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Laia Sanz: “En el Dakar hay que ser como una hormiguita”

La mejor piloto de motos de la historia del Dakar analiza cómo será la carrera de este año, sus expectativas y temores

Laia Sanz, durante la presentación del Dakar en Barcelona. Ver fotogalería
Laia Sanz, durante la presentación del Dakar en Barcelona.

Laia Sanz (Corbera de Llobregat, 30 años) es de ese tipo de personas a las que se les cae la sonrisa. Tiene motivos para ser así de risueña, no en vano es 13 veces campeona del mundo de trial y cuatro de Enduro. Además, es la mejor piloto de motos de la historia del Dakar tras quedar novena el año pasado, el mejor puesto de una mujer en 37 años de competición al superar a la francesa Christine Martin, décima en 1981. Aquel día cruzó el final de la especial llena de barro siendo consciente de que lo que acababa de lograr cambiaría definitivamente su relación con el Dakar. Aunque no es de las que termine de creérselo, o eso dice al menos.

El sábado, en la etapa prólogo que daba el pistoletazo de salida al Dakar, y en la que estrenaba su nueva KTM, sufrió un percance que pudo acabar en desastre. “No crucé muy rápido el río, pero tuve la mala suerte de que había mucha agua y entró de lleno en el filtro del aire. Rápidamente tumbé la moto para sacar el agua y afortunadamente tardé relativamente poco en conseguir ponerla en marcha. Fue una lástima porque iba muy bien, pero en realidad puedo estar muy contenta porque podría haber sido desastroso”, recuerda.

El percance la relevó hasta el puesto 116, mal sitio para empezar, por lo que utilizó su dorsal de piloto prioritaria para escalar hasta la 26ª plaza, por detrás del resto de pilotos con la misma condición especial. Un privilegio que entrega la organización a unos pocos y con el que no contó el año pasado. Otro síntoma más de que su figura ha crecido enormemente. Y todavía falta por si el cabreo que se agarró por no ser octava queda enterrado por uno nuevamente histórico este año.

Hubiera sido bueno estar con Coma para aprender. Su marcha supuso una faena”

Pregunta. ¿Por qué decidió abandonar Honda?

Respuesta. Fue algo que pilló por sorpresa a todo el mundo, incluso a mí. Cuando acabé el Dakar pensé que seguiría en Honda. Recuerdo la cena del último día con los japoneses, estaban muy contentos. Hablé con Yoshishige Nomura (Presidente de HRC) y estaba súper contento. Me dijo: “Tenemos que darte los mismos medios que tienen los otros. Para nosotros tu resultado ha sido muy bueno, además siendo una chica”. Pero después las cosas se enfriaron un poco.

P. ¿Qué cambió?

R. Yo estaba a punto de empezar el Mundial de Enduro, y en Honda las cosas van lentas, es una empresa muy grande. KTM lo supo, me hizo una buena oferta, sobre todo en el sentido de equipo. Me aseguraba tener el tema del Enduro solucionado, entonces me decidí por ir, porque creía que para mejorar como piloto era el camino a seguir.

P. ¿El apartado emocional jugó en su contra?

R. Fue difícil porque siempre había sido piloto Honda. En el trial estuve ocho años en Montesa (perteneciente a Honda) y para mí era un honor estar en un equipo como HRC en el Dakar donde todo es tan exclusivo con unas motos tan caras, con tanta tecnología. Cuando supieron que me podía ir me hicieron una buena oferta, pero la decisión ya estaba tomada. El hecho de no tener que ser el mochilero de nadie y de tener las mismas opciones que los demás compañeros, de no haber números uno en el equipo pesaron mucho. Además, KTM es un equipo con mucha experiencia.

Va a ser una prueba de autoeliminación. Aguantar un ritmo tan alto es imposible”

P. En el momento de su llegada Coma era el líder del equipo y un aliciente más para firmar y poco tiempo después salió. ¿Cómo se lo tomó?

R. Me hubiese gustado estar con Marc para aprender, y fue una faena que se fuera. Ni siquiera pudimos entrenar un día.

P. ¿En qué se diferencia la KTM 450 Replica de la Honda.

R. En los sitios rápidos es mejor, pero quizás en las partes más reviradas, al ser una moto más de rally, le cuesta más. Esta pequeña desventaja la compensa la estabilidad de la moto en los sitios rápidos. Es una moto equilibrada, va bien en todos lados. Me sorprendió también mucho el motor. Es una moto fácil de montar y desmontar y mucho más simple en la parte electrónica y eso que yo voy con los conocimientos justos.

P. ¿Es la moto más rápida que ha conducido?

R. En cuanto a la velocidad punta, son parecidas. Lo que más cambia es el motor por la parte de abajo. Esta diferencia puede ayudar en etapas en las que hay que frenar, acelerar, frenar, acelerar… Y gracias a esto al final ganas tiempo. Son dos motos de un altísimo nivel, muy parecidas y la diferencia la tengo que poner yo. Por moto no será aunque tengo que centrarme solo en mí.

Me dicen que soy demasido modesta, pero es una forma de reducir la presión”

P. ¿Qué teme del recorrido diseñado por Coma?

R. Imagino que nos guarda una putada grande seguro. Porque no puede ser tal y como lo ves en el mapa con las etapas de siempre. Seguro que la primera semana será de perfil bajo, de correr mucho, y no me va a ir bien, de eso estoy segura. La segunda semana con las partes nuevas de Bolivia creo que habrán descubierto otros terrenos. La de Fiambalá hacia al final del Dakar es una etapa muy temida por todos, y además Marc ha corrido en África, le gustan los Dakar de antes. Por algo le ha cogido la organización, para que marque la diferencia y haga un poco el cambio. Seguro que habrá más de una etapa de criba, de llegar tarde y pasarlo mal.

P. Sin Coma, el título en motos queda muy abierto.

R. La primera semana será muy rápida y hay muchos pilotos que vienen del Enduro que, aunque no tengan mucha experiencia, saben correr. A mí me costará estar delante, porque no soy tan rápida. Pero cuando vienen etapas difíciles, las que hay que gestionar, como hace dos años, de montaña, es en esas donde puedo hacerlo mejor. Más por coco, por plantear la etapa, por no caerte, aunque para hacer un noveno puesto como el año pasado hay que correr.

P. No es sólo cuestión de supervivencia.

R. Supervivencia es quedar en el puesto 30. No quedas novena siendo solo conservadora, hay que dar gas. Pero no doy el mismo gas que los de adelante.

Laia Sanz sufrió un percance en la etapa prólogo. ampliar foto
Laia Sanz sufrió un percance en la etapa prólogo. AFP

P. ¿Con qué sueña?

R. Soñaría con estar otra vez entre los 10 primeros, hacer un gran Dakar y que gane alguien de KTM.

P. Sea algo más egoísta.

R. Superar lo del año pasado, pero soy realista. La gente quiere mucho, que si estar entre los cinco primeros… El nivel este año es altísimo, vale que no está Marc, pero eso va a propiciar una carrera muy rápida. Antes había un Barreda, pero ahora hay muchos. Tíos tan rápidos antes había uno, ahora están Toby Price, Anoine Meo, Iván Cervantes, Adrien Van Veberen… Pero al final del Dakar estarán delante pilotos con más experiencia como Hélder Rodrigues, Paulo Gonçalves, Jordi Viladoms, Gerard Farrés… Hay tantos pilotos que lo harán bien.

P. Son muchos pilotos para un mismo objetivo.

Temo una caída fea. He tenido la suerte de acabar las cinco veces que he corrido”

R. De cara al espectáculo, a la gente que está en casa, va a ser el mejor Dakar en muchos años. No hay nada claro, está todo abierto. No hay un favorito claro en motos, en coches hay algunos, pero está todo muy abierto. Va a ser una carrera de autoeliminación. En motos lo vimos en Marruecos, donde hubo muchas caídas, porque se lleva un ritmo tan alto que es imposible de aguantar. Si pasaba allí imagínate en dos semanas… Al mismo tiempo que hay mucho nivel y va a costar correr. También va a haber muchas caídas. En el Dakar hay que intentar ser como una hormiguita.

P. ¿El noveno puesto del año pasado le ha cambiado en algo?

R. Sí que cambié un poco, pero ya el 16º puesto de hace dos años me hizo ver que podía hacerlo bien. El año pasado notaba que la gente me miraba de otra manera. Es un resultado que me ha dado mucha confianza, sobre todo en la manera de entrenar y ver de que lo soy capaz. En pensar en que si lo he hecho una vez… Por qué no. Me dicen que soy demasiado modesta, pero es una manera de no tener demasiada presión, de no creerte demasiado.

P. ¿Está en el mejor momento de su carrera?

R. Estoy mejor porque hace dos años tuve un virus y pasé un año un poco malo. Llegué bien, pero venía de un Dakar un poco raro, no había podido entrenar todo lo que hubiese querido. Fue algo que duró más de un año y que ahora por fin empiezo a dejar atrás y a encontrarme muy bien. Desde que volví del último Dakar estoy cada vez mejor aunque tengo un tobillo tocado. No he podido hacer una parte del entreno en la montaña, un poco de esquí en altura, pero no tendré ningún problema. He trabajado bien en el gimnasio y en moto he hecho buenos entrenos.

El rally se está convirtiendo en una prueba de velocidad y eso es un error”

P. ¿Hay algo que cambiaría del Dakar?

R. Sí. Me gustaría vivir el Dakar de África, no solo por ser allí, está claro que me encantaría llegar algún día al Lago Rosa de Senegal, pero esto que cuentan los que corrían entonces de que en una etapa se perdieron todos y el primero le saco hora y media al segundo y no le garantizaba nada me gustaría vivirlo. Ahora el Dakar se está convirtiendo en una carrera de velocidad. No puede ser que el año pasado la primera semana la acabé la 15ª y tenía a solo cuatro minutos al 20º. En 20 minutos había 10 posiciones, esto es un error. Tendrían que recuperar aquellos Dakar en los que si un día perdías una hora seguías en la lucha por el podio porque al día siguiente se lo podías recuperar. Eran carreras en las que entraba en juego la importancia de navegar bien, pero es complicado llevarlas a cabo ahora en Sudamérica.

P. ¿Cuál es su mayor temor?

R. Una caída fea. Tiene que ser muy jodido. Yo he tenido la suerte de acabar los cinco Dakar en los que he participado. Es duro cuando te pasa algo mecánico, yo con Gas Gas pringué mucho, pero tienes el año siguiente para desquitarte y se supera. Pero cuando te haces daño de verdad… Toco madera porque hasta ahora me ha ido muy bien. Al final quedar fuera del Dakar por una avería es una putada, pero se supera. Hacerte daño es lo que me da miedo realmente.

 

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