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Cañizares: “Estabámos destrozados, pero ganamos la Copa de Europa”

Mijatovic, Roberto Carlos, Cañizares y Helguera destacan la capacidad del Madrid para transformarse de la Liga a la Champions

Mijatovic se dispone a anotar el gol que dio la Séptima al Madrid.
Mijatovic se dispone a anotar el gol que dio la Séptima al Madrid. GETTY

“Nosotros sabemos lo que somos. No nos han estado saliendo las cosas como queremos, pero sabemos las armas que tenemos y esto puede cambiar muy rápido”, dijo Zidane el viernes cuando le preguntaron si, con la temporada irregular del Madrid, había un ambiente de derrotismo alrededor de la eliminatoria de Champions contra el PSG —la ida de los octavos este miércoles en el Bernabéu—. Una eliminatoria a vida o muerte porque el Madrid, eliminado de la Copa y a años luz del Barça en Liga, no tiene más opciones de títulos. Pero si hay un equipo que ha resucitado en Europa cuando ha estado contra las cuerdas en la Liga es el blanco.

“En el 98 el equipo estaba destrozado a nivel disciplinario, la dinámica era horrorosa, estábamos fuera de la Copa, lejos en Liga... y ganamos la Séptima”, recuerda Santiago Cañizares. “Dos años después yo jugué contra el Madrid la final. Fíjate si la dinámica del Valencia era buena que nos daban hasta por favoritos. Cuando lo escuchaba me volvía loco porque yo lo había vivido y sabía cómo era aquello, sabía que si cada jugador del Madrid daba su mejor versión harían un partido soberbio y lo conseguirían”, explica el exportero. Igual que Roberto Carlos, Pedja Mijatovic y Helguera y Cañizares cree que cuesta menos sacar la mejor versión en una noche europea que a lo largo de meses en una competición como la Liga. “Recobran sensaciones y te ganan”, asegura.

¿Cómo se cambia el chip? ¿Cómo se puede revertir una dinámica negativa de la noche a la mañana? “Es como cambiar de coche. Si sabes conducir, no hay problema. Te sale natural”, explica Iván Helguera, que ganó la Octava (2000) y la Novena (2002). “Los jugadores del Madrid son conscientes de que son una gran plantilla porque han ganado todo lo que se podía ganar. Inconscientemente, cuando lo has ganado todo empiezas no sólo a elegir competiciones , sino también los partidos. El hambre y la motivación no son las mismas, por mucho que ellos digan que sí. Por eso se ven partidos tan diferentes y un día se ve a un Madrid con una cara y tres días después otra completamente diferente”, analiza Mijatovic, autor del gol de la Séptima en Ámsterdam.

“La Champions es la competición más atractiva, un partido bien hecho en Champions vale más que 15 bien jugados en la Copa o en la Liga. Te da prestigio personal”, añade. “Es complicado de entender desde fuera, pero para los jugadores lo más fácil es cambiar el chip. Lo que más te motiva es un partido de Champions”, se suma Roberto Carlos.

“El año de la Séptima las cosas iban tan mal que un día Chendo, el capitán, nos llamó la atención: ‘Tengo la ilusión de ser campeón de Europa, es mi último año, y tal y como estamos entrenando va a ser imposible’. El equipo estaba destrozado. La sensación era que nuestra conducta no se merecía que estuviéremos en la final. No conseguíamos disciplinarnos para hacer un partido serio”, cuenta Cañizares. “La situación actual del Madrid es muchísimo mejor que la nuestra del 98. Llevan tres Champions en los últimos cuatro años… A nosotros nos quedaba sólo la Champions y llevábamos 32 años sin ganarla. Había muchísima presión, estábamos muy preocupados. Había Mundial y nos decíamos: ‘Como perdamos la final, vamos directos al Mundial desde Ámsterdam, que como pasemos por Madrid nos matan”, recuerda Mijatovic.

La ‘orejona’ para salvar la temporada

La Séptima (1998). En Ámsterdam contra la Juve el Madrid puso fin a 32 años de sequía y salvó la temporada. En Copa había caído en octavos; en Liga terminó el cuarto.

La Octava (2000). De nuevo las cosas iban mal en Liga; hubo incluso un cambio de entrenador (Del Bosque sustituyó a Toshack después de 11 jornadas). Los blancos fueron eliminando al Manchester United y al Bayern y golearon al Valencia en la final. En Liga acabaron quintos.

La Novena (2002). Salvó la debacle del centenariazo copero contra el Deportivo. En Liga terminaron terceros.

La Undécima (2016). Con un cambio de entrenador a mitad de temporada, fuera de la Copa por alineación indebida, el Madrid de Zidane llegó hasta la final y ganó al Atlético. En Liga terminó a un punto del Barça.

También ahora la Champions es la única competición que les queda a los blancos. El sábado por la noche ya sonaba el himno europeo por la megafonía del Bernabéu mientras en los videomarcadores se emitían los goles de la final de Cardiff. “Recordad que el miércoles iremos todos juntos a por la Decimotercera”, decía el speaker.

“¡Tú sabes lo que va a sufrir aquí el PSG! El Madrid juega al fútbol; el PSG, cuando le aprietan, son balones a Neymar y Di María, sus futbolistas más rápidos. El Madrid tiene un sistema de juego; el PSG, jugadores de calidad”, analiza Roberto Carlos. “Un equipo se mide por lo que puede dar, no por lo que está dando. Y la historia dice que subestimar al Madrid es lo peor que puedes hacer. Cuando hay grandes jugadores y talento, si todos se ponen las pilas, pueden hacer un gran partido”, reflexiona Cañizares.

“La presión se supera a nivel de grupo. Nosotros nos motivábamos unos a otros siendo honestos. No vale con decir: ‘Vamos a trabajar más’; sí, claro, trabajemos más pero en qué, y vamos a ver en qué podemos mejorar cada uno”, afirma Mijatovic. “El Madrid siempre es peligroso cuando lo dan por acabado. Si le preguntas a Emery seguro que cambiaría la bola del sorteo”, añade.