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Sergi Samper: “En el Granada aprendí cosas que en el Barça no importan tanto”

Siempre se le identificó como un típico producto de La Masia, pero ahora el primer equipo mira poco a la cantera y él, centrocampista ‘culer’, se marchó cedido al Granada a por otra vida y otro fútbol

Sergi Samper, en el partido contra el Espanyol. Ampliar foto
Sergi Samper, en el partido contra el Espanyol. EFE

Sergi Samper (Barcelona, 22 años) iba para tenista. En el Club Tennis Barcino seguía los pasos de su hermano mayor, Jordi (217 del ránking de la ATP). Pero su abuelo vio que el talento de su nieto no estaba en la muñeca, sino en su pie derecho. Y lo llevó a la escuela del FC Barcelona. Escaló todas las categorías inferiores del club azulgrana, siempre bajo la etiqueta de “típico producto Barça”. Y en el año 2015 debutó con el primer equipo. Sin embargo, Luis Enrique no tiene ojos para La Masia. Y Samper, después de firmar su contrato con el club azulgrana hasta 2021, se marchó cedido al Granada. Otra vida, otro fútbol. Un baño de realidad para el barcelonés, que hoy recibe a sus excompañeros en el Nuevo Estadio de Los Cármenes (20.45, Movistar Partizado).

Pregunta. ¿Su abuelo le llegó a ver debutar con el primer equipo?

Respuesta. Sí, ese día fue un sueño para los dos. Mi abuelo fue el que realmente vio talento en mí. Él estaba en el Camp Nou y vio que en los marcadores, durante un partido, ponían que estaban haciendo pruebas para la escuela. Llamó y me apuntó. Me acompañó a hacer la prueba y, desde ese día, con seis años, hasta el pasado verano siempre jugué con la camiseta del Barcelona.

P. ¿Qué es el ADN Barça?

R. Es una forma de jugar, de entender el fútbol, que te inculcan desde muy pequeño. Tienes que moverte de una determinada manera en el campo y siempre con el balón: sacarlo jugado desde atrás; tenerlo siempre que puedas y moverlo pacientemente de un lado a otro hasta encontrar la mejor oportunidad para atacar al rival.

P. ¿Y usted lo tiene?

R. Creo que sí. Bueno… espero que sí, después de tantos años en club.

P. Entonces, ¿el primer equipo se puso muy caro o hay un problema en el fútbol base?

R. Se han juntado varias cosas. Por un lado, hace un tiempo que en el primer equipo hay jugadores de mucho nivel y, cuando eso sucede, es difícil encontrar un sitio para un chico que recién comienza. Pero, también, ayuda que el entrenador del primer equipo confíe en los jóvenes.

P. ¿Es muy duro salir del Barça?

R. Te vienen dudas… Siempre había llevado la misma camiseta y había jugado con el mismo estilo. No sabes con lo que te puedes encontrar fuera. Pero el club me hizo entender que lo mejor era que me fuera un año cedido, para coger experiencia y después volver. Yo quería quedarme, porque soy muy culer y mi sueño es triunfar allí. Entonces, varios compañeros se acercaron aconsejarme.

P. ¿Quiénes?

R. Sobre todo, Piqué y Andrés [Iniesta]. Y también Messi y Suárez.

P. ¿Qué le dijeron?

R. Intentaron que me quedara tranquilo y, sobre todo, explicarme que todo suma en el fútbol. Piqué, por ejemplo, me dijo que el año que estuvo cedido en el Zaragoza fue una experiencia difícil, pero muy bonita. Y que le hizo madurar mucho.

En el primer equipo hay jugadores de mucho nivel, es difícil encontrar un sitio

P. ¿Cómo está siendo su experiencia en Granada?

R. Está claro que las cosas no están saliendo como yo esperaba, porque el equipo no funciona del todo bien y ahora estoy jugando menos de lo que me gustaría. Pero es una experiencia que me va a venir bien. Estoy incorporando otros aspectos del juego que antes desconocía.

P. ¿Ha aprendido a sufrir?

R. Sí, bastante. Es otro fútbol. Juegas mucho más directo, y más defensivo. Además, se le dan más importancia a otras cosas, como puede ser la estrategia, las segundas jugadas. Todas estas partes del juego a las que, a lo mejor, en el Barça no se les da tanta importancia.

P. ¿Qué pensó cuando se fue Paco Jémez?

R. Fue un día duro, porque yo estoy aquí porque él me llamó y me dijo que iba a dar un paso adelante en mi carrera. Y solo tuve la oportunidad de estar un mes con él. Después llegó Lucas, que es un entrenador muy distinto. Tiene ideas muy válidas, que me están aportando muchas cosas. En principio, pensaba que, por mi forma de jugar, no me beneficiaría tanto.

P. ¿Hay jugadores para un sistema?

R. Los jugadores que se han formado en la cantera del Barça es difícil que se puedan adaptar a una forma de jugar muy directa. Al principio me costó un poco, pero son cosas que con el tiempo acabas puliendo.

Las cosas aquí no están saliendo como me esperaba, pero es una experiencia que me irá bien

P. ¿Cómo se pasa de un vestuario que conoce de toda la vida a otro multicultural?

R. Ha sido un año en el que ha habido muchos cambios en el club; creo que hay 16 o 17 jugadores cedidos, muchas nacionalidades, gente que no habla español... Hasta que todos no pillamos la idea del entrenador fue complicado. Y, en mi vida personal, pasé de estar con mi familia y amigos de toda la vida en Barcelona a estar aquí, más solo.

P. ¿Un baño de madurez?

R. Crecí muchos años de golpe. Independizarse, salir de la zona de confort… no sé cuántos años crecí, pero seguro que bastantes.

P. ¿Ahora entiende mejor a su hermano?

R. Sí, por supuesto. Además, mi hermano y yo estamos muy unidos. Ha vivido de primera mano lo que es sufrir, lo que significa viajar solo. El tenis es un juego individual, donde todo te lo tienes que hacer y soportar tú solo. Admiro lo que ha luchado mi hermano por su sueño. Cuando lo he pasado mal, Jordi ha sido un espejo para mí. Él me ha ayudado en eso; si pierde un partido, a la semana siguiente se levanta. En el tenis, salvo que seas Nadal o Federer, pierdes una vez por semana. Mi hermano me ha enseñado a perseverar.

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