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¿Hubo órdenes de equipo para retrasar el Mundial de Márquez?

Lorenzo niega un plan coordinado para que gane Dovizioso, pero reconoce un mensaje del box: "Gigi habla conmigo y me dice que el campeonato es importante"

FOTO: Lorenzo y Dovizioso en el gran premio de Malasia. / VÍDEO: Fragmento de la carrera.

¿Hubo o no hubo órdenes de equipo en la carrera del gran premio de Malasia? El motociclismo se entiende esencialmente como un deporte individual en el que cualquier piloto se obsesiona con ganar, antes que nadie, a su compañero de equipo. Los mensajes dirigidos a un corredor para que le facilite la vida a su colega de box no están bien vistos, le quitan emoción al asunto y van contra la filosofía de algunas fábricas. Los hay que se enorgullecen de nunca haber dado indicaciones a sus deportistas, por ejemplo Yamaha o Honda, aunque en la casa del ala dorada se viera, en su día, a un Pedrosa poco combativo con Hayden en la última carrera del 2006 después de haber chocado con él días antes en Portugal. Y la memoria también guarda capítulos especiales para carreras en las que un piloto vestido de los mismos colores que el líder del Mundial le complica la vida cuando éste se está jugando el título, como le pasó a Lorenzo con Rossi en Japón, el año 2010.

En Sepang ocurrió que, al instalarse en las motos este curso las pantallas electrónicas a través de las cuales los equipos pueden enviar mensajes a sus pilotos en plena carrera, la recomendación de Ducati para que Lorenzo ayudara a Dovizioso a ganar la carrera y alargar así la pelea por el campeonato hasta Valencia fue televisada en directo y urbi et orbe. “Sugerencia de mapa: mapa ocho”, esto es en una circunstancia de carrera normal un mensaje para que el piloto cambie la configuración de la moto y que consuma menos gasolina o conserve mejor el neumático, a cuenta de tener menos potencia, por ejemplo; un mensaje que en plena carrera este domingo en Malasia se entendió fácilmente. El Mundial estaba en juego: Márquez rodaba cuarto, así que Dovizioso tenía que ganar para seguir con opciones de título. Y nadie en el box de la fábrica de Bolonia lo negó.

Lorenzo estaba haciendo una carrera magnífica. Había seguido a Zarco, lanzado desde la primera vuelta. Dovizioso, con un ritmo maravilloso, se le había puesto a rueda. Y los dos daban caza al francés. Le atraparon al cabo de nueve giros. Y Lorenzo siguió tirando, cómodo como pocas veces sobre su moto. Y el medio segundo sobre su compañero de equipo llegó a convertirse en un segundo. Y entonces llegó el mensaje: “mapa ocho”. Quedaban cinco vueltas para el final. Al giro siguiente Lorenzo cometió un error. Perdió la moto de delante en la última curva. Y su compañero le pasó. El español se conformó con un segundo puesto.

“En ningún momento tenía seguridad delante para intentar frenar, él en las frenadas era más fuerte; para intentar ganar la carrera en esas últimas dos vueltas tenía que arriesgar mucho, tenía el 90% de las posibilidades de caerme, y no era el momento de hacerlo”, explicaría después. Aunque, asegura, “no hubo órdenes de equipo”. Él solo hizo lo que pensaba más coherente. Porque, además, no vio el mensaje en la pantalla, se lo dijeron cuando llegó al parque cerrado. Si bien, reconoce que había tenido unas palabras con el director deportivo de su equipo: “Gigi habla conmigo y me hace entender que el campeonato es importante. Yo ya lo entiendo y le digo que no quiero hacer ninguna locura como la que ocurrió en Argentina (el año pasado los dos pilotos Ducati se fueron al suelo en la última vuelta cuando iban segundo y tercero por una imprudencia de Iannone). Intento conseguir la victoria si se puede, pero si veo que delante la cosa está mal, no intento ninguna locura”.

“A mí lo que me importa es que la gente entienda la realidad. Yo no le he pedido nada a Ducati, no soy un piloto político. No hay más que fijarse en Phillip Island y la carrera de Redding –le pasó en la línea de meta, además de Pedrosa, y en lugar de 11º terminó 13º, sumó dos puntos menos–; luego si ellos han hecho o han dejado de hacer, yo no lo sé”, declaraba Dovizioso.

El italiano estaba más orgulloso que contento, por la temporada que ha firmado Ducati, seis victorias, las mismas que Márquez, el líder del Mundial, que terminó cuarto, una posición que consideró más que buena dado el fin de semana, las condiciones meteorológicas de la pista y que el trazado no se acopla muy bien a su Honda. “Lo importante de esta carrera era mantener la calma”, decía. Llegará el de Honda a Valencia con 21 puntos más que el italiano. Y le bastará con terminar en la 11ª posición. Por eso Dovizioso lo tenía claro: “No siento esta victoria como las otras porque el campeonato está realmente lejos”.

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