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Isco, Isco

El Madrid es el único club del mundo cuyo miedo cuando deja a sus futbolistas jugar con las selecciones no es que se lesionen, sino que jueguen bien

Isco celebra uno de sus goles a Argentina en el Wanda Metropolitano.
Isco celebra uno de sus goles a Argentina en el Wanda Metropolitano. Getty Images

El Madrid es el único club del mundo cuyo principal miedo cuando deja a sus futbolistas jugar con las selecciones no es que se lesionen, sino que jueguen bien. De hecho uno puede romperse la rodilla, ser expulsado dando una imagen penosa o parecer un tuercebotas en un partido que ve medio mundo, que eso provocará la compasión o chanza habituales, pero en el caso de que ese jugador haga un partido espectacular y marque tres goles, se inicia una impactante investigación para saber por qué ese futbolista no hace, directamente, todos los onces del Real Madrid.

Club experto en soportar toda clase de plagas en forma de debates nacionales, uno de los más insólitos es el de por qué sus jugadores si juegan bien no juegan siempre, como si en el campo cupiesen 30. Merece la pena detenerse en el caso de Isco; hoy triunfa en la selección y es fijo para Lopetegui tras ser descartado por Del Bosque para el Mundial 2014 y la Eurocopa 2016. Entre ese año y su confirmación en la selección, Isco ha jugado tres finales de Copa de Europa, la última como titular, y ha ganado las tres; esta temporada, en la que se le reprocha a Zidane que Isco no juegue, Isco es el segundo jugador que más ha disputado con Zidane. Y se le va acercando Marco Asensio: dos jugadores que no son titulares indiscutibles y que el francés sin embargo utiliza para todo, también para tumbar al PSG en Champions. Dos jugadores, junto a Lucas Vázquez, con los que Zidane ha sostenido hasta ahora un modelo de éxito que difícilmente se logra emprender sin incendios: plantillas con 16 jugadores que pueden ser titulares en cualquier circunstancia y ante cualquier rival; jugadores que no son convocados para jugar una final de Champions en Cardiff después de jugar el año pasado en Milán y tirar el primer penalti (Lucas Vázquez).

En la discusión se observa, por lo demás, cómo asoma el viejo patriotismo que rodea a la selección española, tan incapaz de ver un penalti en área propia como de decirle algo a la generación del Con todo lo que nos ha dao, ese espíritu que aspira a reformar el código penal para conseguir a sus héroes inmunidad absoluta. Por el bien de la selección en Rusia, podría crearse un Estado de excepción que decida las alineaciones del Madrid de aquí a final de temporada con las que tener a los internacionales en la mejor forma posible y con la moral intacta. Así, puede conseguirse obligar a Zidane a reservar a Isco, que Isco gane él solo el Mundial y pedir la dimisión de Zidane por no ponerle. No sería nuevo ni original.

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