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Francia-Inglaterra, dos proyectos distintos con un mismo objetivo

Ambas selecciones se miden en la última jornada del Seis Naciones, en la que pondrán a prueba sus nuevas estrategias cara al Mundial 2019

Vunipola, en un entrenamiento de Inglaterra. Tras él, Eddie Jones.
Vunipola, en un entrenamiento de Inglaterra. Tras él, Eddie Jones. REUTERS

Pese a que Inglaterra visita a Francia en la última jornada del Seis Naciones 2016 con el título en el bolsillo, en el Stade de France (21.00) no solo habrá dos puntos en juego, los últimos 80 minutos del torneo de rugby más antiguo del mundo serán muy importantes para el futuro de ambos equipos, dos proyectos que se iniciaron este año con el Mundial de Japón 2019 como objetivo pero que han llevado caminos muy distintos.

El XV de la Rosa llega henchido de moral tras su fiasco mundialista. Los pupilos del australiano Eddie Jones quieren dar el último paso para borrar de la memoria de sus seguidores lo ocurrido hace seis meses y conseguir un Gran Slam (ganar todos los partidos del Seis Naciones) que se les resiste desde 2003. Pero antes de conseguir un hito que no consigue nadie desde Gales en 2012, tendrán que derrotar a Francia en casa.

Para el XV del Gallo, que viene de perder por primera vez en una década ante Escocia, este duelo es siempre especial, este año además está en juego las esperanzas del ambicioso proyecto de Guy Noves. Los franceses pretenden construir un equipo de ataque, esa fijación ofensiva por ahora les ha hecho perder agresividad y sumar dos derrotas en sus dos salidas (Gales y Escocia) y sufrir para ganar en casa (Italia e Irlanda).

En Francia, la prensa y los aficionados tienen pocas esperanzas para creer en que la victoria es posible, aunque tampoco sería una sorpresa completa. “Es la historia del rugby francés, ganar cuando nadie lo cree”, afirma Alex Bardott redactor de rugby del diario L’Equipe; “con Inglaterra hay una rivalidad especial y los jugadores siempre tienen una motivación extra”.

Para el periodista francés, mientras que Jones ha conseguido construir sobre los cimientos del proyecto anterior de Stuart Lancaster un equipo que juega un “rugby de ataque, rápido y lleno de variantes”, Noves necesita una victoria “o, como mínimo, jugar un buen partido” para evitar “un pequeño fracaso que le dejaría en una situación complicada antes de viajar a Argentina (junio) y recibir a Australia, Nueva Zelanda y Samoa en Noviembre”.

Bardott asegura que el juego inglés ha ido un paso más allá con respecto al rugby tosco pero eficaz de los años 90, para desarrollar un “rugby positivo” que podría encandilar al público francés. Por el contrario, Noves ha empezado de cero ya que la Francia de su predecesor, Philippe Saint-Andre, “no funcionaba. Noves ha tenido que cambiarlo todo y probar nuevos jugadores en un plan muy ambicioso cuyo objetivo es el Mundial de 2019”.

Mientras que Inglaterra se plantará en el Stade de France, con la mejor defensa y el mejor ataque del torneo, los números de Francia solo superan a Italia, que intentará evitar en Galés llevarse la Cuchara de Madera (perder todo los partidos). Para Bardott, mientras que los ingleses tienen muchos automatismos claros y adquiridos, los jugadores franceses se han centrado demasiado en juego de ataque, tan importante para Noves, y se han olvidado de algo esencial en el rugby “la agresividad imprescindible para ganar los contactos”.

Por eso en la última jornada del Seis Naciones, ambos equipos seguirán construyendo su futuro sobre dos proyectos nuevos que hasta ahora han tenido dos resultados bien distintos, pero como sentencia Bardott: “No es el momento de mirar atrás. Como se dice en este deporte, siempre hay que avanzar”.

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