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La Fórmula 1 prescinde de las azafatas de la parrilla

Los nuevos propietarios de la competición argumentan que la práctica no es acorde con las "normas sociales actuales"

Una azafata de parrilla en el Gran Premio de Brasil de 2016.
Una azafata de parrilla en el Gran Premio de Brasil de 2016. Getty

Es una de las imágenes más recurrentes del espectáculo de la Fórmula 1: a un lado del piloto, con la bandera o el dorsal en la mano, contratadas para ser vistas, como atrezzo de una competición 100% masculina. Son las chicas de la parrilla, las grid girls, y no volverán a un gran premio.

Liberty Media, propietaria de la Fórmula 1 desde 2016, anunció este miércoles una decisión que acaba con una de las tradiciones más estancadas en el pasado y habituales en el deporte del motor. Y lo hizo con una argumentación explícita y reveladora: “Aunque la práctica de emplear azafatas ha sido un elemento clásico de la Fórmula 1 durante décadas, creemos que esta costumbre no concuerda con los valores de nuestra marca y está claramente en desacuerdo con las normas sociales actuales. No creemos que la práctica sea apropiada o relevante para la Fórmula 1 y sus aficionados, los antiguos y los nuevos, en todo el mundo”, indicó el director comercial de operaciones de la F-1, Sean Bratches.

La nueva ejecutiva ha tardado poco tiempo en acabar con una costumbre que, curiosamente hace unos meses, cuando analizaban por primera vez el asunto, no contemplaban entre sus prioridades. La medida entrará en vigor en la primera cita de la temporada, el último fin de semana de marzo en Melbourne, y afectará a todos los eventos deportivos incluidos en el gran premio. “El año pasado analizamos una serie de áreas que sentimos que era necesario actualizar para estar más en sintonía con nuestra visión de este gran deporte”, añadió Bratches.

La presencia de las azafatas en los grandes premios dependía de la Fórmula 1 y de los patrocinadores, la última temporada Heineken y antes Pirelli. "El trabajo que hacen las azafatas es increíble, no están ahí solo por su cara bonita. Tienen que pasar unas pruebas importantes y la mayoría tienen su carrera, hablan dos o tres idiomas...”, explican fuentes de la agencia que ha gestionado las azafatas del Gran Premio de España en los últimos años. “No son simplemente los cuatro segundos que están sujetando la bandera del piloto. Tienen que transmitir una serie de valores acordes con los patrocinadores, hablar con los invitados en el paddock, estar presentes en otros actos. No solo es estar ahí paradas”, argumenta. Normalmente, en un gran premio como en el de España, el número de azafatas ascendía a 50, que pueden cobrar en torno a los 500 o 600 euros por fin de semana, aunque esa cantidad podía variar.

“Y, por supuesto, como agencia nos preocupamos de que estén muy bien cuidadas. Los uniformes son correctos, no son exuberantes o llamativos como eran antes, enseñan lo justo y son femeninos”, añaden desde la compañía, que propone una solución alternativa: “Poner hombres y mujeres, algo que ya se ha hecho en Valencia y en Mónaco”.

Lucas Di Grassi, campeón de Fórmula E hace dos temporadas y excorredor de Fórmula 1 para Virgin en 2010, es de los pocos pilotos que se ha posicionado sobre la decisión. “Una sociedad liberal no va de esto. Estoy a favor de que los pilotos o los equipos decidan si prefieren chicos o chicas de parrilla —o niños de parrilla—. En Marrakech esos niños estaban superemocionados de estar ahí. Una experiencia para toda la vida para algunos”.

La eliminación de esta figura en la Fórmula 1 sigue el ejemplo de otros deportes, como el ciclismo, donde algunas competiciones ya habían tomado decisiones parecidas. Fue el Tour Down Under, en Australia, la primera carrera que dio este paso a principios del año pasado. La Volta a Catalunya siguió ese mismo camino y poco después la Vuelta a España limitó y modificó el protagonismo de las azafatas, manteniéndolas en el podio pero con otro protocolo, que no incluía, por ejemplo, el beso a los ganadores, misma decisión que impera en el Tour de Francia. Esta costumbre, sin embargo, se mantiene todavía en el Giro, donde dos azafatas dejan su carmín en la mejilla de los ganadores.

En paralelo, el debate agitó también el mundo del motociclismo, sobre todo después de una propuesta de Ganemos Jerez, apoyada por PSOE e IU, en la que pedía la eliminación de las chicas del paddock. "Desde hace muchos años, el papel de la mujer en las competiciones deportivas en el mundo del motor, y en nuestro circuito en particular, se ha restringido a un papel ornamental, hipersexualizado y en algunas ocasiones, vejatorio", argumentaba la agrupación política. Ante las críticas por sexismo, el Mundial aseguró que mantendría a las azafatas. Algunas de ellas, consultadas por este periódico, defendían su trabajo, y criticaban que otros decidieran en su lugar: “Nos contratan para que seamos vistas. Esa es nuestra principal función, pero también estamos con la gente en el paddock y en el hospitality, tratamos de hacer un poco más divertido el fin de semana, y también estamos con los clientes de la marca, nos hacemos fotos.."

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