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Real Madrid-Fenerbahçe, un pulso por la historia

Los blancos y Obradovic rompen hoy en Belgrado su empate a nueve Copas de Europa. La final mide al equipo más laureado con el entrenador más ganador, ahora en el equipo turco

Final Four 2018
Llull, en la semifinal. EFE

Cuando el Real Madrid conquistó la primera de sus nueve Copas de Europa, en 1964 ante el Spartak de Brno con Luyk, Emiliano, Burgess, Sevillano y Sainz al frente, Obradovic era un niño de cuatro años que aún no conocía el baloncesto. Faltaba un lustro para que, al lado de la casa de Zeljko —en Cacak, a 100 kilómetros de Belgrado—, construyeran un nuevo colegio con un gimnasio multiusos donde el ahora maestro de entrenadores comenzó a botar el balón y a lanzar a canasta. Al técnico serbio le bastó un cuarto de siglo de carrera en los banquillos para igualar las Euroligas alzadas por los madridistas en 87 años de historia del club. Esta noche en el Stark Arena (20.00, Movistar +) se romperá el empate a nueve títulos en la final que enfrenta al equipo más laureado con el entrenador más ganador, ahora al mando del Fenerbahçe.

“Me levanto cada mañana pensando que aún no lo sé todo. Ya llevo una noche sin dormir pensando en el partido”, confesó ayer Obradovic. “El Madrid es un equipo muy completo y con mucha calidad. Si te fijas solo en una o dos cosas estás muerto”, explicó el técnico. Será la tercera final consecutiva para el Fenerbahçe y la cuarta en seis años para el Madrid. “Es una gran oportunidad. Lo último que les diré a mis jugadores antes de saltar a la pista es que sigan creyendo en lo que han hecho durante la temporada”, desveló Laso antes del último entrenamiento. “Si hacemos eso estaré tranquilo. Solo pueden llegar cosas buenas”, completó.

Las biografías de los dos técnicos finalistas se cruzaron a mediados de los noventa. Después de sus títulos con el Partizan y el Joventut, el Madrid no tardó en comprar la exitosa fórmula de Obradovic y le contrató en 1994. Funcionó de inmediato y, abrazados al gigante Sabonis, los madridistas alzaron su octava Copa de Europa tras 14 años de sequía. Un espejismo sin continuidad. Se desmontó el equipo creado en torno a Sabonis y en la reconstrucción llegaron, entre otros, Laso, Herreros y Bodiroga. Los blancos solo sumaron la Recopa de 1997. “Aprendí mucho con él hace 20 años. Fue una pena que no se quedara más tiempo, pudimos crear un gran equipo que durara años”, afirmó Laso.

Dos supervivientes

En las temporadas sucesivas, Obradovic siguió ganando —cinco Euroligas en 13 años en el Panathinaikos y la de 2017 con el Fenerbahçe— y el Real Madrid sin encontrar la estabilidad. En los 20 años anteriores al fichaje de Laso, el palmarés blanco sumó 10 títulos y cuatro presencias en la Final Four (1992-1993, 1994-1995, 1995-1996 y 2010- 2011). Ahora buscan el 14º título en la 20ª final sobre 28 posibles en este ciclo ganador del técnico. “Estoy orgulloso del corazón que tiene mi equipo”, valoró Laso antes del reto. “Eso se tiene o no se tiene y nosotros lo hemos demostrado a lo largo del tiempo. La mayor satisfacción es que el Madrid sea un equipo reconocible y reconocido”, añadió.

Enemigos íntimos en las últimas temporadas, desde que Zeljko está en Estambul, Madrid y Fenerbahçe se han medido en las semifinales de la edición de 2015, donde los blancos devoraron a su rival camino de la Novena; en la eliminatoria de cuartos del año siguiente, con un contundente 3-0 para los turcos; y en la semifinal de hace un año, también con triunfo otomano en la caldera del Sinam Erdem.

El vestuario madridista ha interiorizado la experiencia. “Lo de la temporada pasada fue muy duro para todos. La clave está en el hambre y el deseo que tengas al llegar a estas instancias”, admitió Ayón. “Cuando llegué en 2014, el equipo llevaba varios años detrás de la Euroliga y no lograba ganarla y ahora estamos en un punto similar. El hambre acumulada durante este año y medio que llevamos sin ganar títulos es lo que nos hace falta para perseguir un éxito tan grande”, sentenció el pívot mexicano. “Cuando ganamos en 2015, hicimos muchas cosas pequeñas, muchos segundos esfuerzos. Esa es la clave”, sumó Carroll.

La Décima está en Belgrado. Frente a frente, el Madrid de Doncic, de Llull y de todos y el Fenerbahçe de Obradovic y de la multitudinaria afición turca, que acaparará el 90% del aforo. Dos supervivientes, de las lesiones y de las fugas de Udoh y Bogdanovic a la NBA. Dos ganadores en un pulso por la historia.

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