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Trump amenaza mate (I)

Alumnos ajedrecistas de un colegio del Bronx piden al presidente que no expulse a sus padres ‘ilegales’

La medalla de oro que EEUU logró en la última Olimpiada de Ajedrez, así como el reciente duelo Carlsen-Kariakin por el título mundial en Nueva York, contribuye al auge del deporte mental en los colegios del país, incluidos aquellos cuyos alumnos, casi al 100%, son hijos de inmigrantes; muchos de sus padres están indocumentados, y corren por tanto el peligro de ser expulsados por el presidente Donald Trump. Por otro lado, los bajos impuestos y los recortes sociales del nuevo Gobierno pueden afectar gravemente al ajedrez educativo.

Texto de la carta enviada por los alumnos del colegio público Joseph Drake al presidente Donald Trump Ampliar foto
Texto de la carta enviada por los alumnos del colegio público Joseph Drake al presidente Donald Trump

“Usted nos inquieta”, le dicen a Trump los alumnos de tercer grado de la escuela pública PS48 Joseph Drake (con 842 alumnos) en el sur del Bronx, una zona de Nueva York donde casi todos sus habitantes son hispanos. Es uno de los colegios -tres en Nueva York y uno en Washington- que visité recientemente. Y esa frase forma parte de una carta pegada en la pared del aula, donde también se lee: “(…). Nuestra comunidad agrupa a muchos dominicanos, mexicanos y colombianos. Y los necesitamos para sentirnos seguros y bienvenidos en nuestra ciudad y nuestro gran país (…). Usted debe hacer todo lo posible para que nuestros sueños se conviertan en realidad (…)”.

Después me dijeron que algunos de sus padres llevan entre 10 y 18 años trabajando en EEUU “ilegalmente”, y hasta hoy no he cesado de preguntarme si los ilegales son ellos o quienes los emplean y la administración que permite tales despropósitos. “Buena parte de nuestros alumnos podrían ser separados de sus padres, u obligados a marcharse con ellos del país si Trump aplica a rajatabla lo que ha dicho en la campaña electoral”, me comentaron varios profesores.

El de ajedrez (en horario lectivo) se llama Ron Boocock, y es muy bueno. Cada pocos segundos lanza preguntas que obligan a los niños a pensar, a recordar y a asociar conocimientos o ideas, o bien a dar rienda suelta a su imaginación, de tal modo que ambos hemisferios cerebrales sean constantemente estimulados. Otras veces los incita a razonamientos lógicos, por deducción o eliminación. “Lo que menos me importa es que jueguen bien al ajedrez, aunque yo soy ajedrecista además de educador. Utilizo el ajedrez para que aprendan a pensar y a tomar decisiones razonadas”, me explicó antes de empezar la clase. Y escucharlo unos minutos fue suficiente para comprobar que es así; en los dos años que lleva utilizando el ajedrez como herramienta pedagógica se ha ganado la aprobación de los demás profesores y la dirección del colegio.

Un aula de tercer grado en el colegio público Joseph Drake, de Nueva York, con el profesor Ron Boocock ampliar foto
Un aula de tercer grado en el colegio público Joseph Drake, de Nueva York, con el profesor Ron Boocock

Gran parte de ese éxito se debe a la visión de futuro de Beatriz Marinello, chilena de origen y expresidenta de la Federación Estadounidense de Ajedrez. También fue directora nacional de Ajedrez Escolar de 1996 a 2.000, y ha seguido siendo miembro de esa junta directiva hasta hoy. “La introducción y desarrollo del ajedrez en las escuelas responden a una necesidad profunda de reformar la educación y las técnicas de aprendizaje. Este movimiento va a seguir creciendo porque cuenta con el apoyo de los pedagogos, que suelen quedar impresionados cuando experimentan con el ajedrez como herramienta educativa”, explica Marinello.

Además, el ajedrez encaja a la perfección en el programa educativo donde las subvenciones públicas son mucho menos abundantes que en España: “Al ser de bajo costo y flexible en cuanto a su desarrollo, representa una alternativa viable para los administradores de recintos escolares. Lo que hace falta ahora es la legislación, por un lado, y capacitar a los maestros, por otro”, diagnostica.

Y ahí surge la preocupación generada por la victoria de Trump en las elecciones: “Veo grandes peligros para la buena educación pública, que es la base de una sociedad más justa. Y eso puede afectar mucho al ajedrez pedagógico, que se financia por organizaciones sin fines de lucro, filántropos y padres, con el apoyo de los colegios. El gran problema que vislumbramos son los recortes en los presupuestos estatales. Programas mejor establecidos, como la Música, el Arte y la Educación Física tendrán que salir a buscar recursos, y habrá más competencia”.

A través del ajedrez, Marinello ha conocido en profundidad el mundo de los latinos en EEUU: “Los ciudadanos de este país tenemos que apoyar el derecho a la educación y salud de los hijos de inmigrantes sin papeles, aparte de luchar contra las posibles deportaciones de miles de padres”. Pero se muestra resuelta a pelear para no perder todo lo que ya ha logrado. Y concluye: “Es probable que Trump nos dé jaque, pero no creo que logre el mate”.

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