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Así es Chamath Palihapitiya, el cerebro detrás de Los Warriors

La llegada del inversor de Sri Lanka, experto en redes sociales, impulsó al actual campeón de la NBA

Chamath Palihapitiya durante la conferencia TechCrunch Disrupt en Nueva York.
Chamath Palihapitiya durante la conferencia TechCrunch Disrupt en Nueva York.

El lema se repite en camisetas, tuits y muchas de las comparecencias de los jugadores arrancan con la frase: “Strength in numbers”. Algo así como “la fortaleza está en los números”. Los Golden State Warriors, esta temporada, han pulverizado los récords de la temporada regular. Incluso fueron capaces de superar la ausencia de Stephen Curry por lesión con solvencia.

Para un lugar tan competitivo como la cuna de la tecnología no se encontraba una razón para el fracaso tan repetitivo. Desde 1975 no se alzaban con el campeonato. 40 años de espera hasta que la pasada temporada, en 2015, se hicieron con el codiciado anillo. Detrás de esta escalada se encuentra con grupo de inversores de capital riesgo que en 2011 se hicieron con la propiedad de la franquicia para darle un vuelco al equipo. Son socios de Kleiner Perkins Caufield & Byers, el fondo más venerado, del innovador RedPoint Ventures y cuentan con nombres como Chad Hurley, cofundador de YouTube o Nick Swinmurn, cofundador de Zappos, propiedad de Amazon y primer vendedor de calzado online en el mundo. Al frente del grupo se encuentra Chamath Palihapitiya (Sri Lanka, 34 años), uno de los primeros ejecutivos de Facebook, especialista en aplicaciones basadas en redes sociales. Entre todos consiguieron más de 450 millones de dólares y tomaron el control de la franquicia.

Durante un encuentro informal con una veintena de personas en Pejman Ventures, un fondo con sede en Palo Alto, desgranó algunas de las claves de su éxito tanto con el equipo como en el mundo profesional. La conversación, a última hora de la tarde, con pizza, zumos naturales y cervezas artesanas, fue lo más parecido a una merienda entre amigos, solo que rodeado de aspirantes a inversor o emprendedor. Lo normal en esta zona.

Palihapitiya, de origen indio, considerado una de las piezas clave para el éxito de Facebook, explicó los criterios que sigue a la hora de invertir. “Miramos muchas métricas. No solo crecimiento, que es uno de los grandes mitos, sino también su capacidad para generar negocio. Facebook, por ejemplo, ya era rentable en 2009”. A partir de cierta cantidad de riqueza, en Silicon Valley está mal visto hablar de dinero. Una vez que se tiene cubierto el sustento de por vida, llega la hora de cambiar el mundo. “Me llama más saber manejar el poder para cambiar lo que nos rodea. Mi fin no es meramente financiero, pero sí creo que es importante contar con un modelo de negocio. Lo más importante es tu tiempo y tu reputación. Todos vamos a morir, pero no queremos que piensen que somos gilipollas”, subrayó.

Puso como ejemplo el giro que ha dado Bill Gates: “Tienes que ser relevante durante 40 años para que la sociedad mundial te escuche”. En el extremo contrario, lanzó un mensaje para los líderes de Wall Street: “Me parece que en la Costa Este están bastante deprimidos, con sus vidas superficiales, ocupados en ir a los Hamptons, pero muy descuidados con el rumbo que está tomando el mundo. Cuestiones como un planeta sostenible están por detrás de su bonus en la lista de prioridades”.

Volviendo al equipo de moda en la NBA. Detrás de este éxito no solo está un grupo de deportistas de élite con gran motivación, sino también una forma de trabajo que ha cambiado por completo la franquicia: “La confianza, lo sólidos que son en todos los aspectos es lo que da sentido. La personalidad se basa en el equilibrio que dan las cifras”.

Chamath Palihapitiya en la conferencia TechCrunch Disrupt de Nueva York.
Chamath Palihapitiya en la conferencia TechCrunch Disrupt de Nueva York.

Se negó, eso sí, a citar un jugador como preferido: “André (Iguodala) es el intelectual. Dray (por Draymond Green), es el que vive en la nube, es un tipo súper feliz. Steph (por Stephen Curry) es más callado de lo que parece, peor siempre está centrado. Lo importante es que no tomamos ninguna decisión por capricho, sino que se basa en estadísticas, en datos contrastados. Probamos y cambiamos según lo que vemos que tiene éxito. Hemos pasado de un equipo menor a liderar en las canchas y en ventas de entradas, camisetas, servicios de valor añadido”.

Cercano y buen conversador, mostró por los hechos el mismo respeto que siente hacia los números: “Soy de color marrón, eso no es discutible. Tenemos que aceptarnos como somos. También lo que nos rodea. Una vez que se acepta y se analiza la realidad, se puede comenzar a hacer planes”.

Palihapitiya, creador del fondo Social Capital, resulta incómodo en ciertos ambientes por su defensa de las minorías. Mientras que la mayor parte de la industria tecnológica mira para otro lado a la hora de integrar a mujeres, latinos y empleados afroamericanos, él habla claro sobre las necesidades de Estados Unidos, y especialmente de Silicon Valley, para conseguir la integración: “Me da mucha rabia cuando se quiere el progresos solo de unos pocos. El talento está explotando en todo el mundo. Están ahí India, China, América Latina… nuestra misión es descubrirlo. Todavía te marca el lugar donde naces, tu sexo, la raza… No hay igualdad de oportunidades”. Apuntó tres factores de desigualdad: “La sanidad, los servicios financieros, para poder acceder a capital, y la educación marcan barreras. El sistema educativo tiene que mejorar mucho. Surgen plataformas como Platzi, Udemy y Coursera que ofrecen formación para el mundo real. Hay que convertir las habilidades que se imparten en trabajos en el mundo real. Es crucial que la difusión sea rápida y se genere empleo”.

No eludió hablar de la red social de mayor crecimiento e interés en los últimos años, Snapchat. Mark Zuckerberg, consejero delegado y fundador de Facebook, la intentó comprar por 3.000 millones de dólares en 2013. “Hoy puede costar entre 40.000 y 60.000 millones. Facebook es un holding y le interesaba esa pieza. Google, realmente, podría comprar, pero tiene un gran respeto por el ecosistema”.

Uno de los mitos de Silicon Valley, tiene que ver con la tolerancia al fracaso. Palihapitiya lo matiza: “Se trata de aprender o no aprender. Eso es todo. Si te has confundido y aprender, es brutal”.

La salud le importa, pero más allá de lo que suele ser común. “Tenemos mejor control sobre la situación cardiovascular de alguien, o sobre la glucosa en sangre, pero todavía no nos tomamos en serio la salud mental. Hay un estigma. Está bien visto que vayamos al gimnasio a entrenar, pero no que hagamos terapia. Sinceramente, es hacer lo mismo con nuestra mente. Voy a terapia y no sé por qué no lo hacía con 30 años”, confiesa.