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La doble desdicha de la víctima de la Arandina

La menor supuestamente agredida por tres jugadores de la Arandina sufre la falta de anonimato en una localidad donde los acusados cuentan con apoyos

Varias personas, a las puertas de los juzgados de Aranda de Duero, el pasado 13 de diciembre.

Es jueves, 14 de diciembre, y no han pasado ni 24 horas desde que Carlos Cuadrados, Lucho, Víctor Rodríguez, Viti, y Raúl Calvo, los tres futbolistas de la Arandina investigados por agredir sexualmente a una menor, de 15 años, hayan sido enviados a prisión provisional y sin fianza después de declarar ante la juez. Un equipo de televisión sigue instalado en la calle San Francisco de Aranda de Duero donde vivían los jugadores. Es un pueblo dividido entre los que apoyan o quitan responsabilidad a los jugadores y los que arropan de manera más discreta a la menor. Una vecina se acerca: “Ella no era ninguna santa”, suelta de forma espontánea y añade que la menor se jactaba de haberse acostado con tres chicos de la Arandina.

La escena, ocurrida la semana pasada, es solo un ejemplo de algunos comentarios que se podían escuchar en bares o en la calle. Aranda es una ciudad de unos 33.000 habitantes, pero sigue teniendo alma de pueblo y la información se transmite de una calle a otra a una velocidad pasmosa, aunque nadie se sienta transmisor. “La madre se lo tenía que haber pensado antes de denunciar”, dice un hombre en la barra de un bar; “le han jodido la vida a los chicos y le han jodido la vida a ella”, añade otro cliente. “El problema es que es una menor”, se puede oír en muchas ocasiones.

Benjamín Ballesteros, director de programas de la fundación ANAR (Ayuda a Niños y Adolescentes en Riesgo), donde acudieron los padres de la víctima a denunciar los hechos, asegura que “el caso ha salido a la luz para desgracia de la víctima porque seguramente, si no hubiera sido así, la denuncia se habría interpuesto y solo lo conocerían los agresores y personas cercanas al fenómeno, pero nadie más”. ANAR registra al año unos 800 casos de abusos sexuales y su misión en estas situaciones es apoyar y dotar de recursos a las víctimas y a su entorno. Para ello cuentan con teléfonos atendidos por psicólogos, uno para adultos y otro para menores, y desde noviembre también con un chat (activo de 16.00 a 00.00) un canal que ofrece una mayor sensación de anonimato. Desde la fundación dejan claro que no pueden comentar nada de las llamadas que reciben, por el anonimato y la confidencialidad. “En el caso de menores y de abusos sexuales todavía hay mucho machismo alrededor y nos tenemos que dar cuenta de que la mujer tiene total libertad de decir que no”, añade Ballesteros. “Con un caso que sale tanto en los medios pienso si una víctima menor puede seguir viviendo en una localidad tan pequeña en la que todo el mundo sabe quién es. Supone un desarraigo tremendo”.

Poco a poco, Aranda fue despojándose de la atención mediática, hasta que este mismo sábado, 200 personas se manifestaron en la Plaza de la Constitución para defender la presunción de inocencia de los jugadores. La protesta, convocada por las redes sociales, pedía justicia y cargaba contra la “manipulación de los medios de comunicación”. Algunas voces aisladas salieron en defensa de la víctima. “El pueblo con los ídolos tiene muchísima más tolerancia. A los ídolos se les acepta y no se les juzga nunca. Los futbolistas son ídolos indiscutibles, un ejemplo de vida para los jóvenes”, opina Manuel Mandianes, antropólogo del CSIC y autor de El fútbol no es así. Aunque no sean tan famosos, Mandianes ve similitudes entre el caso de la Arandina con otros en los que jugadores investigados por haber cometido un delito, fiscal en el caso de Messi, o de maltrato en el de Rubén Castro, han recibido el apoyo de parte de su afición. “Dentro de su mundo son famosos. Se puede comparar a nivel micro”, asegura el experto.

La Arandina, que juega en Tercera División, actuó rápidamente expulsando a sus jugadores en cuanto la juez los envió a prisión provisional sin fianza y ayer convocó para este mismo sábado un acto contra la violencia de género, justo antes de su encuentro contra el Numancia B. El domingo, jugaron su primer duelo tras las detenciones, con victoria por 1-2 frente al Burgos Promesas.

Respecto a la instrucción, este mismo miércoles por la mañana ha declarado la madre de la menor ante la juez, a la que le ha explicado que fue su propia hija la que contó lo sucedido y ha confirmado la versión de la menor, que asegura que fue forzada a mantener relaciones.  "La madre ha declarado lo que la niña le había dicho", ha indicado Luis Antonio Calvo, abogado de la Asociación Clara Campoamor que ejerce la acusación popular.

También está programada para esta semana, según fuentes de la investigación, la comparecencia ante la juez de varias amigas de la víctima, que en su día aportaron de forma voluntaria una grabación de audio en la que la menor se refería a los hechos ocurridos. Esta grabación, que según estas mismas fuentes se realizó antes de la denuncia, concuerda con la versión que la víctima declaró ante la policía. La menor relató que fue al piso donde ocurrieron los hechos de forma voluntaria y que una vez allí de opinión y la forzaron. Según su versión, mantuvo relaciones sexuales con los tres jugadores. Los futbolistas lo negaron ante la juez, aunque en sus declaraciones hay contradicciones, según aprecian fuentes cercanas al caso, que además aseguran que no se ha aportado como prueba ningún vídeo de los hechos, pese a los rumores.

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