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Márquez es la referencia en MotoGP

Ganador de cuatro de los últimos cinco títulos mundiales, todos quieren batir al español, que llega a Qatar con una mejor Honda

GP Qatar MotoGP Ampliar foto
Marc Márquez, en la sala de prensa del circuito de Qatar. AFP

Ajenos a las preocupaciones de los catarís, a las obras que tienen levantados los cimientos de todo un país volcado con el Mundial de fútbol del 2022, a los estadios que se levantan aquí y allá, a las vías del tren a medio construir, a los hoteles que se multiplican, a los obreros que trabajan a sol y a sombra, los pilotos de MotoGP se refugian de ese color beige que lo abarca todo, los edificios y los montones de arena, los camiones y las grúas. Y lo hacen dentro de un escenario en el que las motos y las gradas aportan una pizca de color a la zona. Allí se hacen fotos, posan para la cámara, salen a la pista y dan gas por primera vez esta temporada. Porque el Mundial de MotoGP arranca este domingo (17.00, Movistar MotoGP) en el circuito de Losail.

No hay un claro favorito para la victoria de esta primera carrera en Qatar, en un circuito con una recta muy larga, de más de un kilómetro, que siempre se le dio bien a la Ducati, a pesar de que nunca ganó aquí la fábrica italiana; un escenario en el que se desgastan mucho los neumáticos y hay que saber gestionar muy bien la carrera para llegar a las vueltas decisivas con opciones, algo en lo que falla últimamente Yamaha, vencedora en 2017; un escaparate en el que hace tiempo no luce demasiado reluciente la Honda, la máquina, sin embargo, más potente de la parrilla.

Imposible saber, pues, quién ganará la primera prueba del año. Basta con repasar los primeros libres. Al final de este viernes había 14 pilotos separados por solo un segundo. Las tres Ducati se colocaron entre los cuatro primeros puestos, con la Suzuki de Rins incrustada en la tercera posición, a 97 milésimas de Dovizioso, el más rápido. Y las tres Honda, de la sexta a la octava posición, con Márquez en cabeza a medio segundo del primero, estaban separadas por apenas una milésima de segundo entre ellas. Igualdad máxima. Y una competitividad total. También entre marcas.

Sí hay, pese a todo, un hombre señalado por todos para defender la corona: Marc Márquez, ganador de cuatro de los últimos cinco títulos mundiales. Él es la referencia. Porque si fue capaz de ganar el Mundial el año pasado, a pesar de caerse en 27 ocasiones, tres de ellas en carrera, a pesar de perder los dos duelos en la última vuelta a los que le retó Dovizioso, de qué no será capaz este curso con una moto mejorada, más estable, más veloz.

Aunque los rivales a los que deberá batir, los que ansían derrotarle, son muchos. Son tantos o más que el curso pasado, cuando la pareja de candidatos al título solo se definió pasados los dos tercios del campeonato. La competitividad es enorme porque persisten las viejas glorias. Tipos como Rossi, impermeable al paso del tiempo, tanto que ha firmado correr, al menos, hasta los 41; como Dovizioso, mejor piloto a los 32 (los cumplirá el día 23) que a los 22, cuando debutó en MotoGP, hace diez años ya, igual que Lorenzo, empeñado en triunfar con la Ducati. Y es tozudo como nadie. “La palabra es obsesión”, señala él, la sonrisa en la cara y la asunción de que no pensó cuando dejó Yamaha que el cambio sería tan largo. Y tan duro. Como dura ha sido la trayectoria de Pedrosa en MotoGP. Y no se rinde. No ha fallado a su cita con el triunfo en doce años. La competitividad es fiera, también, porque la juventud es osada. Y aprenden rápido chicos como Viñales, Zarco o Rins. Ellos nos aseguran que hay futuro.

La evolución de Suzuki

Ellos y un reglamento que en pocos años ha dinamizado la parrilla con la revitalización de fábricas como Ducati, que ahora se ve más que capaz de ganar el Mundial. Con el regreso a la competición de Suzuki y Aprilia o la entrada de KTM, cuya progresión en solo dos temporadas se estima magnífica. Desde la imposición de Magneti Marelli como empresa suministradora única de electrónica esta ya no es un elemento diferenciador y las fábricas con mayor capacidad económica, como Honda, se sitúan prácticamente en un plano de igualdad técnica. Si no lo hace es, como ocurre con Ducati, por la potencia de su motor. La casa del ala dorada ha mejorado, además, su aceleración. La de Borgo Panigale ha trabajado en infinidad de chasis para hacer su moto más manejable en las curvas. Otra de las máquinas que más ha evolucionado es Suzuki, que ha mejorado en todos los aspectos, y especialmente, en el propulsor, su punto débil en 2017. Yamaha, por su parte, parece tener todavía trabajo que hacer por lo que respecta al chasis y la integración de la electrónica para mejorar el rendimiento de los neumáticos y la tracción trasera.

Pero quedan 19 carreras por delante, una más que el año pasado gracias a la incorporación al calendario de Tailandia. Mucho por hacer. Muchos contratos por cerrar de cara a los siguientes dos cursos, aunque Viñales inaugurara presto el mercado en enero y hayan firmado ya, también, Márquez y Rossi. Queda mucho por recorrer. Y por vivir.

Viñales: “Llevo bastante tiempo sin sentirme a gusto”

Maverick Viñales terminó la jornada del viernes en 11ª posición, aunque eso no fuera lo más preocupante. Lo fueron las ocho décimas que le separaron de Andrea Dovizioso, el más rápido en Qatar, y, muy especialmente, las malas sensaciones que tiene con la Yamaha. No le fue mucho mejor que en el último test de pretemporada, en el mismo escenario. “Entonces fue muy difícil, con lo que no esperaba nada mejor. Hay que desarrollar mejor la moto. No me sentí bien. Llevo bastante tiempo sin sentirme a gusto. Tuve los mismos problemas. Sinceramente, en ninguna área me sentí bien. Hay que seguir trabajando e intentar levantarnos”, concedió.

El piloto de Yamaha compite con un chasis que es una evolución del que llevaba Lorenzo en el 2016, pero ni siquiera así se siente más cómodo con la moto, que ya le hizo ser muy irregular la temporada pasada, cuando comenzó ganando las dos primeras carreras del curso y terminó tercer clasificado. “Hay que mejorar la electrónica. Tienen mucho trabajo. También hay que mejorar el agarre atrás, es muy importante, especialmente en distancia de carrera”, explicaba al final de un viernes de mucho trabajo. Esa falta de agarre fue uno de sus principales problemas de 2017 y en la constancia vuelta a vuelta está la clave de la primera carrera del año en un circuito que castiga mucho los neumáticos. No parece tener Viñales las mejores cartas para repetir la victoria que logró 12 meses atrás.

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