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Ángel María Villar, destituido como presidente de la Federación por el TAD

El Tribunal Administrativo del Deporte ha cesado al dirigente de su cargo por haber vulnerado la neutralidad en el proceso electoral

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Ángel María Villar durante una rueda de prensa esta semana. Getty Images

Sólo cuatro días después de una intensa rueda de prensa en la que cargó con dureza contra el Gobierno, jueces y fiscales y subrayó que el riesgo de que España se quedara fuera del Mundial de Rusia es “serio”, Ángel María Villar fue destituido ayer por la tarde como presidente de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF). El paso definitivo lo dio el Tribunal Administrativo del Deporte (TAD) al considerar que el dirigente había vulnerado la neutralidad en el proceso electoral al difundir su programa en diversos medios y mediante una carta a los presidentes de las Territoriales siendo aún miembro de la comisión gestora. La votación del tribunal fue de 4-1. Solo se opuso a la destitución un miembro del tribunal, Koldo Irurzun, que intentó paralizar la votación. Irurzun ya se negó a abir expediente a Villar por los presuntos tratos de favor al Recreativo y al Marino de Tenerife.

El cese de quien hasta ahora estaba suspendido como máximo responsable del fútbol español, llega tres meses después de que el TAD, por orden del Consejo Superior de Deportes (CSD), abriese un expediente a Villar por supuesto quebrantamiento del reglamento electoral que regula las elecciones en las federaciones, tal y como desveló EL PAÍS en septiembre.

El organismo gubernamental trasladó entonces las denuncias al TAD y este tomó la decisión de abrir expediente a Villar. El tribunal realizó después una primera propuesta de resolución que le fue enviada al dirigente para que la estudiase y presentase alegaciones si así lo consideraba. Una vez recibida y analizada la réplica de Villar tomaron ayer la decisión de destituirle de forma definitiva como presidente de la Federación tras 29 años en el cargo. Refrendó así el TAD la propuesta de la juez instructora del expediente, Cristina Pedrosa, para quien no hay dudas de que la actuación de Villar supuso una infracción de la Ley del Deporte (artículo 76.2.a) y considerada “muy grave”. “Una vez convocadas las elecciones a la RFEF por su entonces presidente, el día 13 de febrero de 2017, éste pasó a ocupar la presidencia de la Comisión Gestora. Siendo presidente de dicha comisión y sin cesar de la misma llevó a cabo numerosas actividades dirigidas a publicitar y promover su condición de candidato a la presidencia de la Federación y a captar el apoyo para su candidatura”, desgranó la instructora en su propuesta de destitución. Tras aludir a la actividad que Villar desarrolló en las redes sociales Facebook y Twitter y la publicación de su programa electoral bajo la denominación de “precandidato a la presidencia”, la instructora insistió en que Villar “realizó los hechos expuestos pese a la prohibición contenida en el reglamento electoral” de la Federación, que determina que los candidatos a ocupar los órganos de gobierno y representación de la Federación no podrán ser miembros de la comisión gestora.

 

Nuevas elecciones

Tras la destitución de Villar, la moción de censura presentada por Luis Rubiales queda anulada y Juan Luis Larrea seguirá al frente de la Federación. Este debe nombrar una junta gestora y convocar nuevas elecciones con la misma asamblea de votantes. Solo si el Consejo de Estado ordenara la repetición por fraude de todo el proceso electoral que acabó ganando Villar, se constituiría una asamblea nueva.

En cuanto al escenario del presidente destituido, el siguiente paso que dará es recurrir la decisión del TAD, tal y como ya había anunciado. En su defensa, Villar dice que contaba con la autorización de la Comisión Electoral. “Es la sanción más grave impuesta a un presidente de Federación”, aseguró Villar en unas declaraciones a Efe. Al dirigente no le pilló por sorpresa la destitución. Era consciente de que esta vía podía suponer su punto final. De ahí que durante los últimos siete días no tuviese ningún reparo en cargar públicamente contra el secretario de Estado José Ramón Lete y contra Cristina Pedrosa. Villar considera desproporcionada su destitución. Casos como el del Recreativo o el de Haití tenían más calado.

Por otra parte, el TAD abrió expediente a José Ángel Peláez, presidente de la territorial cántabra, imputado en el marco de la Operación Soule y uno de los firmes apoyos de Luis Rubiales en su carrera hacia la presidencia federativa.

 

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