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El América lleva al abismo al Cruz Azul (2-1)

Las Águilas remontan en el marcador y alargan su dominación frente a una Máquina prácticamente eliminada de la Liga MX

Los jugadores del América agradecen a su afición.
Los jugadores del América agradecen a su afición. EFE

El Cruz Azul colecciona rachas negativas. Una de ellas es la de no poder vencer al América cerca de cuatro años. La última vez fue en octubre de 2014 y la más reciente fue este sábado aciago por marcador 2-1. Esta derrota los margina de disputar la fase final de la Liga MX y le da a su rival odiado un motivo para pensar en el campeonato.

El América de Miguel Herrera comenzó con gallardía. Llevaba la pelota a las bandas para que sus extremos, Renato Ibarra y Cecilio Domínguez, hicieran dribles. En un despiste del joven Edson Álvarez, el sector derecho de las águilas encontró en modo fuga a un Ángel Mena que, con el talón, dio el pase a un deslucido Martín Cauteruccio que encontró en mejor ubicación al español Edgar Méndez para que rematara con furia para el gol. Era el 0-1, frente al América, en el Azteca y en los primeros seis minutos de partido. 

Los celestes creían que su estrategia era la efectiva. Esperar en campo propio, probar algún pase largo para ganarle a los defensores rivales. Lo que no consideraron fue el orgullo picado del América. Las águilas respondieron con tiros de Domínguez y de Peralta. El más certero fue el colombiano Andrés Uribe que redireccionó un balón suelto para hacer el empate 1-1. 

Pedro Caixinha, estratega de Cruz Azul, se aferró al talento mohoso de Carlos Peña. El Gullit, como le nombran, fue colocado como media punta y con cinco toques al balón no pudo ser agresivo. Hace cuatro años, cuando los cementeros sabían lo que era ganarle al América, Peña era uno de los futbolistas codiciados en México, ahora es el blanco en el radar del abucheo. 

Doce minutos después, el perspicaz Oribe Peralta orquestó el segundo gol. Un movimiento en su eje le sirvió para encontrar a un Cecilio Domínguez apresurado por la izquierda que cruzó su chut para el 2-1. 

Caixinha, asfixiado por el marcador, renovó a su equipo al sustituir a Peña y darle tiempo al chileno Martín Rodríguez, quien dejó manchado el larguero con un tiro que Agustín Marchesín no podía parar. Ángel Mena era el hombre que intentaba abrirse camino por la izquierda, Méndez no paraba de correr por el césped del Azteca. El tiempo de consumía y el América prefería guardarse la energía restante.

Una mala caída de Peralta provocó su salida del campo con una protección en la zona de las costillas. En Cruz Azul se negaban a volver a perder contra el América. Alargaron todo el tiempo reglamentario para conseguir tiros de esquina, pero el plan de anotar en los minutos agónicos sigue sin entintarse de azul. 

La nostalgia envolvió a los celestes. Con cuatro fechas por jugarse, sólo les queda en hilar victorias y que sus rivales directos pierdan. En América, con su cuarto sitio asegurado en la Liga MX, se dedicarán en clasificar a la Liga de Campeones de la Concacaf. 

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