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Feliciano y Muguruza, cara y cruz

El toledano supera a Dimitrov (7-5, 3-6 y 6-2) y disputará su segunda final en siete días, esta vez contra el croata Cilic en Queen's. Garbiñe cede en las semifinales de Birmingham con Barty (3-6, 6-4 y 6-3)

Feliciano López, durante la semifinal contra Dimitrov.
Feliciano López, durante la semifinal contra Dimitrov. EFE

En un sábado multipantalla, de esos que dividen el foco y obligan a mirar en diferentes direcciones de forma continuada, el tenis español vivió las dos caras. Por la mañana, antes de sentarse en la mesa, la mala, porque Garbiñe Muguruza cedió en las semifinales del torneo de Birmingham contra la australiana Ashleigh Barty (3-6, 6-4 y 6-3); y por la tarde, en Queen’s ya, llegó la buena nueva, porque Feliciano López pudo con Grigor Dimitrov (7-5, 3-6 y 6-2) y por lo tanto disputará su segunda final en el estrecho margen de siete días.

Demostró el toledano una vez más que sobre el pasto se siente mejor que en ningún otro sitio. Volvió a jugar estupendamente, dominando con el saque, los cortados y también en la red, y así se deshizo del estético Dimitrov, demasiado quebradizo si el viento no le va de cara. El búlgaro ganó tiempo gracias a la lluvia, que detuvo el pulso durante una hora, pero de muy poco le sirvió adjudicarse el segundo set, porque en el tercero solo hubo un único discurso y fue el de Feli, afilado e inspirado en estos días verdes que preceden al desembarco en el All England Tennis Club.

Con 35 años y a punto de enlazar su 62ª participación en un gran torneo, el español (32 de la ATP) ha adquirido un punto óptimo después de un difícil arranque de temporada. Una lesión de hombro le condicionó los dos primeros meses –tuvo que infiltrarse en repetidas ocasiones– y luego se engrasó en París, para alcanzar a las puertas de Wimbledon su versión más acertada. La semana pasada se quedó a una victoria del título en Stuttgart y ahora disputará su decimoctava final (ha perdido 11), en la que este domingo (15.30, M+D2) se topará con Cilic (6-3, 5-7 y 6-4 a Gilles Müller).

Cerró la jornada con una nota positiva, de modo contrario a la apertura de Muguruza. La hispano-venezolana, 14 de la WTA, se marchó de Birmingham con un sabor agridulce. Completó una buena semana, pero volvió a quedarse a las puertas de un premio y sigue sin lograr un solo éxito desde el 4 de junio de 2016, cuando triunfó en Roland Garros. Esta vez pintaba bien, pero a la que la joven Barty (21) cogió carrerilla y empezó a pegar como un demonio se vino poco a poco abajo, sin opción ni solución.

Federer y Zverev, pulso generacional en Halle

“Sé que tarde o temprano voy a tener una oportunidad. Tarde o temprano voy a ganar algo. Estoy decepcionada por lo de hoy, pero me marcho de aquí contenta [rumbo a Eastbourne, próxima cita] porque la semana ha sido buena. Jugar en hierba es muy difícil y voy sintiéndome mejor. Las sensaciones son buenas y esto me va a ayudar de cara a Wimbledon”, expresó Garbiñe, quien a pesar de no haber engrosado su currículo esta temporada ya ha alcanzado en tres ocasiones (Roma, Brisbane y Birmingham) la cota de las semifinales.

Y entre un episodio y otro, entre la alegría y la pena, Federer. Siempre Federer, aspirante otra vez a levantar el metal de Halle. El suizo derrotó al ruso Karen Khachanov (6-4 y 7-6) y protagonizará un choque de generaciones (13.00) con el alemán Alexander Zverev, superior a Richard Gasquet (4-6, 6-4 y 6-3). Sin ceder un set hasta ahora, Federer disputará su undécima final en el evento alemán, donde aspira a inscribir por novena vez su nombre como campeón.

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