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Lula y Rousseff se ausentarán de la ceremonia de apertura de los Juegos

El boicot al acto de inauguración, el 5 de agosto, pone de relevancia la crisis política en Brasil

Partidarios de Rousseff, el domingo en una manifestación en contra de Temer, en São Paulo.
Partidarios de Rousseff, el domingo en una manifestación en contra de Temer, en São Paulo. REUTERS

Dilma Rousseff, presidenta de Brasil suspendida a la espera del juicio político, y su predecesor y aliado en la izquierda Luiz Inácio Lula da Silva se ausentarán de la ceremonia de apertura de los Juegos de Río de Janeiro, según han anunciado este martes.

Su ausencia de la inauguración, el 5 de agosto, uno de los eventos más importantes de la cita olímpica, resuelve una de las muchas dudas provocadas por la crisis política en la que se encuentra el país. La presidenta electa, Rousseff se enfrenta a una posible destitución del cargo en un juicio que tendrá aproximadamente el 26 de agosto, cuando los Juegos ya hayan sido clausurados. Quien ocupa mientras tanto el cargo de presidente interino es Michel Temer: su asistencia a la ceremonia era de esperar. La de Dilma, sin embargo, era una incógnita hasta este martes por la noche (hora española), cuando anunció que, a pesar de haber sido invitada, no asistiría.

Esta decisión hará que la noche deje una imagen vehemente: Temer solo en una de las ceremonias con menos cabezas de Estado en la memoria reciente. De los 206 países que participan en los Juegos, solo los presidentes o primeros ministros de 45 de ellos acudirán la noche del 5 de agosto (en comparación, a la inauguración de Londres 2012 acudieron 95 mandatarios y, en Pekín 2008, 86). Un buen número de gobiernos sudamericanos simpatizantes con el Partido de los Trabajadores de Dilma, ha preferido perderse la celebración con tal de no dar a entender que legitiman el gobierno de Temer.

La ausencia de Lula, cuya popularidad política fue decisiva para que Río fuera nombrada sede olímpica en 2009, podría entroncar con el hecho de que ningún otro expresidente (Fernando Henrique Cardoso, Fernando Collor de Mello y Jose Sarney) vaya a ir a la ceremonia. También con el que Dilma sea su protegida política y acudir a una inauguración de la que ella ha sido apartada podría dar una mala imagen.

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