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Inglaterra y la generación del chupete

Kane lidera a una selección rejuvenecida, cuyo preparador da nuevos aires al equipo reclutando a jugadores menores de 25 años

Jordi Quixano
Harry Kane, capitán de la selección inglesa.
Harry Kane, capitán de la selección inglesa. Matthias Hangst (Getty Images)

Por fe o por arrogancia, por ser los colonos del juego o por tener la competición más seguida del planeta (Premier League), Inglaterra siempre consideró que tiene fútbol para conquistar el cetro mundial. Ocurre que solo lo consiguió en 1966, en un torneo que se celebró en su casa, y quedó cuarto en otro, en 1990. Pero con una fase de clasificación estupenda (ocho triunfos y dos empates), la ilusión parece haberse vuelto a disparar en la isla. “Pero esta selección no está al nivel de otras como Brasil, Alemania y España”, señala Bruno Saltor, defensa del Brighton. “Tiene buena plantilla, con jugadores de equipos top. Pero no sé si será mejor que en los años pasados. Dependerá de los enfrentamientos que le toquen porque no sé si les alcanza frente a Alemania, Brasil, la argentina de Messi…”, se suma Ayoze Pérez, delantero del Newcastle. “No es una de las grandes favoritas como España, Brasil, Alemania e incluso Francia, pero no sería la primera vez que selecciones que van de tapadas hacen un gran Mundial”, agrega Adrián San Miguel, portero del West Ham. Hoy Inglaterra comienza su andadura frente a Túnez.

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Tras una zozobra institucional acusada, Gareth Southgate llegó al banquillo para cuatro duelos tras la destitución de Sam Allardyce, acusado de comportamiento inapropiado al facilitar a un grupo de empresarios asiáticos cómo evadir leyes en las transferencias de futbolistas. Pero Southgate, que encadenó triunfos y devolvió la serenidad al equipo, se quedó y dejó su mensaje claro. “Queremos el control de los partidos y para eso hay que arriesgar a veces. Deben saber que tienen el permiso para fallar. Yo no castigo los errores”, expuso en un recado que pronto cogió color y forma porque en su equipo se iba a dar una revolución generacional. “Ya no se habla de los Fergie Boys [la generación del 92 del Manchester United con Beckham, Scholes, Butt, los hermanos Neville…] y su impacto en la selección, sino de esta nueva hornada”, indica Saltor; “todavía tienen que demostrar, pero si consiguen manejar esos egos, será un equipo que dará que hablar por su fútbol ofensivo”. Adrián añade: “El mister ha llamado a los más jóvenes, que están rindiendo a un gran nivel en Inglaterra. Ha conseguido darle un cambio de aires”. Entre los citados: el central Stones (24), el lateral Alexander-Arnold (19), el medio Dier (24) y los atacantes Rashford (20), Dele Alli (22) y Kane (24).

Sin Rooney, el capitán de la última década, Southgate le dio el brazalete a Harry Kane. “Tiene que poner el liderazgo junto a los centrales”, interviene Ayoze. “Debe asumir los galones y tirar del carro”, se suma Adrián. “Es el hombre por su mentalidad y ambición”, apostilla Saltor; “además, la capitanía en Inglaterra es algo cultural; desde los colegios se escoge al capitán y sus responsabilidades. No se elige al veterano como en España, sino al que tiene capacidad y personalidad”. Sucede, sin embargo, que no todas las líneas del equipo están equilibradas. “Arriba tienen gol, velocidad, remate, desborde… ¡Mucha riqueza!”, destaca Ayoze; “pero en medio necesitan creatividad, un 10”. Así lo ve Saltor: “Es una posición en la que han cojeado desde que se fue Scholes. Es una lástima porque en el fútbol moderno se necesitan laterales que suban mucho e Inglaterra los tiene. Se requieren centrales que saquen el balón e Inglaterra los tiene. Pero tienen un problema en la zona de creación”. Peor parece la portería.

La perenne duda de la portería

Con un historial reciente horrible bajo los palos –Seaman, Calamity James, Robinson…-, Southgate ha abonado las dudas al descartar a Joe Hart (West Ham), que disputó la fase de clasificación. “Habrá sido una decisión difícil porque Joe tenía bastantes galones en la selección”, resuelve su compañero Adrián. “No ha tenido un buen final de curso”, constata Saltor; “aunque todavía están anclados en el cliché de que el meta debe medir más de 1,90 metros, y la altura no es lo más importante”. Ayoze apostilla: “El nuevo meta es una incógnita, con Pickford (24 años) o Butland (25)”. No así el juego que pretende realizar Inglaterra, siempre vertical. “No renuncian a su esencia. Con la calidad que tienen, no tienen el juego que deberían, pero es su mentalidad y tampoco se le puede pedir que jueguen como Brasil, Alemania o España”, resuelve Ayoze. “Para mí es bueno que sigan apostando por su idea, ya que es el juego que más se practica en la Premier y con el que Inglaterra se siente más a gusto”, intercede Adrián. La generación del chupete pide turno.

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