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Doncic certifica el descenso del Betis

El Madrid supera a los verdiblancos (104-89) con un triple-doble del esloveno (17 puntos, 10 rebotes y 10 asistencias y 42 de valoración)

Booker atrapa un rebote ante Txemi Urtasun y Felipe Reyes
Booker atrapa un rebote ante Txemi Urtasun y Felipe Reyes EFE
Liga Endesa ACB Jornada 33

Finalizado

Tras 29 temporadas consecutivas en la élite del baloncesto español, el histórico Baloncesto Sevilla —Caja San Fernando (1987-2007), Cajasol-Banca Cívica (2007-2014), Betis Energía Plus (2016-2018)—, subcampeón de Liga en las temporadas 1995-96 y 1998-99, protagonista episódico de los playoff por el título y equipo de Copa en 10 ocasiones en este tiempo, certificó en Madrid su segundo descenso seguido a la liga LEB tras escapar de la quema el verano pasado en la repesca de los despachos.

El conjunto verdiblanco culminó ocho meses a la deriva en un partido sin alma en el que el Madrid impuso, sin alardes pero con suficiencia, la calidad de su repertorio. Con un 19 de 32 desde la línea de tres (59%), los de Laso igualaron su mejor marca de triples en la Liga lograda ante el Obradoiro en la 12ª jornada de esta temporada y se quedaron a solo tres del récord absoluto establecido por el Valencia con 22 aciertos en el triunfo ante el Gipuzkoa en la 26ª jornada. Luka Doncic (17 puntos sin fallo, 10 rebotes y 10 asistencias y 42 de valoración) logró el triple-doble que había rozado en varias ocasiones este curso en menos de 23 minutos. "Tenía que llegar. Llevaba tiempo esperándolo. Sin el equipo esto no sería posible y les doy las gracias a todos. Me han avisado de los números desde el banquillo y lo tenía controlado", contó la joya eslovena sobre su hito estadístico. "Estamos haciendo un año increíble en la ACB y llegamos preparados para Belgrado", remató Doncic. Rudy Fernández, Carroll y Tavares hicieron el resto ante un rival hundido.

La pasada temporada, el Betis descendió junto al Manresa, pero forzó su readmisión administrativa en la Liga y la logró a mediados de agosto, con modificación de calendario incluida cuando ya estaban sorteadas las fechas. El proyecto comenzó con Alejandro Martínez en el banquillo y 11 fichajes (Schilb, Golubovic, Kelly, Anosike, Boungou-Colo, McGrath, Nelson, Cruz, Franch, Blanco y Úriz). No cuajó la mezcla configurada apresuradamente y el equipo tardó 11 jornadas en ganar ante el Obradoiro su primer partido, ya con Óscar Quintana como nuevo entrenador tras el aciago inicio de Martínez. A ese primer triunfo le siguieron tres más (ante UCAM Murcia, Gran Canaria y Zaragoza), pero el despegue fue un espejismo. En los cuatro primeros meses de 2018 solo llegaron tres victorias (ante Joventut, Unicaja y Fuenlabrada). Tras batir todas las plusmarcas negativas de la historia del club desde su ascenso a la máxima categoría en 1989, el colista fue dando volantazos. Hasta 20 jugadores de 12 nacionalidades distintas han vestido la camiseta verdiblanca a lo largo del curso. Tampoco aguantó al frente de la pizarra Quintana, que fue destituido a seis jornadas del final. Le sustituyó Javi Carrasco, técnico de la casa, asistente en su día de Joan Plaza, Aíto García Reneses, Luis Casimiro o el propio Óscar Quintana, entre otros. Ya era demasiado tarde.

No hubo épica ni aplicación defensiva en el intento de salvación bético. El domingo, ante el Baskonia, los verdiblancos sufrieron la mayor derrota de su historia jugando como local: 62-106. “A mí se me cae la cara de vergüenza”, sentenció Carrasco. Tres días después se consumó el descenso, todavía virtual porque la matemática concede una improbable carambola en la que el Betis necesitaría ganar sus dos últimos partidos, que Tecnyconta Zaragoza y RETAbet Bilbao perdieran todos y, en el camino, enjugar la diferencia general de puntos con los aragoneses (ahora de 196).

Apenas necesitó coger carrerilla el Madrid para doblegar el impulso efervescente del Betis. Mediado el segundo cuarto, los blancos tomaron la iniciativa gracias al acierto de Rudy Fernández y ya no la abandonaron hasta el final. El alero mallorquín sacó lustre al perímetro con un 4 de 4 en triples en el segundo cuarto, que coronó el 10 de 17 del conjunto madridista desde el 6,75 al descanso (59%). La lesión de Josep Franch, que abandonó el partido antes del entreacto tras lastimarse el tobillo derecho, acabó por desmoralizar a un equipo quebradizo. Las ganas de Doncic, ansioso de balón tras dos partidos fuera por unas molestias en un pie, terminaron de lanzar al Madrid y de hundir al Betis. "Ahora tenemos que ser profesionales hasta el final. De momento, hay que pedir perdón a la afición y a los trabajadores del club por el triste final del equipo. Ya veremos que pasa el año que viene. Habrá que planificar mejor las cosas", cerró Carrasco en su emocionado discurso tras el partido. El discurso de despedida de la ACB.

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