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“Modric es el jugador que todo niño croata quiere ser”

Elegido dos veces hombre del partido, el centrocampista del Madrid, que marcó un golazo a Argentina, ha despertado las ilusiones de su país

El remate de Modric en el gol del 2-0 a Argentina.
El remate de Modric en el gol del 2-0 a Argentina. REUTERS

Luka Modric tenía 13 años en el Mundial de Francia. Veía los partidos de Croacia (llegó tercera en 1998) por la tele junto a sus amigos. “Soñaba con llegar allí… y hoy soy su capitán”, contaba a este periódico antes de la final de la Champions de Kiev. Modric no podría haber arrancado mejor este Mundial. Marcó un golazo anoche contra Argentina, fue elegido hombre del partido, igual que en el debut contra Nigeria y dejó claro que Croacia juega al ritmo que él diga.

Lo demostró sobre todo en la segunda parte cuando el seleccionador –que no suele jugar con interiores- retrasó la posición de Modric que había arrancado demasiado arriba. De interior es donde se ve al mejor Modric, porque juega con más libertad y puede dar el primer pase para armar contras y jugadas, algo vital también para evitar la presión del rival.

“Es un 10 total”, le piropeaba anoche en Twitter Alessandro Del Piero. “Si Luka aguanta y juega como está jugando, podemos llegar lejos”, cuenta por teléfono Mate Bilic, amigo y excompañero del centrocampista del Real Madrid. “Modric es el símbolo de toda una generación. Es, además, el jugador que todos los niños croatas quieren ser, por su humildad y porque nunca ha dejado de ser el Luka de Zadar. Es su grandeza, más allá de su calidad futbolística que lo hace único”, añade Bilic al mismo tiempo que asegura en Croacia mantienen la tranquilidad sobre las expectativas de la selección en Rusia.

Es lo que transmite Modric a sus compañeros: como líder del vestuario rebaja la euforia, mantiene unido al grupo y mantiene a todos con los pies en el suelo a la espera de saber quién será el rival de octavos. Anoche era la cara de la felicidad. Chocaba con la imagen de Messi, aturdido y cabizbajo. “Es un jugador increíble, pero no puede hacerlo todo solo. En el fútbol hay que tener ayuda, aunque sea un grande”, explicó después del 0-3 contando cómo le habían cerrado los espacios a Mascherano y compañía para evitar que le pasaran el balón a Messi.

Contra Argentina, Modric ganó el 67% de los duelos y tuvo casi un 83% de precisión de pase en campo contrario. Tocó 21 veces menos el balón que contra Nigeria. Pero marcó el golazo del 0-2 tras dos recortes y un gran disparo desde fuera del área en el minuto 79: fuerte y pegado al palo. Pese a sus 33 años, parece que el depósito de gasolina nunca se le acaba. Sabe cómo gestionar su físico y ha alcanzado una madurez futbolística espectacular: en la creación, en la colocación, en dar instrucciones a los compañeros y en anticiparse siempre.

Antes del Mundial y de volar a Kiev para la final de la Champions contaba a este periódico que el fútbol para él es un reto continuo, que siempre cree que tiene algo que demostrar y para ello trabaja en cada entrenamiento. “No me relajo porque no me vale con lo que he hecho. Siempre quiero demostrar que puedo hacer algo más. En el fútbol si te relajas un poco es difícil volver a este nivel. Por eso, hasta que dure voy a ser así”, dijo. Desde que llegó al Madrid trabaja por las tardes con un entrenador personal. Físicamente y en la velocidad, dice, ha mejorado mucho gracias a eso.