llevarle “de dos a 10 años”

Tras anunciar la dimisión de Éric Boullier como director del equipo, Zak Brown, el CEO, anticipa un futuro cuesta arriba

El McLaren Renault de Fernando Alonso en el Gran Premio de Austria.
El McLaren Renault de Fernando Alonso en el Gran Premio de Austria. GTRES

El tono que Zak Brown, consejero delegado de la división de Fórmula 1 de McLaren, utilizó en la comparecencia pública que hizo este jueves en el circuito de Silverstone seguramente hizo retorcerse a Ron Dennis, pieza clave en el nacimiento de la escudería británica y desposeído de cualquier vínculo con la compañía desde que el año pasado vendió sus acciones. Un día después de anunciar la dimisión de Éric Boullier como director de la estructura, el ejecutivo norteamericano hizo un exhaustivo ejercicio de humildad y lanzó un puñetazo de realidad a todos aquellos aficionados de McLaren que hasta ese momento todavía se creían el discurso de la esperanza. Se le preguntó a Brown por sus cálculos acerca del tiempo que iba a necesitar el equipo para volver a asomarse por los puestos de cabeza, y su respuesta fue cristalinamente clara: “Siendo realistas, esto nos va a llevar algún tiempo. Estamos a años de lograrlo. No sé si serán dos, diez o alguna cifra entre esas, Pero hay que ser realistas y sinceros con nosotros mismos, con nuestros aficionados, para poder asumir eso”.

McLaren está inmerso en una caída libre que parece no tener fondo, por más que nunca en su más de medio siglo de historia se había encontrado en una situación más precaria. El rendimiento del MCL33 hace de él un coche de la parte baja de la parrilla, y esa mala noticia todavía se agrava más si tenemos en cuenta la escasez de patrocinadores y la pérdida de los 100 millones de euros que inyectaba Honda, el suministrador de motores, antes de ser despedido a finales del curso pasado. Ante ese panorama, no sería de extrañar que Fernando Alonso, el principal (por no decir único) activo de la empresa, decidiera terminar con el suplicio que le supone a un bicampeón del mundo como él salir a la pista cada dos domingos siendo consciente de que, como máximo peleará por terminar entre los cinco primeros, algo que en lo que llevamos de campeonato solo ha logrado una vez.

El año pasado, tanto Alonso como sus jefes se cansaron de repetir una y otra vez que el MCL32 disponía de uno de los mejores chasis de la parrilla, y sobre esa creencia se articuló el decálogo de argumentos que sirvió para romper con Honda. Los paupérrimos resultados logrados hasta ahora por Alonso y Stoffel Vandoorne han obligado a Brown a reconocer que aquel diagnóstico tan favorable al prototipo de la temporada pasada no se ajustaba a la realidad. “¿Teníamos el año pasado el mejor chasis de la parrilla? No, definitivamente no. Nuestro actual coche no goza del mismo nivel de carga aerodinámica que el de entonces, Por lo que hemos notado, hay un área de este coche que es más débil”, afirmó el californiano.

“La decisión de irse la tomó Éric, y estoy seguro de que el equipo seguirá avanzando. Confío al 100% en las habilidades de Zak a la hora de planificar el futuro”, convino Alonso ya desde Silverstone, donde este fin de semana se disputa el Gran Premio de Gran Bretaña. A pesar del evidente peso específico que tiene en el conglomerado de McLaren, el español negó rotundamente haber tenido ningún tipo de influencia en la salida de Boullier y la entrada como director deportivo del brasileño Gil de Ferran. “Yo solo conduzco coches. Si Zak piensa que hay gente que ahora debe hacer cosas distintas será porque cree que es lo mejor. A mi ni me consultaron, solo me informaron de los cambios”, remachó el ovetense.

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