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El cañón de Correa da la victoria al Atlético ante el Valencia

Un espectacular zapatazo del argentino desde fuera del área consolida al equipo de Simeone en la segunda plaza, a nueve puntos del Barça

Correa trata de controlar el balón. En vídeo, declaraciones de Diego Pablo Simeone, entrenador del Atlético de Madrid. FOTO: EFE / VÍDEO: ATLAS

Con 1,74m de altura y su aparente endeblez física, a Angelito Correa no parece caberle en su repertorio el golpe violento del balón. Lo suyo es más la gambeta, el arte del engaño y el ratoneo. Pero el chico es impredecible y ganó el partido con un zapatazo imponente a la hora de juego. Un derechazo recto, tenso y potente que reventó la escuadra de Neto. Correa representa el ejemplo de otra metamorfosis, otro sufrido cambio de molde operado por Simeone sobre uno de sus futbolistas. Sin sitio para jugar como segundo delantero, su entrenador le sitúa como falso extremo derecho. Partiendo desde ese costado, trata de aproximar su habilidad al área por dentro o por fuera. Lo mismo se ceba en el uno contra uno o contra los que haga falta, que se gira para recibir y pisar área que se descuelga con un disparo tremendo. Nunca está de más Correa, más allá de sus claroscuros. De ser capaz de lo mejor o de lo peor. Su gol consolida al Atlético en la segunda plaza, se sitúa a nueve puntos del Barça y distancia al Valencia en esa misma cifra.

La puesta en escena de Simeone fue atractiva. Koke y Saúl en el eje del centro del campo, Carraco y Correa, orillados y Griezmann y Diego Costa como cabezas de área. Un equipo para tocar y volar por los costados al que acompañó una presión ambiciosa en el arranque. Incluso arriesgada, con Koke y Saúl apostados en muchas ocasiones cerca de la medialuna del área de Neto. Se quiso abrir Simeone para contrarrestar el orden cartesiano de Marcelino.

Godín pierde tres dientes y Griezmann se encara con la grada

Al poco de comenzar la segunda parte, ninguno de los dos centrales por los que apostó de inicio Simeone (Savic y Godín) permanecía sobre el césped. El primero cayó en el minuto 28 víctima de una lesión muscular. Lo del uruguayo fue mucho más aparatoso. El portero del Valencia, Neto, salió con los puños para rechazar un balón aéreo, pero no impactó con el cuero y sí con la cara de Godín. El central perdió tres dientes. Fue atendido en una clínica en la que se descartó una fractura en la mandíbula.

Pese al parte médico y el frío, el ambiente en el Wanda era festivo. El Atlético se queda a nueve puntos del Barça y abre brecha con Valencia y Madrid. La polémica la protagonizó Griezmann, que en los minutos finales mandó callar al público cuando le recriminó que frenase un contraataque.Para Simeone, el francés hizo lo correcto. “No atacó innecesariamente cuando no había ataque. No le defiendo, digo que hizo lo que tenía que hacer”, sostuvo Simeone. Sobre Correa, el técnico dijo: “Intentó siempre renovarse, con él tenemos verticalidad, profundidad, gol... El trabajo suyo está pagando la idea que tuve de ponerle en la banda. Estamos viendo una de sus mejores versiones.

La pelota fue para el Atlético y los espacios para el Valencia de durante gran parte del encuentro. Esa confrontación de propuestas derivó en un partido muy pizarrero, una constante en los enfrentamientos entre ambos técnicos. Se impuso la intensidad a las buenas intenciones. El intento por gobernar el juego de los rojiblancos se transformó en un vaivén de pelotas de costado a costado casi siempre finiquitado con insulsos centros al área. Sorprendió que con ese diseño de equipo Griezmann y Correa entrara tan poco en juego en los primeros 45 minutos. El Atlético era las aventuras sin repercusión de Carrasco y los centros sin destino de Vrsaljko y Lucas. Tampoco hubo mucho de Diego Costa. La cara del Valencia era Kondogbia por la lógica del planteamiento de su entrenador. Destructivo el francés, con una potencia de caballo para llenar el campo de recuperaciones, el partido estuvo más para él que para Parejo. Apenas se arañaron los dos equipos en ese áspero primer acto. Preponderó más el respeto que se tenían que su condición de segundo y tercero de la Liga.

Saúl fue quien quitó la escarcha de los guantes de Neto pasado el cuarto de hora. Lo hizo con un zurdazo desde fuera del área que exigió al meta brasileño a volar al palo. De alguna manera, quizá descubrió donde estaba la solución del partido que luego encontraría Correa con su formidable zapatazo. Neto también evitó el gol. Esta vez en un saque de esquina, otra vía muy característica de este tipo de duelos. No se entiende como era Gayá el encargado de marcar a Diego Costa. Koke lo vio desde el córner y le puso la pelota para que se elevara sobre las tres cabezas que le saca al lateral valencianista. A su contundente testarazo respondió Neto con un vuelo y una mano plagados de reflejos y elasticidad. Para entonces ya estaba en el campo Giménez, sustituto de Savic, que se fue cerca de la primera media hora de juego por un pinchazo.

La ocasión de Costa desperezó al Valencia, que trató de asumir galones en el juego. Siempre con Kondogbia como actor principal, pero sin apenas intervención de Parejo y de sus atacantes, Santi Mina y Zaza. Una combinación entre ambos, interrumpida por Oblak, al borde del descanso fue la única muesca que dejaron.

El inicio del segundo acto estuvo marcado por la lesión de Godín, que perdió tres dientes por un golpe del portero Neto. Un contratiempo que obligó a Simeone a tomar la decisión que menos descompusiera la naturalidad. Para compensar la falta de los dos centrales titulares metió a Juanfran de lateral derecho, reubicó a Lucas de central junto a Giménez y mandó a Vrsaljko al lateral izquierdo. La pareja que formaron el uruguayo y el francés respondió bien. Le dieron la razón a su técnico cuando asegura que cuenta con el mejor cuarteto de centrales del mundo. Contuvieron a Zaza y Mina y luego a Rodrigo cuando tuvieron que defender el cañonazo de Correa.

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