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El 10 estuvo de 10 y el Barcelona arrolló al Celta

Alrededor de Messi, doble goleador y asistente, los azulgrana completan su actuación más lucida desde la llegada de Valverde

Messi y Alba celebran la consecución de su tercer gol. En vídeo, declaraciones de Ernesto Valverde, entrenador del FC Barcelona. Foto: Getty / Vídeo: Atlas
Copa del Rey Octavos

FINALIZADO

A la hinchada del Barça, remolona y agarrotada por el invierno, pendiente sobre todo del Bernabéu, le convendría acudir definitivamente al Camp Nou. Ni que sea para dar las gracias a Messi. El 10 no descansa nunca, ni siquiera un jueves a las 21.30 horas en un partido de Copa, un torneo animado hasta ahora por el Celta. No tiene fin el catálogo de exhibiciones de Messi. A sus 30 años, anoche se marcó media hora para recordar en el Camp Nou. El 10 estuvo de 10 en un equipo primaveral como fue el Barça.

A la luz de Messi, más maduro que nunca, el Barcelona rompió a jugar a fútbol como no había hecho hasta ahora con Valverde. Aquel equipo sólido, fiable y competitivo, y también a ratos insípido, se mostró exuberante, fluido, veloz, preciso y divertido ante un rival siempre exigente como es el Celta. El rosarino fue indetectable para los chico de Unzué. A los azulgrana les alcanzó con media hora pletórica para sellar de forma espectacular su pase a los cuartos de final de la Copa.

Barcelona

4-4-2 (D.P.)

Ernesto Valverde

13

Cillessen

2

Nelson Semedo

3

Cambio Sale Vermaelen

Piqué

14

Mascherano

18

1 goles Gol

Alba

8

Cambio Sale Arnáiz

Iniesta

4

1 goles Gol

Rakitic

5

Busquets

21

André Gomes

10

2 goles Gol Gol Cambio Sale Ousmane Dembélé

Messi

9

1 goles Gol

Luis Suárez

1

Sergio Álvarez

2

Hugo Mallo

20

Sergi Gómez

19

Jony

3

Fontàs

16

Jozabed

11

Cambio Sale Brais Méndez

Pione Sisto

14

Lobotka

18

Cambio Sale Radoja

Wass

10

Cambio Sale Maxi Gómez

Aspas

21

Emre Mor

Celta

4-4-2 (D.P.)

Juan Carlos Unzué

A Valverde le haría gracia ganar un torneo muy familiarizado con el Barça. La ambición y felicidad del técnico por cualquier partido y trofeo alimentan al barcelonismo y se complementan con la voracidad de Messi, insaciable y cada vez más completo y líder, especialmente lúcido ante la mirada de Coutinho. A los mejores hay que recibirles con una actuación pletórica para marcar el territorio y el brasileño, sentado en la tribuna, abandonó el Liverpool para jugar con el 10 del Barça.

El encuentro azulgrana fue tan redondo que no hubo noticias del Celta ni de Iago Aspas ni se reparó apenas en detalles como la alineación de Mascherano —pudo ser su último encuentro de azulgrana antes de su salida a China— y sobre todo de André Gomes y Emre Mor, dos centrocampistas diferentes en el puesto de tercer delantero —los sacrificados eran Dembélé y Maxi Gómez—, señal del respeto que se tienen los dos equipos, con independencia de que jueguen en Balaídos o el Camp Nou.

Apostaba el Celta por la rapidez y el desequilibrio, más dispuesto a presionar, robar la pelota y a correr que a atacar, un plan habitualmente estresante para el Barça. Los azulgrana, sin embargo, ni pestañearon sino que montaron el encuentro en cancha contraria alrededor de Messi. El 10 protagonizó hasta cinco llegadas consecutivas y marcó dos goles cuando todavía no se había cumplido el cuarto de hora de partido en el Camp Nou y la pizarra de Valverde se imponía a la de Unzue.

Iniesta despojaba al Celta con sus delicados pases profundos, Jordi Alba abría la cancha por el costado izquierdo y Messi se camuflaba a espaldas de Lobotka para después partir y medir su velocidad con Fontás y Sergio Gómez. Al 10 le faltaron piernas en las tres primeras carreras, una situación extraña para la hinchada, muy reivindicativa políticamente en el Camp Nou. No falló en cambio en las dos siguientes, certero con sus tiros cruzados al poste izquierdo de Sergio

El festival de Messi petrificó al Celta. El balón silbaba a pies del 10, a veces goleador, en ocasiones asistente de Alba e Iniesta, siempre virtuoso con sus toques, sus pases, sus taconazos, egoísta como rematador y altruista en calidad de centrocampista, más rey que nunca del Barça. La actuación del rosarino fue tan pulcra como contagiosa para los muchachos de Valverde. El equipo funcionaba de manera fina, sincronizada y rápida. Hasta el atlético Semedo le ganaba los mano a mano a Iago Aspas.

Indefinido, el Celta aplaudió el recital del Barça y en especial la sociedad Jordi Alba-Messi. El delantero devolvió las dos asistencias del lateral con un servicio estupendo, caminando, casi parado, para que Alba metiera el 3-0 y Suárez sancionó después un error de Pione ante la presión azulgrana para poner el 4-0. El fútbol había sido tan denso y el marcador tan contundente que el partido exigía un respiro y un punto y aparte, imposible dar más continuidad al espectáculo del Camp Nou.

Valverde empezó a refrescar al equipo con el lastimado Piqué y después con Messi e Iniesta. El domingo aguarda la Real y el reto es igual de interesante porque el Barça no sabe desde hace tiempo cómo ganar en Anoeta. El partido del estadio quedó a expensas de Dembélé y Semedo. Antes de quejarse de su pierna lesionada, el extremo desbordó, tiró un caño y botó el córner que Rakitic cabeceó a la red y el físico de Semedo fue más noticia que el de Iago Aspas, el mismo que rompió a Umtiti en el Camp Nou.

A nadie le importó que no se contara ningún gol más porque el 5-0 siempre fue el dígito mágico del barcelonismo, el que expresa las mejores actuaciones del Barça. El partido aparentemente más complicado de los últimos disputados resultó ser el mejor jugado por el equipo de Valverde. Habrá que volver al Camp Nou.

jordi Alba: “Los rivales ya nos conocen, pero ese pase aún sale”

El caudal ofensivo del Barcelona parecía no tener fin ante el Celta: 19 remates, ocho de ellos entre los tres palos. Y cinco goles. Muchas de las jugadas de peligro llegaron por el pasillo izquierdo, despejado para Jordi Alba desde la marcha de Neymar, lo que ha hecho más prolífica todavía su sociedad con Leo Messi (nueve asistencias, siete de Alba a Messi, dos del 10 al lateral este curso). Ellos pusieron el 3-0 en el marcador. “Los rivales cada vez nos conocen más y saben que siempre nos damos ese pase, pero aun así sale. Estoy muy contento porque Leo haya podido marcar y por el pase magistral que me ha dado. Es un lujo tenerle en el equipo, a mí me va fenomenal, siempre nos buscamos. Es el mejor de la historia, está en un momento de forma espectacular. Y yo esta temporada estoy muy bien, con mucha confianza, con todo el carril para mí”, declaraba el defensa de l’Hopitalet.

“Yo asisto como todo el mundo al espectáculo. Ellos tienen esa chispa y lo tenemos que seguir fomentando”, dijo el técnico, Ernesto Valverde, que valoró positivamente el partido: “Hemos cumplido con creces. Hemos jugado muy bien a todos los niveles: ataque, defensa, concentración… estábamos mentalizados porque valoramos mucho al rival, teníamos que hacer un gran partido para pasar”.

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