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El jeque gana y el Málaga se va a Segunda

El dirigente ha generado 150 millones en plusvalías de fichajes en su beneficio en cinco años tras su inversión inicial

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El jeque Al-Thani, junto a Florentino Pérez.

El sino de la historia del Málaga cambió el verano de 2010. El jeque Abdullah Bin Nasser Al Thani pactó la compra del club andaluz por 30 millones de euros a la familia Sanz. El club andaluz inició entonces un periodo exitoso, marcado por la decisiva influencia del dirigente en la política deportiva de una entidad que vivió dos temporadas de ensueño. En 2012, alcanzó la cuarta plaza y se clasificó para la Champions. En 2013, el Málaga logró jugar los cuartos de final de mejor competición del mundo, a un paso de las semifinales después de un polémico encuentro en Dortmund, donde perdió 3-2 después de que le remontaran un 1-2 en el tramo final del choque. De 2010 a 2012, el jeque invirtió, presuntamente, 137 millones en la llegada de un entrenador como Manuel Pellegrini y futbolistas de la talla de Van Nistelrooy, Toulalan, Cazorla, Demichelis, Joaquín, Baptista, Isco, Monreal, Mathijsen, Rondón, Maresca, Camacho, Sergio Sánchez o Saviola. Ahora, el Málaga desciende a Segunda y su futuro es una incógnita.

El verano de 2012 todo comenzó a desmoronarse. El jeque dejó de pagar los millonarios sueldos de los jugadores y los traspasos a los otros equipos. La UEFA castigó al Málaga sin jugar una temporada en Europa. El club quedó condenado a vivir de lo que ingresa y comienza un camino incierto. En 2013, el Málaga quedó sexto todavía impulsado por sus buenos jugadores y el trabajo de Pellegrini, pero no pudo jugar en Europa al estar sancionado. En 2014, es 11º En 2015, fue noveno. En 2016, impulsado por sus jugadores canteranos y la labor de Javi Gracia, llegó a la octava plaza. En 2017, volvió a ser 11º, salvado gracias a un tirón final auspiciado por la llegada de Míchel y los goles de Sandro.

Desde 2013, el jeque, al que se la habían tumbado algunos de sus proyectos urbanísticos en la Costa del Sol, con problemas con los políticos autonómicos y locales, se dio cuenta de que podía mantener al equipo en Primera sin invertir y hacer negocio. Es más, malvendiendo a algunos de sus buenos jugadores y exportando los valores de la cantera malagueña, una de las mejores de España, estaba en condiciones de recuperar lo que presuntamente invirtió de 2010 a 2012. Atendiendo a las cifras expuestas por la web Transfermarkt, el Málaga, o más bien la propiedad, ha ido generando cuantiosas plusvalías temporada tras temporada en su política de fichajes. Como si se tratara del Monchi de la Costa del Sol, el jeque ha vendido más o menos bien para comprar a bajo coste. El problema es que después de dos planificaciones erróneas se ha jugado con fuego y el Málaga se va a Segunda.

En 2013, el Málaga generó 41 millones a favor en plusvalías, contando, por ejemplo, la venta de Cazorla al Arsenal por 19 millones. En 2014, son 33 millones a favor del jeque, con el traspaso de Isco al Madrid como mejor aval (en el verano de 2013 por 30 millones de euros). En 2015, fueron cerca de 18 millones los que van a la caja del jeque. En 2016, casi 38. En 2017, sin embargo, la política de altas y bajas dejó un negativo de 12,5 millones en lo que es una excepción en el planteamiento de todos estos ejercicios. Este curso, sin ir más lejos, el Málaga ha gastado 10,5 millones en fichajes y ha vendido por valor de más de 29. El equipo se va a Segunda, pero el jeque ha generado 18,9 millones en plusvalías.

En definitiva, de 2013 hasta ahora, el Málaga ha generado 150 millones de euros en plusvalías en la política de altas y bajas. Un negocio para el jeque que ha llevado al abismo a un club que ahora se va a Segunda División.

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