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Duras críticas a Lochte y los nadadores estadounidenses por el incidente en Río

Críticas unánimes a los nadadores estadounidenses por el escándalo de Río

La policía de Río de Janeiro ha anunciado este jueves que los nadadores norteamericanos no fueron víctimas de un robo, una información que alegaron el pasado domingo al regresar de una noche de fiesta. Las autoridades han afirmado que Ryan Lochte y sus compañeros, supuestamente bajo la influencia del alcohol, destrozaron un baño y orinaron en los aledaños de una gasolinera.

Dos de los cuatro nadadores involucrados en el incidente de Río.
Dos de los cuatro nadadores involucrados en el incidente de Río. AP

En Estados Unidos, periodistas y comentaristas desconcertados con las nuevas informaciones han arremetido contra los nadadores por el escándalo. Aquí recopilamos algunas de las reacciones.

El presentador de la cadena ABC, T.J. Holmes, se queja de la desconsideración de los atletas, a los que acusa de restar protagonismo a los éxitos del equipo norteamericano en los Juegos Olímpicos de Río.

Glenn Greenwald, periodista que destapó el caso Snowden y responsable de la publicación The Intercept, sugiere que mucha gente confió ciegamente en la historia de Lochte por ser un hombre blanco de éxito contando una historia de violencia en una ciudad en vías de desarrollo con una alta tasa de criminalidad.

Brian Winter, vicepresidente de políticas del Consejo de las Américas, un laboratorio de ideas centrado en asuntos de Latinoamérica, tampoco se queda corto en sus críticas. Winter comenta al diario The New York Times que esta historia alimenta un estereotipo de “gringos (refiriéndose a norteamericanos) que tratan al país (Brasil) como un país de terceras”, que es destino de vacaciones de desenfreno para universitarios estadounidenses, “y dónde se puede mentir a la policía sin ninguna consecuencia”.

La senadora demócrata Dianne Feinstein de California enfatiza, en una entrevista con la cadena de televisión CNN, que los atletas olímpicos son embajadores y representantes de su país al igual que diplomáticos. “No deberían estar andando por las calles a las cuatro de la mañana, bebiendo y de juerga”, dice.

Pero esta no es la primera vez que Lochte es protagonista de un escándalo. El nadador ya tiene antecedentes: tanto en 2005 como en 2010 fue acusado de disturbios y orinar en un establecimiento público, algo que le ha costado la pérdida de patrocinios desde los juegos de Londres en 2012 a los de Río este año. Tras este incidente, podría perder otros más.

Speedo, la compañía de equipación de natación y uno de los patrocinadores de Lochte, ha publicado un comunicado, según informa la cadena CNN, en el que dice estar “siguiendo la situación”, pero advierte que no comentará nada al respecto de su apoyo al atleta hasta que la investigación haya concluido.

Mike Vaccaro, veterano periodista deportivo y editor de esta sección en el diario The New York Post, resume todas las críticas en un artículo en el que acusa a Lochte de reforzar el estereotipo del que habla Greenwald, un sentimiento de superioridad del norteamericano cuando se encuentra fuera de su país.

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