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Brad Binder, un madrugador campeón de Moto3 en Alcañiz

El sudafricano es el primer ganador del Mundial de su país desde que Jon Ekerold ganara el título de 350cc en1980

Binder, en el podio de Alcañiz, ya como campeón del mundo de Moto3. Ampliar foto
Binder, en el podio de Alcañiz, ya como campeón del mundo de Moto3. Getty Images

Brad Binder, el chico de hielo (Potchefstroom, Sudáfrica, 21 años), competía como si la de este domingo fuera una carrera más. Peleaba con el grupo delantero. Y a falta de once giros para el final tomó el mando al frente del pelotón. La aspiración de todo piloto que se enfrenta a la primera prueba en la que puede ganar el título de campeón del mundo, correr sin presión, ser el de siempre, atacar, ganar la carrera. Y eso intentó. No acabó en lo más alto del podio, pero logró su objetivo. Y se ha convertido en un campeón madrugador, que ha conseguido ganar el título cuatro citas antes de que termine la temporada, tal ha sido su paseo por el campeonato. Binder, el nuevo ganador del Mundial de Moto3 es el primer campeón sudafricano desde que Jon Ekerold ganara el título de 350cc en1980.

Para llevarse la corona ya en Aragón debía terminar primero o segundo. No era cuestión de presionarse, solo de hacer lo de cada domingo. Total, ha ganado cinco carreras este curso y ha subido al podio en 10 de las 13 ocasiones en las que ha podido. Se lo quiso poner difícil Bastianini, segundo clasificado de la general, eso sí, ¡a 106 puntos! Si el italiano ganaba la carrera, las celebraciones tendrían que esperar unas semanas más. Navarro y Di Giannantonio también se movían por el grupo de cabeza, buscando la victoria, tratando de prolongar la agonía del sudafricano, que tuvo que frenarles los pies a sus amigos, que querían desplazarse hasta Alcañiz para verle ganar: “Vosotros no vais a ningún sitio”, les dijo. No pudo convencer a sus padres, que estallaron de emoción al verle cruzar la meta en segunda posición. Suficiente.

La última vuelta fue como casi todas las últimas vueltas que ha firmado Binder este curso. Llegaba en cuarta posición. Y qué. Nunca le pueden los nervios. En Alcañiz, un circuito que se presta a la batalla, se deshizo de Di Giannantonio en el tercer sector con cierta facilidad. Y atacó el segundo puesto, al tiempo que Navarro atacaba la primera posición. Pudo ganarle el español en este caso, raro, porque en la mayoría de las ocasiones ha sido el sudafricano quien ha salido vencedor de los duelos en la última curva. Pero en el trazado aragonés las carreras se ganan en la 16, la penúltima, y Navarro salió mejor posicionado. De poco importaba ya. Con ser segundo era suficiente. Y le quedan cuatro carreras para correr con mucha menos presión todavía como el nuevo campeón de Moto3. Un premio más que se va al equipo oficial de KTM que dirige Aki Ajo, el hacedor de campeones.

Todo cambió en Jerez

Binder, al frente del pelotón, en Alcañiz.
Binder, al frente del pelotón, en Alcañiz. AFP

N. Tronchoni, Alcañiz

No le cuesta poner nombre propio a su mejor carrera del año. Fue la de Jerez, su primera victoria en el Mundial. Hasta este curso, en el que suma cinco triunfos, no había ganado ninguna prueba. Aquel día salía el último por una infracción técnica. Pero firmó una remontada de película y, además, ganó con más de tres segundos de ventaja. “Algo cambió en mi cabeza a partir de entonces. Empecé a creer que todo era posible en cada carrera, siempre buscaba la mejor estrategia, miraba a mis rivales y pensaba: ‘sé cómo hacerlo, ya lo he hecho antes”. Su fortaleza mental no es nada comparada con su temperamento en la pista. Si entiende que sus rivales se ponen agresivos, él responde con adelantamientos más al límite. También sabe cómo hacerlo. Ha ganado con la mejor moto, KTM, y en el mejor equipo, la estructura que dirige Aki Ajo. “No he tenido que preocuparme nunca por nada, solo he tenido que pilotar”, reconoce.

Se formó en la Red Bull Rookies Cup, una competición monomarca, de la que está al cuidado Dorna, organizadora del Mundial, y que abre las puertas del campeonato a muchos jóvenes como él que proceden de países donde la competición nacional no es fuerte.

“Estoy muy agradecido a mis padres, han hecho tanto por mí. Entre otras cosas, trasladarse a vivir a Europa. Hoy es el primer día en el que les he podido devolver algo de todo lo que han hecho”, dijo, emocionado. Su teléfono, confesó, aguardaba en la guantera del coche porque en los últimos días no paraba de sonar “cada dos segundos”. Y las peticiones de entrevistas desde Sudáfrica se han disparado. “Voy a tener trabajo en los próximos días”, añadió con una prominente sonrisa.

“Estoy muy agradecido a mis padres, han hecho tanto por mí. Entre otras cosas, trasladarse a vivir a Europa. Hoy es el primer día en el que les he podido devolver algo de todo lo que han hecho”, dijo, emocionado. Su teléfono, confesó, aguardaba en la guantera del coche porque en los últimos días no paraba de sonar “cada dos segundos”. Y las peticiones de entrevistas desde Sudáfrica se han disparado. “Voy a tener trabajo en los próximos días”, añadió con una prominente sonrisa.

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