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Kariakin exhibe su dureza

El aspirante no se inmuta ante la creatividad de Carlsen y empata fácilmente

El ataque Trompowsky -no faltaron periodistas que bromearon con Trumpowsky- fue el arma elegida por Magnus Carlsen para sorprender a Serguéi Kariakin en el asalto inicial del Mundial de Nueva York. Pero los disparos rebotaron en la coraza del aspirante, quien mostró una preparación aún mejor de la esperada. El ruso tendrá la iniciativa de las blancas este sábado en el segundo de los doce previstos.

El actor Woody Harrelson hace la jugada inaugural de Carlsen ante Kariakin, junto al árbitro Nikolópulos Ampliar foto
El actor Woody Harrelson hace la jugada inaugural de Carlsen ante Kariakin, junto al árbitro Nikolópulos

“No me he sentido como si 2 Ag5 fuese una revolución”. Esa frase de Kariakin, habitualmente muy comedido y reservado, y más aún en las partidas del ciclo del Campeonato del Mundo por miedo a dar alguna pista a sus rivales, es muy significativa: indica que el aspirante incluyó el Trompowsky en su preparación a pesar de que el campeón sólo la había empleado un par de veces en los últimos años.

Es decir, el equipo de grandes maestros que trabajan para Kariakin, dirigidos por Yuri Dojoián (ex entrenador de Gari Kaspárov) ha estudiado minuciosamente todas las líneas de apertura que el noruego ha practicado, al menos en el último lustro. A pesar de que Carlsen suele variar muchísimo sus aperturas, con marcada tendencia a salirse de lo conocido lo antes posible, eso no ha sido suficiente para sorprender o incomodar a su rival en el primer asalto.

Así lo reconoció el escandinavo: “Ya tenía ganas de que el duelo empezase. Aparte de eso, no ha pasado nada importante. No he logrado plantearle ningún problema importante”. Y como algunos periodistas no se cortaron al plantearle la broma de Trompowsky y Trumpowsky, el campeón les siguió la corriente: “Si llego a darme cuenta de esa coincidencia, hubiera jugado otra apertura”.

Este empate deja el balance entre ambos desde 2005 en cuatro victorias de Carlsen, una de Kariakin y 18 tablas. La ventaja psicológica que esos números podrían dar al campeón parecen compensados por la magnífica preparación del aspirante.

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