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“He vuelto, y estoy para quedarme”, proclama Bruno Hortelano tras sus 45,96s

El velocista logra la mejor marca de su vida en los 400m en su primera carrera en 21 meses

Hortelano, en la última recta del 400m de su regreso. Quality

Bruno Hortelano, todo vestido de negro, la mano derecha herida cuidadosamente cubierta por una manopla negra, se vuelve y regresa andando a la línea meta que acaba de cruzar volando por la calle cinco. Cuan largo es se tumba sobre la calle cinco y besa el tartán. “He vuelto, y estoy para quedarme”, dice Hortelano, que ha vuelto a sentirse atleta, y muy bueno, en Tíncer, una pista hermosa de Tenerife, con muros de piedras volcánicas y un viento tan alborotado como el público juvenil que le jalea y le aplaude gozoso. Contra unos rivales que empiezan a ser atletas, unos muchachos, Hortelano ha corrido los 400m en 45,96s, la mejor marca de su vida en la distancia, la 78ª mundial del año, la tercera europea al aire libre. Es también la mejor marca española de la temporada.

Pocos deportistas han sido capaces de un retorno tan espectacular después de 21 meses sin correr por culpa de una lesión. A Hortelano le frenó, le desnaturalizó, le dejó sin músculos y con la voluntad sujeta con tiritas un accidente que le destrozó la mano y le tocó la rodilla.

“He sufrido, he sufrido en la última recta, donde me llevó la fuerza del público”, dijo, feliz, Hortelano, que, afirmó, solo quería volver a correr cuando supiera que estaba al 100%, cuando estuviera convencido de que de ahí solo podría acelerar hasta el 120%. La última recta, menudo pie le lleva, la corre ya forzado, alarga la zancada pero no pierde la compostura, su magnífica técnica, su velocidad.

El atleta español más rápido que nadie en la historia contó después que en su vida solo se había agachado para besar dos pistas de atletismo. Cada una por una razón, porque las razones del atletismo son también dos, las marcas y los records y también, sobre todo, las emociones. “La primera pista que besé fue la de Moratalaz, en Madrid, la noche de San Juan de 2016, cuando batí dos veces el récord de España de 100m y lo dejé en 10,06s”, dijo, recordando el momento de su aparición en el firmamento mundial a lomos de una gran marca. “La otra es esta, y la he besado porque significa mi regreso tras un camino muy difícil. Me caí y me levanté muchas veces y volví a caer, pero ahora me he levantado de verdad”.

Los amantes del atletismo español sueñan con la posibilidad de un duelo a 300m entre los dos atletas más veloces, las dos haches, Hortelano y Óscar Husillos, el palentino que fue campeón del mundo de 400m en pista cubierta durante varios minutos en marzo en Birmingham tras lograr, pisando una raya de su calle en la curva, 44,92s. El lugar ideal para el enfrentamiento, y ya entran los soñadores en escena, sería la pista de la Complutense, de ceniza y tierra roja, que el mismo sábado acogió el monumento a Miguel de la Quadra Salcedo con un festival de las glorias de los últimos años que también creen que el atletismo es recuerdo y emoción.

El duelo, todos lo aceptan, parece imposible en una temporada en la que los Europeos de Berlín, en agosto, son el objetivo único. Hortelano afirmó que estará en los 200m, para los que está ya clasificado como campeón saliente, y que defenderá con éxito el título de Ámsterdam 2016. Husillos seguirá en el 400, a solas y también liderando el relevo.

Hortelano correrá su primer 200m en Hengelo (Holanda) el 3 de junio. Volverá a sentirse atleta internacional, pero, seguramente, no se emocionará tanto en su ritual de visualización previo como lo hizo en Tenerife. “Lo estuve viendo todo, viéndome en la pista, mis zancadas, mi curva, y cuando llegué a la última recta me emocioné de verdad, y casi me echo a llorar por ello”, explica Hortelano. “Era la recta final de un largo y muy difícil camino”.