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Pachuca, el equipo sin miedo a invertirle al fútbol femenino

El conjunto mexicano muestra su ambicioso proyecto para asumirse como base del desarrollo de la categoría

Alejandra Tapia (c) patea el balón en un entrenamiento
Alejandra Tapia (c) patea el balón en un entrenamiento

Las futbolistas del Pachuca corren a tope. Se les ve como un engranaje perfecto al momento en que practican los pases. La entrenadora, Eva Espejo, mira a lo lejos abrigada con una cazadora del club. “A pesar de estar en un país machista, la mayoría de los que me han apoyado son hombres”, comenta la estratega en referencia a su primera oportunidad como entrenadora a sus 31 años.

Espejo empezó a trabajar en el Grupo Pachuca en la oficina de desarrollo humano. Ella se encargaba de aleccionar a los niños en la escuela de fútbol del club. “Soy maestra de primaria. El presidente del club Jesús Martínez no me volteó a ver por ser mujer, sino que me eligió por mis capacidades. Creyeron en mí. Son apuestas que están acostumbradas del Pachuca”, menciona la estratega de 31 años. A su mando tiene al conjunto que ganó un torneo de copa, previo a la liga que arranca este fin de semana. En ese certamen ganó sus cuatro partidos, todos por goleadas.

“Mucha gente te dice ‘¡Uy, no! No lo vas a lograr’. ‘¡Bah, eso es imposible!’. Hay muchas voces pesimistas alrededor. Tratan de convencernos de que nuestro método no es el correcto”, dice Espejo. Desde que le ofrecieron el proyecto, la directiva, encabezada por Marco Garcés, montó una red de ojeadores. “Alabo al departamento de visorías. En menos de un mes habían visoreado a la mitad del país. Ellos me traían a las más destacadas”, refiere.

Una de ellas es Mónica Ocampo. Tiene 30 años y encontró en Pachuca a su primer equipo profesional. Desde los 13 años forma parte de la selección de México. Empezó desde la categoría de los 15 hasta la mayor. “En ese momento tuve que mantenerme por mi cuenta, no teníamos liga. Había que entrenar a parte. La federación nos mandaba nuestra rutina. Al llegar la concentración empezábamos desde ceros y eso detenía mucho nuestro nivel”, comenta Ocampo.

Eva Espejo, la entrenadora del conjunto del Estado de Hidalgo ampliar foto
Eva Espejo, la entrenadora del conjunto del Estado de Hidalgo

Otras chicas que ficharon fueron las campeonas de la Homeless World Cup, el campeonato de los sin techo, Gabriela Herrera, Yamilé Franco y Liz Ángeles. Además de las seleccionadas Fátima Arellano, Aislinn García y Karla Nieto.

Mónica era una de las mejores de su país y no tenía dónde jugar. Antes de jugar en Pachuca encontró sitio en el fútbol profesional en Estados Unidos, en Nueva Jersey y en Atlanta. Ella tenía un equipo en su Estado natal de Morelos, las Leonas. Jugaba y entrenaba en una liga semiprofesional. “El América nos invitó a jugar. Les ganamos dos veces. Ellos querían a la mitad de nuestro equipo para unirnos a ellas. No nos dieron respuesta. El Pachuca habló con nosotras para un amistoso, jugamos, perdimos y a tres de nosotras nos firmaron”, explica Mónica Ocampo, quien fue la goleadora del equipo en el torneo de copa con seis goles.

Una de las prácticas del equipo ampliar foto
Una de las prácticas del equipo

“Quiero un trato equitativo para nosotras, fue uno de los acuerdos con la directiva. Garcés me comentó que no había problema, pero me dijo que para a mí me habría la misma exigencia. No nos limitan a nada. Usamos las mismas instalaciones porque ellos le dan seriedad a nuestro proyecto”, menciona Eva Espejo.

Según la entrenadora, notó que en las pruebas que se realizaron en Pachuca había demasiadas futbolistas nacidas a partir del año 2000 en el que había “un universo de talento. Eso quiere decir que la apertura para entrenar fútbol se dio mucho más en las nuevas generaciones. Estas chicas son la punta de lanza para las que vendrán”, concluye.

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