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Y la escabechina del Dakar 2018 continúa

Sunderland, ganador de 2017, abandona la prueba en una jornada durísima incluso para los favoritos en la que Despres rompe y Al-Attiyah se deja una hora

Sunderland es atendido por un equipo médico en San Juan de Marcona. Ampliar foto
Sunderland es atendido por un equipo médico en San Juan de Marcona. REUTERS

La cuarta etapa del Dakar se había anunciado como una travesía terrible y lo fue para unos cuantos competidores. Se trataba (o se trata, quién sabe a qué hora terminarán algunos de los que quedaron atrapados en las dunas de Ica) de uno de los tramos arenosos más largos de cuantos ha recorrido el Dakar: 100 kilómetros de dunas de todo tipo y condición en 330 kilómetros de especial. Las primeras noticias se sucedieron pronto: Sam Sunderland (KTM), ganador en moto de la edición del año pasado, tuvo que ser evacuado al campamento de San Juan de Marcona, por cuyos alrededores se sucedió la etapa, con fuertes dolores de espalda. Era el gran favorito de la marca austriaca. Y abandonó. Al parecer sufre una lesión en la región lumbar producida por un salto demasiado brusco durante la etapa de este martes.

Poco antes de aquello, llegaban noticias de la organización de que el grupo que había salido en cabeza –en esta etapa los pilotos tomaban la salida en línea y en grupos de 15, estilo motocross– se había perdido en el kilómetro 226 de la especial. Así pues, el terreno era peligroso y la navegación complicada. De hecho, Joan Barreda (Honda), que terminó noveno a diez minutos de Van Beveren, ganador de la etapa y nuevo líder, se planteaba incluso poner una reclamación por la supuesta mala ubicación de un punto de paso obligado. “Hemos dado bastantes vueltas para encontrarlo y hemos perdido tres o cuatro minutos”, declaró al finalizar la jornada.

Pese a todo, se mostraba contento con el resultado: “Con todas las dificultades que hemos tenido, al final ha salido bien. Mañana es el último día de dunas y queríamos salir atrás para hacer un buen día”. La última vez que abrió pista no le fue muy bien, así que esta vez tiró de estrategia: mejor que otros le marquen el camino, especialmente ahora que no competirá contra uno de sus grandes rivales. Ausente Sunderland, su distancia respecto al líder (22 minutos todavía) parece menor.

Si en motos la jornada se saldó con la pérdida del vigente campeón, en coche las cosas no fueron mucho mejor para algunos de los favoritos. Cyril Despres (Peugeot) se quedó tirado en el kilómetro 180 de la especial después de golpearse con una piedra grande. Rompió la rueda trasera, suspensiones incluidas. De modo que necesitaba ayuda de terceros para solucionar el problema. Finalizada la etapa se desconocía si sería capaz de reiniciar la marcha, pero lo que quedaba claro es que su sueño de ganar el Dakar también coches volvía a esfumarse.

También tuvo problemas uno de los favoritos: Nasser Al-Attiyah (Toyota) quedó encallado en diversos puntos de la ruta. Primero en el kilómetro 204, donde pinchó, luego en el 226, donde se enfrascó en un mar de pequeñas dunas del que no había manera de salir. Cuando pudo retomar la marcha lo hizo a poca velocidad. Cruzó la meta a casi una hora de Loeb, que ganó su primera etapa de este 2018 con una soberbia actuación y tras un cuerpo a cuerpo con sus compañeros de equipo Carlos Sainz y Stéphane Peterhansel, segundo y tercero respectivamente. El piloto catarí podría haber dicho adiós a un nuevo título: cedió 58 minutos en la general.

Un piloto checo, ingresado en el hospital con un traumatismo craneoencefálico

El piloto checho Ondřej Klymciw sufrió un accidente durante la tercera etapa y está ingresado en el Hospital Panamericano de Lima (Perú). Se desconoce a ciencia cierta la gravedad de su estado. Al parecer, el corredor, que es el dueño del equipo Klymciw Racing, cayó de su moto desvanecido en plena especial y tuvo que ser evacuado en helicóptero con un traumatismo craneoencefálico. Era su cuarta participación en el rally y, según informan distintos medios sudamericanos, entre ellos el diario argentino Clarín, se encuentra estable y a la espera de una intervención quirúrgica, pese a que el pronóstico es reservado.

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