El Espanyol prescinde de Sánchez Flores

Las diferencias del entrenador con la plantilla y la afición derivan en su destitución

Sánchez Flores, en una imagen de archivo.
Sánchez Flores, en una imagen de archivo.David Ramos (Getty Images)

El Espanyol destituyó ayer a su entrenador Quique Sánchez Flores, a falta de cinco jornadas para el final de la Liga. El conjunto blanquiazul, a ocho puntos de la zona de descenso, acumula cinco partidos sin victorias, en los que ha encajado seis goles y no ha marcado ninguno. “El club ha tomado esta decisión fruto del rendimiento deportivo del primer equipo y con la clara voluntad de afrontar las jornadas restantes de la presente temporada y la preparación del curso deportivo 2018-2019 en las mejores condiciones”, anunció el Espanyol. Sánchez Flores no fue la única víctima de la mala racha del equipo en las últimas jornadas. La entidad blanquiazul decidió prescindir, también, del director deportivo, Jordi Lardín.

“La situación era tensa, pero la verdad es que no sorprendió. El descenso está lejos, creíamos que Quique aguantaba hasta el final de la temporada”, asegura uno de los pesos pesados del vestuario. En el último mercado de invierno, cuando Sánchez Flores coqueteó con marcharse al Stoke City de la Premier League, se rompió la relación entre el técnico y el club. El vestuario comenzó a mirar con desconfianza al entrenador, mientras que en los despachos de la Ciudad Deportiva entendieron la actitud del preparador madrileño como un desplante. “Primero dijo que se iba, que era una oferta que no podía rechazar. Después aseguró que se quedaba. Quizás fue que no se animó a coger al Stoke, que estaba en zona de descenso”, aseguran desde el club de Cornellà. Desde entonces, el destino de Sánchez Flores ya estaba escrito: no se sentaría en el banquillo la próxima temporada. Sin embargo, había un punto clave por resolver. El club quería que el técnico renunciara a su último año de contrato, mientras que Quique buscaba recibir una compensación económica sin dañar su reputación. Perdieron los dos. El Espanyol le abonará su último año de contrato, una cifra cercana a los cuatro millones de euros; mientras que Sánchez Flores suma una nueva destitución a su currículo. En el Espanyol dejó un saldo de 26 victorias, 26 empates y 27 derrotas. Un 44% de efectividad.

“Quique vete ya”, gritó la hinchada blanquiazul, en reiteradas oportunidades durante el último duelo en Cornellà frente al Eibar. El técnico no digirió bien la derrota, tampoco las protestas de los aficionados y mucho menos las preguntas en la sala de prensa. Intentó finalizar la comparencia; ante la atónita mirada del responsable de prensa del club, que le convenció para que se quedara. A Sánchez Flores le costaba hacer autocrítica, cuando no apuntaba al vestuario, lo hacía a los despachos. “Nunca se hizo cargo de la situación o la culpa la teníamos nosotros, porque no dábamos un paso adelante, o en los directivos porque no lo entendían”, aseguran desde el vestuario. El club, hasta ayer inmóvil, dio un golpe en la mesa. El jueves, el vicepresidente Carlos García Pont estuvo en la Ciudad Deportiva Dani Jarque. Un día después se despidió a Sánchez Flores.

“Es una decisión de Chen (Yansheng, presidente del Espanyol). Se tenía que cambiar la dinámica”, aseguran desde el club. El entrenador de filial David Gallego, se hará cargo del primer equipo hasta el final de temporada, mientras que Óscar Perarnau, manager de fútbol, hará lo propio con la dirección deportiva. “El club quiere agradecer muy especialmente la labor realizada por Jordi Lardín en esta etapa como máximo responsable técnico, en primer término, del fútbol base, desde 2012 hasta 2017”, concluyó el Espanyol.

Normas

Más información

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Logo elpais

Ya no dispones de más artículos gratis este mes

Suscríbete para seguir leyendo

Descubre las promociones disponibles

Suscríbete

Ya tengo una suscripción