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Queralt Castellet logra diploma olímpico en Pyeongchang con un séptimo puesto en ‘halfpipe’

La rider española, que aspiraba a podio, se cae en la tercera ronda de un prueba dominada por la estadounidense Kelly Clark, oro con solo 17 años

Castellet, en el Phoenix Snow Park de Pyeongchang. AP

Queralt Castellet falló cuando ya solo le valía arriesgarlo todo. Se quedó sin la ansiada medalla, esa que se le resiste a España en unos Juegos de invierno desde 1992, y se llevó, en cambio, su primer diploma olímpico con un séptimo puesto en la final de halfpipe, su mejor posición en los cuatro Juegos Olímpicos que ha disputado. El oro fue para la snowboarder estadounidense Chloe Kim, que rozó la perfección con 98,25 (sobre 100); la china Liu Jiayu (89,75) se colgó la plata y el bronce fue para Gold Arielle. Castellet se quedó con 67,75, una puntuación que no pudo superar en la tercera ronda por una caída.

La rider de Sabadell fue la octava en realizar el primero de sus tres intentos (cuenta el mejor de cada atleta). Planificó la española la misma estrategia que un día antes durante la clasificación: sin riesgo, buscando la ejecución limpia, con un punto más de dificultad en cada tanda. La primera la solventó de forma limpia, pero con un repertorio insuficiente para los seis jueces que valoraron sus trucos en el halfpipe (59,75). Muy lejos, en todo caso, de los 93,75 de Kim, de los 89,50 de Jiayu y de los 76,25 de Kelly Clark (EE. UU.), que en ese momento era tercera.

En la clasificación, Queralt Castellet se había visto perjudicada por el viento, que según explicó después penaliza sus 45 kg de peso. En esta ocasión, el snowpark Phoenix le deparaba 2 km por hora de viento con dirección noreste y un 59% de humedad. En esas condiciones salió a su segunda ronda, donde metió un frontside 1080 (tres giros completos), más dificultad, pero se volvió a quedar muy corta: 67,75, con Kelly Clark subiendo el umbral del bronce a 81,75. El podio se ponía extremadamente difícil para la española, abanderada en 2010.

Con el inicio de la tercera ronda, incluso Clark, que había logrado medalla en los últimos tres Juegos, se quedaba apeada de las tres primeras posiciones tras una gran ronda de Gold. Y entonces Castellet buscó la gesta. Visualizó sus gestos, repasó la serie con su entrenador y saltó al pipe para arriesgarlo todo. Sin embargo, tras unos primeros trucos muy prometedores, con más complejidad, se fue al suelo cuando intentaba un frontside 1080.

El podio de Castellet no era ninguna quimera. Hace unas semanas, la española ganaba a las mismas rivales que le han superado en Corea en la prueba de la Copa del Mundo de Snowmass (EE. UU.), donde sumó su primer triunfo en la competición en los últimos seis años. Y antes, en 2015, Castellet se colgaba la plata en Kreischberg y se convertía en la primera española en ganar una medalla en snowboard, un deporte que apenas contaba en ese momento con 97 licencias en España, por las 2199 de esquí alpino, la más numerosa en deportes de invierno. La cifra no ha variado mucho.

El mismo año de la histórica medalla, Castellet tuvo que enfrentarse a la pérdida de su pareja y entrenador, Ben Jolly, con quien vivía entre Nueva Zelanda y Estados Unidos. Tardó unos meses en volver a la nieve, pero logró relanzar su carrera deportiva para llegar a Pyeongchang con opciones reales.

 

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