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La Euroliga más española

Cinco equipos de la ACB copan un torneo marcado por la pujanza del Fenerbahçe de Obradovic, el poderío del CSKA de Sergio Rodríguez y la incógnita del Real Madrid sin Llull

Nedovic, Granger, Doncic, Seraphin y San Emeterio
Nedovic, Granger, Doncic, Seraphin y San Emeterio acbmedia

La Euroliga es Obradovic y Doncic, el Fenerbahçe, el CSKA de De Colo y ahora también de Sergio Rodríguez, el Olympiacos de Spanoulis y Printezis, el retorno del Khimki de Shved, o la reconstrucción del Maccabi de Spahija. Es también la solidez de los históricos, casi siempre en órbita, con el Real Madrid persiguiendo su décima corona; el CSKA, la octava (tras 14 presencias en la Final Four en los últimos 15 años); y el Barcelona, decidido a dejar en el olvido su nefasta campaña anterior. Pero la Euroliga es, sobre todo, la voluntad de un escuadrón selecto de 16 clubes, con un presupuesto medio de 21,6 millones, por afianzarse como garantía de máxima calidad y espectáculo. No es fácil en un baloncesto europeo debilitado por la NBA y que se ha convertido en un rompecabezas, con un montón de competiciones asimétricas y un calendario claustrofóbico. Una amalgama que ha derivado en una ACB con 11 de sus 18 equipos jugando en territorio continental y en una Euroliga con cinco equipos españoles: Real Madrid, Barça y Baskonia (con licencia A), Unicaja (campeón de la Eurocup) y Valencia (campeón de la Liga Endesa).

Para la séptima temporada de la era Laso, el Real Madrid solo ha realizado tres fichajes (Randle, Causeur y Kuzmic) y dos repescas (Campazzo y Yusta); sin embargo, el aparente plan de estabilidad ha derivado en el equipo más dispar de este ciclo ganador (13 títulos y 18 finales sobre 25 posibles). Sin los Sergios (Llull y El Chacho) como iconos y guardianes del estilo y con solo dos españoles (Rudy es baja ante el Efes) en el inicio europeo, el reto madridista es evitar la despersonalización en busca de su quinta Final Four en seis años. Por su parte, el Barça emprende una revolución con Sito Alonso al mando y nueve fichajes para restituir el prestigio perdido el curso pasado con 18 derrotas en 30 jornadas. Heurtel, Hanga o Seraphin, junto al carácter de Oriola o Ribas, dan un salto de calidad a un equipo que lleva tres temporadas sin pelear por el título.

“Sin miedo y sin complejos”, como anunció San Emeterio se presenta el Valencia, en su regreso a la élite continental. Vidorreta hereda la pizarra de Pedro Martínez con un ambicioso proyecto que, al núcleo campeón basado en los nacionales (Vives, Sastre, San Emeterio y Rafa Martínez) y Dubljevic, ha sumado piezas lustrosas como Erick Green, Latavious Williams o Tibor Pleiss. Completan el quinteto de equipos españoles, el Baskonia, sin Larkin ni Hanga, con una mezcolanza de nacionalidades, una rutilante pareja de bases (Huertas-Granger), la apuesta por Jordan McRae y su histórico director de juego, ahora al frente de la pizarra: Pablo Prigioni. Y el Unicaja de Joan Plaza que tras su breve y exitoso paso por la Eurocup, ha mantenido a referentes como Nedovic, Carlos Suárez o Jeff Brooks y ha incorporado puntos con Ray McCallum y poderío interior con James Augustine y Giorgi Shermadini.

Sergio Rodríguez con el CSKA
Sergio Rodríguez con el CSKA efe

La Euroliga se aferra al éxito de la fórmula que afinó la pasada campaña con una Liga de 30 jornadas, del 12 de octubre al 6 de abril, unos playoffs de cuartos de final y la traca con la Final Four, en Belgrado (a dos horas en coche de la casa de Obradovic), del 18 al 20 de mayo. La última vez, el Fenerbahçe, ejerciendo de anfitrión, se salió por fin con la suya en su tercera Final Four consecutiva, lo cual no es muy extraño si se tiene en cuenta que ha interiorizado la exitosa fórmula de Zeljko que, a sus 57 años, suma nueve títulos con cinco equipos distintos. El entrenador serbio encarna una de las diferencias entre la Euroliga y la NBA, la relevancia táctica que predomina en los equipos europeos y el énfasis en el juego de equipo, estrellas incluidas, por supuesto. Algunos han alcanzado la cima antes de irse a la NBA, casos ahora de Udoh (Utah), Teodosic (Clippers) o Bogdanovic (Sacramento). Otros soslayan la competición estadounidense como el añorado Llull, MVP de la última edición al que no se espera antes de primavera repuesto de su lesión, o el eterno Spanoulis. Otros han regresado, Sergio Rodríguez este año, Shved o De Colo antes. Y existe también el caso paradigmático de Doncic, figura a sus 18 años de la selección eslovena que ganó el Eurobasket, que pugnará por confirmar los pronósticos que le sitúan en el podio del draft de 2018 y por aterrizar en la NBA también como campeón de la Euroliga.

Las plantillas se han renovado a fondo, con 114 fichajes, una media de siete por equipo, con el asombroso tope del Maccabi, con 13, respondiendo a la grave crisis que le relegó a la 14ª plaza en la fase regular de la última Euroliga. Entre los que menos han retocado sus plantillas se encuentra el Fenerbahçe campeón, con Melli y Wanamaker como principales incorporaciones.

El conflicto entre la Federación Internacional (FIBA) y la Euroliga pone entre la espada y la pared a los jugadores. Si no lo remedia un acuerdo de última hora, las jornadas 9 y 23 coincidirán con las ventanas de clasificación para el Mundial de China 2019, en las semanas del 22 al 28 de noviembre y del 21 al 27 de febrero de 2018. Los jugadores de la NBA no estarán en la mayoría de esas ventanas lo que añade otro punto de desigualdad competitiva a esos partidos clasificatorios.

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