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Gennaro Gattuso toma las riendas del Milan

El carismático excentrocampista del club italiano es el elegido para sustituir a Vincenzo Montella

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Gattuso, en una imagen de 2012, con la camiseta del Sion. AFP

Gennaro Gattuso tiene 39 años y cumplirá 40 en enero. Colgó las botas con 34. Dice, lo confesó en una entrevista a este periódico, que es un entrenador atípico. "He sido un jugador que se ha pasado la vida recuperando balones y ahora me gusta que mis equipos jueguen un fútbol ofensivo, que arriesguen y suban con muchos jugadores. Todo lo contrario respecto a cuando jugaba. Eso sí, hay algo en lo que no transijo y eso sigue igual: el respeto por los demás y la pasión". El Milan le ha elegido ahora como sustituto de Vincenzo Montella que tenía al equipo séptimo, con 20 puntos, a 18 del líder.

Gattuso, carismático excentrocampista del Milan, vistió la camiseta rossonera entre 1999 y 2012.  Colgó las botas con 34 y se pasó los últimos meses de carrera con un problema en el ojo que le impedía ver bien. Sigue De hecho, sigue tomando cortisona a diario. Se desvinculó del Milan en 2012 y jugó una temporada en Suiza, en el Sion antes de sacarse el carné de entrenador y empezar su aventura en los banquillos. Primero fue el Ofi Creta, en el que además de entrenador, se encargaba también de buscar subvenciones por los problemas de impago del club. Aguantó cinco meses. Volvió a Italia para entrenar al Pisa y recalar después en el filial del Milan. Alli estaba anoche cuando le llamaron para ofrecerle el banquillo de la primera plantilla.

"He aprendido que entrenar es infinitamente más difícil que jugar. Lo más difícil de ser entrenador es aprender a contar hasta diez antes de hablar... Yo he llegado al 3,5", bromeaba en la misma entrevista a este periódico. Gattuso siempre ha considerado el respeto como algo sagrado. Se ha quejado muchas veces de que las nuevas generaciones no saben lo que es el sacrificio. Siempre reconoció que suplió -o intentó suplir- la falta de talento con el trabajo y la pasión.

De familia muy humilde, creció jugando al fútbol en la playa de Schiavonea (Calabria, en el sur de Italia) y se ganaba la vida vendiendo pescado. Se fue de casa con 13 años para recalar en el Perugia. Con 17 se marchó a Escocia, al Glasgow Rangers.  "En esa época jugaba en el Perugia y lo único que me pagaban eran los gastos. Los del Glasgow me ofrecieron un millón de euros por cuatro años. No hubiese sido correcto rechazar ese contrato sabiendo que mi familia ganaba 800 euros al mes. Me fui para no hacerles un feo a mis padres" , contó en otra entrevista a este periódico. 

Cuando llegó al Milan en 1999 y vio en el vestuario a Maldini, Albertini, Costacurta y compañía, pensó: 'yo qué coño hago aquí'. Se hizo un hueco importante. En el centro del campo y también en el vestuario, donde se ganó a todos. Ahora quiere volver a motivar a una plantilla desanimada.

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