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Bola extra para Samper

El mediocentro, que en un principio iba a ser cedido, se queda a prueba en el primer equipo porque agrada a Valverde

El equipo ante la Juve, con Samper (segundo por arriba a la derecha). Ampliar foto
El equipo ante la Juve, con Samper (segundo por arriba a la derecha). AFP

Se tomó 10 días de vacaciones y ni uno más. Sergi Samper, de 22 años, decidió que quería perseguir su sueño y contrató a un preparador físico para machacarse en el verano y llegar a punto al primer día de la pretemporada del Barcelona, club que tenía claro que en este curso no jugaría de azulgrana. “Se le buscaba una cesión para que ganara minutos y experiencia”, explican desde las oficinas del club. “Le dijeron que harían lo mejor para él. ¿Pero es mejor jugar 10 partidos en otro equipo o entrenarse todo el año rodeado de esos fenómenos?”, se cuestionan desde su entorno. Para el mediocentro no hay dudas: “Mi intención es quedarme aquí, aprovechar cada minuto para demostrar al mister que estoy preparado. Empecé la pretemporada con la idea de quedarme y ojalá tenga minutos”. No va mal encaminado.

El año pasado, descartado por Luis Enrique, el Barcelona le sugirió que se marchara al Valencia porque consideraban que tendría protagonismo en un equipo de nivel. “Sergi no quería irse porque lleva desde los seis años en el club y porque quería pelearlo hasta el final. Es más culerque la bandera”, explican desde su círculo íntimo. Pero Iniesta, Suárez, Messi y sobre todo Piqué —que está en todas partes como evidenció al anunciar la continuidad de Neymar en las redes sociales antes de que lo hiciera cualquier integrante de la directiva o del área deportiva— le explicaron que una cesión no era el fin del mundo y que, sin ir más lejos, el propio Piqué se marchó al Zaragoza cedido cuando estaba en el Manchester United y que eso le sirvió para demostrarse que podía jugar entre los grandes. “Así que al final Samper se decidió por el Granada antes que por el Valencia porque le convenció el técnico Paco Jémez”, esgrimen desde el Camp Nou.

La decisión no agradó al club —pero la respetó— y con el tiempo, una vez despedido Jémez, se confirmaron sus inquietudes porque Samper dejó de aparecer en las alineaciones. “Ese fue un día duro”, reconoce el jugador; “porque si fui allí fue por él, porque me dijo que iba a dar un paso adelante en mi carrera. Y solo tuve la oportunidad de estar un mes con él. Después llegó Lucas Alcaraz, que es un entrenador muy distinto”. Y con otra concepción del fútbol. Tanto fue así que en los últimos 12 encuentros ligueros, participó en tres, con un total de 59 minutos. Así, cubrió la temporada con 1.344 minutos, el decimocuarto en la plantilla del Granada. “Pero estar en el barro también le ayudó a crecer, a entender otro fútbol, a madurar y a ganar en el aspecto defensivo”, reivindican desde su entorno.

Alba: “No creo que sea broma lo de Piqué”

Piqué colgó el domingo una foto junto a Neymar y escribió: “Se queda”. Una resolución que ha mantenido en vilo a todo el barcelonismo, consciente de que el flirteo del 11 con el PSG era más que serio. “Yo no he hablado nada con Ney, pero no creo que sea una broma lo de Piqué. Espero que no”, expuso Jordi Alba; “hasta que no se demuestre lo contrario, Ney se va a quedar. Aquí está muy feliz”.

La falta de continuidad en el Granada pareció sentenciar a Samper para este verano. Pero no ha sido así. “Valverde está contento con él”, señala una fuente del Barcelona; “por lo que ahora hay que esperar un poco y darle tiempo para verle más”. Resulta que frente a la Juve completó una buena primera parte, atento al corte, lúcido en la distribución y siempre bien colocado, por más que no sea rápido, condición que, por ejemplo, apenas se le advierte a Busquets. “Pero el otro día fue una pachanga propia del primer encuentro de pretemporada, por eso quieren verle más”, persisten desde el Barça. Nada mejor para Samper.

Criado en La Masia desde bien niño, Samper siempre tuvo la ilusión de hacerse un hueco en el primer equipo azulgrana. Sueño que cumplió en 2014 [debutó en la Champions], aunque Luis Enrique no le dio mucho más carrete. “Hace tiempo que la plantilla está conformada por jugadores de mucho nivel y, cuando eso sucede, es difícil encontrar un sitio para un chico que comienza. Pero también ayuda que el entrenador del primer equipo confíe en los jóvenes”, resolvió el futbolista cuando todavía estaba en el Granada.

Ahora, ha regresado y quiere su sitio. “Quizá corre raro, no tiene un gran sprint y puede llegar en ocasiones tarde al cruce, pero con la bola no falla, sabe a lo que juega y sobre todo sabe dónde está porque ha bebido de este filosofía de juego desde siempre, por lo que solo puede sumar”, argumentan desde su entorno. Por eso se ha ganado una oportunidad que, por ejemplo, Vermaelen, Douglas y Munir —ni siquiera disputaron un minuto en el duelo ante la Juve— no tienen. En caso de que se quede, el Barça solo ficharía a un medio, ahora que negocia por Verratti y Paulinho. No se sabe qué ocurrirá con Samper. Pero de momento, se ha ganado una bola extra.