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Solo Dovizioso frena a Márquez en Qatar

El piloto español termina segundo a 27 milésimas del italiano tras retarle a un duelo en la última curva que el de Ducati, moto y circuito bajo control, vuelve a ganar

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Dovizioso y Márquez, en el gran premio de Qatar. AFP

Como si no hubiera pasado el tiempo. He vivido un dèjá vu, dijo Marc Márquez. Los mismos protagonistas. La victoria aguardando en la última curva de la última vuelta. Y el mismo vencedor, Andrea Dovizioso. Por supuesto, un espectáculo mayúsculo. No se esperaba menos. Y no porque empezara el mundial de motociclismo bajo miles de haces de luz en el encanto añadido de la noche catarí. Sino porque las presentaciones habían elevado sobremanera las expectativas. Y la competición estuvo a la altura. Porque el piloto italiano se recordó a sí mismo y, de paso, a los demás, que si el año pasado estuvo a un pestañeo de ser campeón del mundo, este puede volver a intentarlo; y volvió a sacar lo mejor de su pilotaje, esa combinación de elegancia y agresividad majestuosa que le hace único.

Es dulce con el gas y sabe cómo usar el freno trasero para no hacer derrapar más de la cuenta el neumático trasero, la mejor manera de resistir en buena forma hasta el final de este gran premio, 22 vueltas de pura degradación. Pero tiene otra cara, la que había enseñado a fogonazos en los últimos años, la que nos deslumbró en 2017. La del piloto que no baja los brazos, que trinca los frenos como nadie, se mete por donde quiere y gana posiciones por derecho. Como este domingo, en que cayó a la novena plaza en la salida, pasó por meta séptimo al primer giro y, cuando el grupo se estabilizó, empezó a ganar posiciones. Y no siempre lo hizo en la recta, donde más fácil se le da. Porque este Dovizioso ya no solo gana porque le impulse el motor potentísimo de una Ducati con una velocidad punta mayúscula y la mejor aceleración, sino también porque es quien mejor sabe manejarla. Este Dovi cree y se atreve. Por eso, después de tres años quedando segundo en la primera carrera del año en Qatar, un circuito que le va genial a su moto y que él maneja como nadie, por fin, ganó. Con solo 27 milésimas de segundo de ventaja. Pues se encontró con un rival inesperado.

Porque si la competición estuvo a la altura de las expectativas este domingo fue, también, por Márquez, que le retó. Y acabó segundo. Lo intentó todo en la última vuelta, como el año pasado hizo en Austria y Japón. Porque pese a saber que este circuito se le atraganta a él y a su moto, el campeón del mundo primó el show, que a él le va la marcha, que es la primera carrera del año y ya habrá tiempo de hacer cuentas o andarse con cuidado, cosa que, por otro lado, hace muy pocas veces. Porque como perdió aquellos duelos en Spielberg y Motegi no cesará hasta que le gane, al menos, uno. Pero todavía no puede manejar su Honda con la soltura que le gustaría a la salida de las curvas y eso le limitó.

Si los escasísimos espectadores que había en las tribunas del circuito de Losail gritaron y vibraron fue, también, por hombres como Rossi, que hacen que a una se le acaben los argumentos y las razones, tan complicada como ha sido la pretemporada, tantos problemas como ha tenido para entenderse con su Yamaha estos meses y, aun así, con una moto más lenta en términos generales y más difícil de entender, se coló en el podio junto a los pilotos que más en forma están ahora mismo en la parrilla de MotoGP. Como si nada hubiera cambiado.

Zarco lidera la carrera por delante de Márquez, Dovizioso, Rossi y Crutchlow. ampliar foto
Zarco lidera la carrera por delante de Márquez, Dovizioso, Rossi y Crutchlow. AFP

Pero sí lo ha hecho. Porque hubo un chaval que, al manillar de una Yamaha del año pasado, salió desde la pole y lideró desde la primera vuelta al grupo. “Porque le dejamos”, puntualizaría luego Dovizioso. Y no era fanfarronería. Sino la lectura de la carrera. Nadie quería ponerse al frente. Y lo hizo Zarco. Fino, constante, sin aspavientos, sin grandes errores, al ritmo justo. Hasta que no le quedó más goma. Y en un solo giro, al paso por la recta de meta, vio cómo le superaban, en un tris, Dovizioso y Márquez, y unas curvas más tarde también Rossi. Finalmente, Zarco terminó octavo. Pagó la novatada de llevar el peso de un amplio grupo que se sirvió de su guía para llegar algo más fresco a los últimos giros en uno de los circuitos que más castiga los neumáticos. Pero todos saben de lo que el francés es capaz.

Como tienen ya todos un ojo puesto en Rins, metido en ese grupo en cabeza hasta que, pasado el ecuador de la prueba se fue al suelo sin mediar rival, como Lorenzo, que, en esa misma vuelta prefirió tirarse al suelo cuando se percató de que iba sin frenos. Tuvo que abandonar cuando remontaba el ritmo muy poco a poco, en décima posición.

Sí que lo logró Viñales, tantas dudas y sufrimiento durante todo el fin de semana, mejor dicho, durante todo el invierno. Recobrada la confianza el sábado, necesitó unas vueltas para situarse en la carrera, pero cuando lo hizo consiguió rodar incluso más rápido de lo que lo hacían Zarco y compañía. Y de la 15ª posición en la que se le llegó a ver acabó en la sexta. No es para nada el lugar en el que se quiere ver, ni mucho menos el que se espera de él, pero dio un salto de gigante que nadie esperaba. Y que augura una mejoría.

Este Mundial acaba de empezar y ya es una maravilla.

“En ningún momento tomé ningún riesgo”, dice Andrea

Andrea Dovizioso tenía tan claras sus posibilidades de victoria que no solo se sorprendió por encontrarse con Márquez en la última curva de la última vuelta, sino que había confiado en un final diferente de gran premio. A pesar de su mala salida. “Mi estrategia era acabar solo”, reía. Pero cuando sintió al de Honda realmente cerca en las últimas curvas temió que, después de los dos duelos que le había ganado en Austria y Motegi el año pasado, esta vez le tocaba a él caer. “Me cerró mejor la puerta, pero yo pude girar mejor y con la aceleración de mi Ducati me metí primero”, relató. Fue la culminación de un fin de semana redondo. Y del trabajo de todo el invierno. Esta Ducati es definitivamente mejor que la del curso anterior. “En ningún momento tomé ningún riesgo”, concedió, como prueba definitiva. Claro que, asumió, por lo visto en Qatar “también los pilotos de Honda son más competitivos”.

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