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El árbitro que no dio el gol de Messi pita un penalti que no fue en Cornellà

Iglesias Villanueva, el mismo colegiado que no vio el gol del Barça en Valencia, vuelve a fallar con unas manos fuera del área en el Espanyol-Tenerife (3-2)

Granero celebra su gol con Darder. En vídeo, declaraciones de Marc Martí, entrenador del Tenerife. FOTO: EFE / VÍDEO: ATLAS
Copa del Rey Dieciseisavos

FINALIZADO

Un susto, un regalo y un golazo. El bombazo de Acosta había dejado estremecido al Espanyol. Sin embargo, cuando menos se lo esperaba, el equipo de Quique Sánchez Flores se encontró con amigo inesperado: el árbitro Iglesias Villanueva, el mismo que le negó el gol a Messi en la última visita del Barça a Mestalla le concedió un penalti inexistente al Espanyol. Gerard Moreno inició la remontada que consolido Granero con un golazo y remató Sergio García. El cuadro blanquiazul derrotó al Tenerife (3-2) y selló, con angustia, su billete para los octavos de final de la Copa del Rey.

ESPANYOL, 3; TENERIFE, 2

Espanyol: Diego López; Javi López (Marc Navarro, 72), David López, Naldo, Dídac; Melendo, Diop (Darder, m. 55), Granero, Jurado; Gerard y Álvaro Vázquez (Sergio García, m. 55). No utilizados: Pau López; Aarón, Duarte y Hernán Pérez.

Tenerife: Carlos; Cámara, Aveldaño, Jorge Sanz, Camille (Aitor Sanz, m.63); Tayron, Alberto (Brian, m. 63), Acosta, Sáez; Casadesús (Juan Carlos, m. 85) y Malbasic. No utilizados: Dani; Vitolo, Carlos Ruiz y L. Pérez.

Goles: 0-1. M. 16. Bryan Acosta. 1-1. M. 36. Gerard Moreno, de penalti. 2-1. M. 57. Granero. 3-1. M. 91. Sergio García. 3-2. m. 93- Juan Carlos.

Árbitro: Iglesias Villanueva. Mostró tarjetas a Gerard Moreno, Jorge Sanz, Cámara, David López, Bryan Acosta, Dídac y Alberto Jiménez.

RCDE Stadium de Cornellà. 8.130 espectadores. El Espanyol se clasifica para los octavos de final de la Copa por un global de 3-2.

El reloj rozaba los minutos cuando Acosta retrató la tibieza del blanquiazul. Diop perdió el cuero en la medular. Nadie en el Espanyol presionó al mediocentro de Tenerife, que se plantó en la medialuna, y sacó un fuerte derechazo que encontró a Diego López mal posicionado y silenció (aún más) a un esquelético Cornellà (8.130 espectadores).

La sorpresa, sobre todo la desazón, invadieron a la hinchada blanquiazul, contagiada por su equipo sin más rebeldía que la voluntad del canterano Melendo, los movimientos de Moreno y el toque de Granero. Ocurrió, entonces, que lo que no podían resolver los muchachos de Sánchez Flores, lo acomodó el árbitro Iglesias Villanueva. Anda con la mirilla fuera de foco el colegiado. El domingo no validó un gol de Messi en el Valencia-Barcelona, ayer le regaló un penalti al Espanyol. Álvaro buscó la portería de Abad con un disparo desde media distancia que se estrelló en la mano de Jorge Sáenz. Iglesias Villanueva miró a su asistente para después señalar la pena máxima. Un nuevo desliz del trío arbitral: el central del Tenerife, si es que quiso parar el balón con la mano, estaba un metro fuera del área. Gerard Moreno no atiende a los errores y firmó el 1-1.

El empate, en cualquier caso, dejaba al Espanyol fuera de la Copa. Sánchez Flores no quería despedirse en dieciseisavos de final por segunda temporada consecutiva y mandó al campo a Darder y a Sergio García. Pero todo seguía igual. El cuadro blanquiazul tenía la pelota, no asustaba a Abad. Hasta que apareció Granero. Un zapatazo precioso, por potente y preciso, para tranquilizar al Espanyol. Y lo que empezó en las tinieblas terminó en el cielo. No por el resultado ni por el pase a octavos, sino porque Sergio García, el héroe repatriado, marcó su primer gol tras su regreso a Cornellà. Al menos, algo que festejar para a la afición del Espanyol, a la que ni le mosqueó el golazo de Juan Carlos sobre la bocina.

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