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Lucas o Nacho para esposar a Ribéry

Zidane esperará al madrileño, que lleva sólo dos días con el grupo, hasta el último minuto; si no repetirá el experimento de la ida con el gallego de lateral derecho

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Lucas Vázquez, en el partido de ida contra el Bayern. Bongarts/Getty Images

“Ribéry tiene 35 años y parece que tiene 25”, resumió Lucas Vázquez el pasado miércoles en el Allianz Arena. El extremo francés fue el que más remató (seis disparos) del Bayern, el que más centró (siete) y el que más regates finalizó (cinco de ocho). Fue también el que más faltas recibió (cuatro). A Lucas le tocó taparle en la última media hora de partido. Con la lesión de Carvajal, Zidane le retrasó al lateral derecho. Esta noche el técnico francés podría repetir el experimento.

Carvajal está en la enfermería por una lesión muscular que le mantendrá de baja entre dos y tres semanas. Su relevo natural, Achraf, tiene 19 años y no juega en Champions desde el partido en Londres contra el Tottenham en la fase de grupos (3-1). De hecho, ni ha entrado en la convocatoria. Ya dijo Zidane el sábado que hay que ir despacio con él. Nacho, el comodín de la defensa, lleva tan sólo dos entrenamientos con el resto de sus compañeros. Acaba de recuperarse de una rotura muscular que sufrió el 31 de marzo, la primera en toda su carrera.

Zidane le esperará hasta el último minuto —esta mañana le harán las últimas pruebas— y en caso de que decidan no arriesgarse, Lucas ocupará el lateral derecho.

“Nacho ha estado un mes fuera, pero se ha entrenado muchísimo, aunque menos con el equipo. Pero está listo y físicamente además es muy bueno. Tiene que estar al cien por cien para jugar y si está en el banquillo es porque lo está. De todas formas, pase lo que pase, lo importante es la motivación de los jugadores, aquí quieren jugar todos, incluso de lateral”, comentó ayer Zidane. El sábado aseguró que era muy complicado que Nacho llegara al partido de esta noche.

Adaptarse al puesto


“Lucas se ha dejado el alma contra Ribéry, el hombre más peligroso del Bayern”, le alabó Sergio Ramos el miércoles pasado en las entrañas del Allianz Arena. El capitán del Madrid sabe lo que es jugar de lateral derecho, tanto con la camiseta blanca como con la selección. Para Lucas, que no es defensa, es algo más complicado, aunque el miércoles en Múnich no pareció arrugarse.

El canterano sabe sacrificarse, corre mucho y parece estar en estado de gracia. A punto de ser padre y con opciones de ir convocado para el Mundial, Lucas tiene claro que este es su gran año. En Valdebebas dicen, sin embargo, que es el mismo que cuando llegó, un futbolista que apenas tenía protagonismo. Le han visto, por ejemplo, en la Ciudad Deportiva parar a ayudar a un empleado a cambiar la rueda del coche. “Después de Marcelo no hay otro que haga más bromas y genere más risas en el vestuario. Ser tan feliz en su vida personal primero y en la profesional después le quita presión”, añaden recordando el descaro con el que pidió y tiró el primer penalti en la final de San Siro. Con ese desparpajo marcó a Ribéry el miércoles. De no jugar hoy en el lateral, Lucas, que descansó el sábado contra el Leganés, podría repetir arriba junto a Cristiano y Asensio.

“A mí no me costó mucho a la hora de adaptarme, pero prefiero jugar de central”, dijo ayer Ramos, que desde el centro de la zaga y con el brazalete se encargaría de arropar a Lucas y ordenar a la defensa contra el Bayern. “Ojalá podamos aprovechar las contras y mantener la solidez defensiva de la ida”, analizó el capitán, y aseguró que el Madrid tiene que saltar al campo pensando que no se jugó la ida.

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