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Vuelve Sergio Llull: “Rendirse nunca fue una opción. Llegó la hora”

El líder del Real Madrid regresa ante el Panathinaikos después de ocho meses y medio de baja. “Le diré que disfrute jugando al baloncesto que es lo que ha hecho desde crío”, cuenta Pablo Laso

Llull, en el entrenamiento de ayer en Valdebebas
Llull, en el entrenamiento de ayer en Valdebebas

Acostumbrado a desatar algarabías con finales trepidantes y canastas inverosímiles, su grito seco la noche del 9 de agosto en el pabellón Santiago Martín de Tenerife retumbó en el silencio. Estaba completando el mejor año de su carrera deportiva, se había casado con su novia Almudena apenas un mes antes, era la imagen de un deportista iluminado y en plenitud, pero ese día, sin entender de jerarquías ni momentos, el ligamento cruzado anterior de su rodilla derecha se quebró y el héroe se tornó mundano. El calvario ha durado 259 días. Esta tarde, en el tercer partido de la eliminatoria de cuartos de la Euroliga ante el Panathinaikos (18.45, Movistar Deportes 1), Sergio Llull regresa a la competición.

“Va a jugar. Si no creyéramos que puede ayudar al equipo no le habríamos metido en la convocatoria. Lleva 15 o 20 días entrenando a altísimo nivel con el grupo y está preparado”, contó ayer Pablo Laso para confirmar el alta competitiva del emblema madridista. “Lo único que le voy a decir antes de saltar a la pista es que se lo pase bien ahí fuera. Que disfrute jugando al baloncesto que es lo que le gusta y lo que ha hecho desde crío. Lo mismo que le he pedido en los siete años que llevamos juntos”, completó el técnico en su mensaje de bienvenida.

Atrás quedan ocho meses y medio de recuperación tras la intervención en el Hospital Universitario Sanitas La Moraleja por los doctores Javier Sanz, Carlos Martín y Alberto Gómez, bajo la supervisión de los servicios médicos del Real Madrid. Atrás quedan la férula y las muletas; el hashtag #FuerzaLlull; la significativa pérdida de peso de las primeras semanas entre la crisis anímica y la preocupación por la inactividad; los baños de contraste; los ejercicios en la piscina para no cargar la articulación y drenar la rodilla operada; el trabajo silencioso con los fisios Javier Barrio, Samuel Castillo y Carlos Sánchez... “En los días de autodestrucción no hay perro que me ladre. No busques mi mejor versión, se la ha llevado el aire”, cantaba Leiva en una de las bandas sonoras más recurrentes de su convalecencia: el disco Pólvora.

“En estos casos, hay una lesión en la rodilla y otra en el hipotálamo del cerebro. La de rodilla puede haberse superado, pero en el cerebro queda grabado el dolor, el sufrimiento y eso tarda en olvidarse. Se tarda un tiempo en pasar página”, cuenta el doctor Alfonso del Corral, jugador madridista en la década de los 80. “Puedes estar fuerte como un toro, pero estar lejos de tu forma. Es crucial la seguridad física y la deportiva para recuperar las sensaciones de dominio y fortaleza con el balón. Llull tiene que estar tranquilo y recibir mucho ánimo porque tendrá un crecimiento progresivo. Es imposible reaparecer y volver a ser el de antes. Tardas cuatro o cinco partidos en encontrarte a ti mismo”, prosigue Del Corral, que valora los plazos de recuperación. “Hay gente que quiere batir récords, pero lo importante no es ganar un par de meses sino quedar perfecto”, explica.

En octubre, Llull tiró las muletas y comenzó a botar balón; en noviembre coronó el pico de Peñalara; en diciembre comenzó a lanzar a canasta y ya quería volver, según confesó Laso hace semanas. “Si fuera por él hubiera jugado mucho antes”, repitió ayer. “Las grandes lesiones maduran a la persona y al jugador”, retoma Del Corral. “Todo el sufrimiento por el que ha pasado sabrá transformarlo. Volverá jugando con más inteligencia, sin derrochar energía, sin hacer esfuerzos innecesarios. Volverá más sabio”, añade el doctor.

En los últimos días de 2017 comenzó a trotar, en enero empezó a machacarse con carrera continua en la Casa de Campo y en febrero incrementó el ritmo sobre la pista trabajando con Paco Redondo en Valdebebas y con Juan Trapero en Las Palmas mientras su equipo peleaba la Copa. Comenzaba la cuenta atrás, cincelando la puesta a punto en marzo con el canterano Melwin Pantzar y los jóvenes del equipo. “Era una alegría ver su progresión cada día. Aunque haya estado fuera, siempre le hemos tenido apoyando en el vestuario”, cuenta Yusta. “Es el líder de este equipo juegue o no. Estábamos deseando que volviera”, refrenda Radoncic.

El 2 de abril se reincorporó al grupo y ayer Laso le dio pista de despegue. “Restringir los minutos a Llull es complicado porque quiere jugar siempre. Pero sabemos que es el primer partido después de mucho tiempo”, contó el técnico. “Con 30 años está en plena madurez y si culmina una buena recuperación puede estar cinco o siete años más a un alto nivel”, afirma Del Corral. “Ha entrenado como un loco estos ocho meses. Le hemos visto pelear día a día contra la lesión. Es un líder y solo con verle calentar nos dará un plus”, remata Causeur. Vuelve el alma del Madrid. Regresa Sergio Llull. “Rendirse nunca fue una opción. Llegó la hora”, dejó escrito el tótem blanco antes de su reaparición.

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