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Las manos de Subasic salvan a Modric

El volante del Madrid falla un pena máxima sobre el final del partido, pero el portero se viste de héroe en la tanda de penaltis. El combinado balcánico se enfrentará a Rusia en cuartos de final

croacia dinamarca
El croata Danijel Subasic detiene uno de los penaltis de la tanda. REUTERS

Si el sábado fue negro para dos delanteros de fantasía como Messi y Ronaldo, el domingo era el día de los penaltis en Rusia. La desgracia de España, la fortuna de Croacia. Una favorita fuera, la otra sigue, sí, pero sufriendo tanto que hasta Modric quedó cariacontecido después de haber fallado el tiro final desde los 11 metros en la agonía del partido. Pero tenía un amigo: Subasic salvó a Croacia en tanda de penaltis, inmenso ante Eriksen, Schöne y Jorgensen.

Croacia

4-1-4-1

Zlatko Dalic

23

Subasic

21

Vida

3

Cambio Sale Pivaric

Strinic

2

Vrsaljko

6

Lovren

18

Ante Rebic

4

Cambio Sale Kramaric

Perisic

10

Modric

11

Cambio Sale Kovacic

Brozovic

7

Rakitic

17

1 goles Gol Cambio Sale Badelj

Mandžukic

1

Schmeichel

14

Dalsgaard

5

J. Knudsen

4

Kjaer

13

1 goles Gol Tarjeta amarilla Tarjeta amarilla

Zanka

6

Cambio Sale Schöne

A. Christensen

20

Yussuf Poulsen

11

Cambio Sale Pione Sisto

Braithwaite

8

Cambio Sale Krohn-Dehli

Thomas Delaney

21

Cambio Sale Nicolai Jorgensen

Cornelius

10

Eriksen

Dinamarca

4-4-1-1

Åge Hareide

No hay zona del cuadro amigable en Moscú. El conjunto balcánico sufrió demasiado para torcerle la mano a la dura Dinamarca. No quiere perder su cartel de favorito Croacia en Rusia. Es imposible entender el presente del Zlatko Dalic sin rebobinar dos décadas. Hace 20 años, la selección de Suker y Boban se colaba, en su primera aparición mundialista, entre los tres mejores en Francia 98. “Son héroes para nosotros”, reconoció Rakitic. Después de aquella camada dorada, los balcánicos desaparecieron de los flashes, hasta que apareció la pandilla de Modric. Un grupo de jugadores tan talentosos para tocar el balón como ásperos para recuperarlo, dispuestos a repetir la gesta de Francia en Rusia por mucho que Dinamarca, otra selección que supo tocar el cielo en los 90 (ganó la Eurocopa del 92) le complicara la vida en Nizhni Nóvgorod.

Las butacas de Argentina

El duelo todavía se estaba quitando las legañas, cuando Dinamarca le tiró un jarro de agua fría a Croacia. Las poderosas manos de Dalsgaard pusieron un saque de banda en el corazón del área de Subasic. Barullo de por medio, el balón le cayó a Jorgensen, que sacó un disparo mordido, imposible de ver para el portero croata. El 0-1, el primer gol que encajaron en juego en Rusia (Islandia le marcó de penalti) ni inmutó a los muchachos de Dalic. Al contrario, les dio vitalidad extra. Las agujas ni acariciaban el minuto 5 cuando Mandzukic ya había puesto el marcador en orden. El delantero de la Juve es fuerte en el choque, pillo para pescar balones, como el que le quedó suelto en la casa de Schmeichel, después de una carambola tras el centro de Vrsaljko. Arranque electrizante, al ritmo de la hinchada argentina —habían comprado las entradas esperando que la Albiceleste se clasificara primera en el grupo D—, que no paraban de gritar en recuerdo de Messi.

Entonces, comenzó el duelo que esperaba Croacia. El balón quedó en poder de Modric, siempre aliado de Rakitic, dispuesto a agotar la paciencia de los daneses. El problema para el conjunto croata era cuando Eriksen se colaba a espaldas de los volantes de Barça y del Madrid.

La dura defensa danesa minó la paciencia a los muchachos de Dalic. En el golpe a golpe, se revitalizaron los vikingos. El partido perdió control y ganó emoción, pero sin sustos cerca de las porterías, condenado a la prórroga. El tiempo extra encendió a los daneses, renacidos en los minutos finales. Sin gasolina en las piernas, no había más rebeldía que fútbol, como cuando Rebic se filtró por el callejón del 10 y encaró solo a Schmeichel. Regateado el portero danés, Jorgensen, héroe en el minuto inicial, villano en el final, mandó al suelo al extremo croata. Pero los daneses tenían un comodín, Schmeichel, rápido para leer el manso penalti de Modric.

Agotado el reloj, era el turno para ruleta, tiempo para héroes de guantes. Schmeichel silenció a Badelj y a Pivaric, pero la noche era de Subasic y de Croacia en Nizhni Nóvgorod. Espera Rusia en cuartos.

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