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Los 11 momentos de Neymar en el Barcelona

Neymar ha brillado en el Barcelona con y sin Messi en el campo, ha cantado múltiples títulos, ganado su primera Champions y aderezado sus filigranas con polémicas

Messi y Neymar celebran el pase a cuartos de la Champions tras el 6-1 al PSG. Ampliar foto
Messi y Neymar celebran el pase a cuartos de la Champions tras el 6-1 al PSG. EFE

Después de un largo culebrón, Neymar Jr. aterrizó en Barcelona el 3 de junio del 2013. Corte de pelo aparte, y siempre con su peculiar estilo (con gorra y pantalones anchos) se cambió de ropa hasta en dos ocasiones para lucir distintos looks y sendos pares de zapatillas de la marca deportiva que le patrocina.

La presentación en el Camp Nou. Aquel día, el entonces vicepresidente deportivo del FC Barcelona, Josep Maria Bartomeu, dijo que el chico había costado 57 millones. “Más de los 40 que teníamos pensados cuando decidimos su contratación, por la intromisión de clubes que han encarecido el traspaso”, añadió, en referencia al Real Madrid. Poco más se supo del fichaje, además de que ese dinero se repartía entre cuatro empresas: DIS, TEISA, N&N y el Santos.

Su primer partido oficial. Aunque la primera vez que el Camp Nou le vio vestirse de corto fue en el Trofeu Gamper, cuando se enfrentó a su exclub, el Santos, su estreno oficial fue en la Liga, a mediados de agosto. Salió de suplente en el primer encuentro de la temporada, contra el Levante, que terminó 7-0. Un día plácido.

Su primer título. Tuvo que esforzarse más unos días después, en los dos partidos de la Supercopa de España, la primera competición en la que marcó: suyo fue el tanto del empate (1-1) en la ida, en el Calderón, donde salió en el minuto 58. Jugó de titular a la semana siguiente y ganó su primer trofeo tras un partido marcado por un ejercicio colosal de Valdés y en el que Messi erró un penalti. El gol del brasileño dio la Supercopa a los azulgrana.

El primer gran partido. Martino dio los galones a Neymar ante el Valladolid, a primeros de octubre. Y en ausencia de Messi, el 11 se puso el traje de (falso) delantero centro y se hinchó a repartir juego: dio dos asistencias a Alexis y otra a Xavi y remató la jugada de un vistoso 4-1 con un tanto suyo. Fue un chut seco, pegadito al palo, exquisito.

El primer Barça-Madrid. Fue el 26 de octubre de aquel 2013. Neymar jugaba su primer clásico y lo hizo, además, marcando diferencias. Hizo el primer tanto del encuentro (2-1) y salió de los vestuarios exultante: “Marcar el primer gol fue para mí muy especial, un sueño hecho realidad”.

Los tribunales y el caso Neymar. Un socio del FC Barcelona, Jordi Cases, puso en entredicho el contrato por el fichaje de Neymar y lo llevó a los tribunales. Quería saber adónde habían ido a parar los 40 millones supuestamente pagados al jugador a través de diferentes empresas. El 16 de diciembre la Fiscalía pidió los contratos al Barcelona. Empezaba el Caso Neymar, que se llevaría por delante al presidente, Sandro Rosell, que dimitió poco después y que hoy está en prisión por blanqueo de capitales. Meses más tarde, el Barça admitió que el montante total para fichar al brasileño ascendía a 86,2 millones. Aunque sin admitir haber cometido delito alguno, el Barcelona, acusado por la Agencia Tributaria de delito fiscal, presentó una liquidación tributaria complementaria de 13,5 millones de euros en febrero de 2014. En junio –después de que Rosell, Bartomeu y el propio Neymar declararan en los tribunales–, el club azulgrana admitía su culpabilidad y pactaba con la Fiscalía y la Abogacía del Estado, en concepto de multa, otros 5,5 millones.

La quinta Champions. El Barcelona ganó en Berlín al Juventus (3-1) en un partido excelso, en el que se dejó guiar por Messi. Neymar jugó de maravilla al compás del 10 y marcó el tercer tanto, el que permitió respirar a los de Luis Enrique, por segunda vez ganadores de los tres títulos en juego una temporada: la Liga, La Copa y la Champions. El tridente (ese equipo integrado por Messi, Neymar y Suárez), además, terminó la temporada con 122 goles, un récord de los equipos de la Liga.

Suárez, Messi y Neymar, con el trofeo de la Liga de Campeones. ampliar foto
Suárez, Messi y Neymar, con el trofeo de la Liga de Campeones. Reuters / Cordon Press

Finalista del Balón de Oro. Era enero de 2016 y todos asistían a la fiesta de Messi, que ganó (estaba cantado) su quinto Balón de Oro. Neymar lo hizo encantado: por primera vez estaba entre los finalistas. Quedó tercero en la votación, por detrás de su compañero y del madridista Cristiano Ronaldo. Además, fue incluido (junto a los azulgrana Messi, Iniesta y Alves) en el Equipo del Año de la FIFA.

Última renovación de contrato. Los 222 millones que abona el PSG encuentran respuesta en la última revisión del contrato del 11 del Barça, que firmó un nuevo acuerdo hace poco más de un año que le vincularía al club hasta el 2021 y por el que ingresaría 15 millones de euros netos por temporada, muy lejos de los 90 en los que se fijará su salario en París. El contrato se blindó con una cláusula de rescisión que aumentaría progresivamente: desde los 200 millones del primer año, a los 222 del segundo, y 250 los tres últimos.

El último gran partido, contra el PSG. Messi se ganó la foto histórica, agarrado a las vallas del Camp Nou, pero Neymar hizo que los aficionados (en el campo y en sus casas) creyeran en una remontada que parecía impensable. El Barça había perdido (4-0) en la ida de los octavos de la Champions en el Parque de los Príncipes; en la vuelta, el gol de Cavani para el 3-1 parecía dejar sentenciado al equipo de Luis Enrique. Pero dos goles de Neymar y el definitivo de Sergi Roberto en los últimos ocho minutos de partido desataron la euforia colectiva. Semejante derroche no sirvió de mucho: el equipo perdió en cuartos ante el Juventus y tampoco lograría remontar el vuelo en la Liga.

Ausente en el último clásico. Explosivo en el campo e igual de irreverente dentro que fuera de la cancha, Neymar ha recibido más faltas que nadie vestido de azulgrana. Sus filigranas, excesivas para algunos, naturales en su caso, opinan otros, han cansado a múltiples rivales y entrenadores, que no se han mordido la lengua. Sus compañeros, en cambio, siempre defendieron su estilo, por más que algunas veces no tuviera excusa. No la tuvo en el partido contra el Málaga en el que vio dos amarillas –la primera por ponerse a atarse los cordones e impedir el lanzamiento de una falta, la segunda por una entrada a destiempo– y se ganó una sanción ejemplar, porque además aplaudió al árbitro al marcharse hacia los vestuarios. Fue sancionado con tres partidos y se perdió el clásico, clave para amarrarse a un título de Liga que estaba cada vez más lejos.

El Barcelona ganaría en el Bernabéu gracias a un gol de Messi en el último minuto, pero se tendría que conformar con el título de Copa, el único del último año de Neymar en el Camp Nou.

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