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Guillem Vives gana enteros para quedarse tras la lesión de Sergio Llull

La selección y el Real Madrid pierden a un jugador desequilibrante, versátil y que marca diferencias. Su grave lesión de ligamentos le mantendrá entre seis y siete meses de baja

Sergio Llull Ampliar foto
Llull, defendido por Salumu, en el España-Bélgica. EFE

Sergio Scariolo esbozaba media sonrisa cuando tanto se ensalzaba a Sergio Llull en los últimos tiempos. Ahora, a sus 29 años, MVP de la Euroliga y de la Liga Endesa, pretendido por la NBA, un ídolo en el Real Madrid, un pilar básico para la selección, todo el mundo se deshace en tantos elogios como lamentos hacia el base menorquín por la grave lesión que le apartará del Eurobasket y de las canchas durante un periodo no inferior a los seis o siete meses.

Tras la lesión de Llull, Scariolo cuenta con 14 jugadores de los que debe descartar a dos para la lista definitiva del Eurobasket. Entre los candidatos a los descartes están Seba Sáiz, Rabaseda, Sastre, Pierre Oriola y Guillem Vives. Este último gana enteros para formar parte de la lista de doce que acuda al Europeo. Scariolo puede contar en el puesto de dos con Navarro, San Emeterio, incluso Abrines. Antes de que Llull se lesionara, manifestó que tiene depositada una gran confianza en Vives, un jugador que también puede ejercer de base o de escolta. “Me demuestra día a día que tiene nivel para poder estar. Si fuera necesario, estoy totalmente convencido de que estaría en condiciones de hacerlo”.

El entrenador italiano no olvida aquella monumental polémica provocada por su decisión de diseñar la última jugada de un encuentro del Eurobasket de 2009 para el base-escolta menorquín. Era el primer torneo de Llull con la absoluta, elegido a última hora para cubrir la baja de Berni Rodríguez. La jugada acabó mal. Llull penetró a canasta, el balón no entró, los árbitros no pitaron nada, ganó Turquía y se armó la marimorena. Martilleó la pregunta: ¿Por qué teniendo en la cancha a Pau Gasol no se dispuso una acción en la pizarra que acabara con el balón en sus manos?

Algo diferente, grande y prometedor, veía Scariolo en aquel chaval de Mahón, al que Joan Plaza reclutó del Manresa para el Madrid cuando tenía 19 años y tenía que disputarse el puesto de base con Raül López y Tunceri. “Igual era un poco joven él o yo inconsciente, pero lo veía tan claro... Tenía todos los requisitos para ser el tío que se la juega, aunque es posible que me anticipara un poco”, admite el seleccionador. España acabó ganando aquel Eurobasket en Polonia, el primero en su historia. Desde entonces, Llull suma más de 130 partidos con la camiseta que viste todos los veranos y con la que ha coleccionado tres medallas de oro en los Europeos, una plata y un bronce en los Juegos Olímpicos y otro bronce europeo. Pero en la preparación para el asalto al cuarto título continental, a partir del 31 de agosto en Rumania, en el segundo partido amistoso de preparación, el miércoles en Tenerife ante Bélgica, la rodilla derecha de Llull se quebró. El peor de los diagnósticos, rotura del ligamento cruzado anterior, adiós al Eurobasket y a la competición durante un periodo de seis a nueve meses.

La desolación llenó el vestuario del equipo español y el avión en el que la expedición regresó a Madrid desde la isla. Sus propios compañeros fueron los primeros en hacer explícita su admiración y lo muchísimo que aprecian y valoran al increíble Llull. “Pura alma de la selección. No conozco a nadie con más fuerza que este soldado”, escribió Ricky Rubio en un tuit. Navarro, el capitán de la selección, se deshacía en elogios, pero ninguno como el que le dedicó hace unos meses cuando se le preguntó por su jugador ideal: “Yo le pondría la cabeza y la ambición de Pau y la fuerza y el ímpetu de Sergio Llull”.

Para Scariolo, el problema es de gran envergadura. Rudy Fernández y Pau Ribas, dos de los jugadores que podían haber mitigado la ausencia de Llull, ya no pudieron siquiera ser incluidos en la lista para el Eurobasket debido a sus problemas físicos. El seleccionador italiano había apostado por Llull como titular en el puesto de escolta, sin perder de vista que en un momento dado podía desempeñar también el papel de “base asociado”. Esa es otra de las virtudes de Llull, su capacidad para jugar tanto de base como de escolta, además de ser desequilibrante, anotador y generador de juego. Ha llevado el timón casi toda la temporada en el Real Madrid y con unos promedios sobresalientes: 16,4 puntos y 5,4 asistencias en la Liga Endesa y 16,5 puntos y 5,8 asistencias en la Euroliga. Al equipo de Pablo Laso se le presenta un grave problema porque, además de Doncic, deberá fichar probablemente a un base solvente, al margen de que pueda recurrir al argentino Facundo Campazzo, cedido los dos últimos años al UCAM Murcia.

Otro problema que puede acentuar la baja de Llull en la selección es el de la defensa, en la que ya hizo hincapié Scariolo cuando se sucedieron las bajas de Rudy, Felipe Reyes, Pau Ribas, Claver…, además de Mirotic. La contribución de Llull también era importante en ese aspecto. Además, en los Juegos de Río fue el tercer jugador con más minutos en la cancha, algo más de 26, solo por detrás de Pau Gasol (casi 29) y Rudy Fernández (casi 28) y el cuarto máximo anotador con 7,6 puntos por detrás de Pau Gasol (19,5), Mirotic (12,9), y Rudy (10,3).

En el Eurobasket de 2015, con las ausencias de Navarro, Abrines y Calderón, fue el segundo jugador que estuvo más tiempo en la cancha, 29,4 minutos de media, solo por detrás de Pau Gasol (30), también fue el máximo asistente del equipo con 4,4 asistencias por delante de Sergio Rodríguez (4,3). Pero más allá de las estadísticas, Scariolo define lo que representa en la cancha: “Un alma competitiva tremenda, con una cualidades técnicas y físicas fuera de lo común”. La ausencia del increíble Llull representa una complicadísima ecuación para Scariolo y Pablo Laso.

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