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Rosberg gana y Alonso abandona en la primera vuelta

El alemán da un paso de gigante hacia el segundo puesto del Mundial, mientras Hamilton se conforma con la segunda plaza. Vettel sufre un accidente y Sainz concluye 13º

Nico Rosberg, en el podio del Gran Premio de México.
Nico Rosberg, en el podio de México. AFP

Es difícil imaginar que Mercedes marcara la estrategia de la carrera para sus dos pilotos en el Gran Premio de México. Pero con Lewis Hamilton ya campeón mundial y Nico Rosberg luchando con Sebastian Vettel por la segunda posición, cabía pensar que todos se volcarían en apoyar a su segundo piloto. Sin embargo, con el piloto británico las normas no existen. Y lo que parecía una carrera tranquila para el alemán, se convirtió en la parte final de la carrera en una auténtica pesadilla. Hamilton parecía no conformarse con la segunda plaza y se lanzó hacia Rosberg. Pero esta vez el alemán no se dejó intimidar y acabó ganando una carrera que había dominado desde el principio y que le sirvió para asegurarse la segunda posición del Mundial. Mercedes sumó su 13º doblete. Vettel sufrió un accidente y se quedó a 21 puntos de Rosberg en la clasificación a falta de dos carreras.

Desde la salida, Rosberg quiso dejar claro que iba a por todas. Frente a los 120.000 espectadores que llenaron el Autódromo Hermanos Rodríguez de México, en el regreso de este país a la F-1 –la última carrera se había disputado en 1992-, el alemán necesitaba la victoria y luchó por ella hasta la conclusión. Logró su 12ª victoria en la F-1 y la cuarta de esta temporada. Y se mostró satisfecho por su victoria, aunque la frialdad con su compañero de equipo se hizo patente en la sala de espera antes de saltar al podio. La tercera posición fue para Valtteri Bottas, mientras que los dos Red Bull de Daniil Kvyat y Daniel Ricciardo acabaron cuarto y quinto respectivamente.

La carrera fue tranquila para Nico Rosberg, hasta que el equipo Mercedes decidió que los dos pilotos debían realizar un segundo cambio de neumáticos, absolutamente imprevisto. Rosberg entró en la vuelta 46 y cuando Hamilton debía entrar una vuelta más tarde, lo cuestionó al taller. “¿Por qué debo entrar a cambiar neumáticos?”, preguntó. “Por seguridad”, le respondieron. Decidió pasar por el pit lane en la 48ª vuelta. Y al salir, les dijo a los técnicos de su equipo: “Mirad bien los neumáticos que me habeis cambiado y decidme si estaban tan mal”. Su enfado era evidente. Y de golpe comenzó a hacer mejores tiempos que Rosberg. Estaba a 4,2s. Pero Vettel sufrió un accidente que obligó a la entrada del coche de seguridad (51ª vuelta). Y la distancia desapareció. El equipo comenzó a sufrir… Rosberg, también. Pero al final, Hamilton pareció conformarse. Y Rosberg rozó la perfección.

Para Sebastian Vettel la carrera se convirtió en una especie de suplicio. Poco después de la salida, su Ferrari se tocó con el de Ricciardo y salió perjudicado porque sufrió un pinchazo que le obligó a llegar muy lento al taller para cambiar neumáticos. Salió el último y cuando estaba remontando a marchas forzadas, sufrió una salida de pista que le obligó a clavar los frenos y que le dejó un plano en sus neumáticos. Así se lo dijo a su taller, dando un aviso de que su próxima entrada al pit lane sería antes de lo previsto. Pero el piloto no perdió la moral. Siguió luchando por entrar en los puntos y llegó a ocupar la sexta posición (32ª vuelta), en un intento desesperado por mantener viva su lucha por la segunda posición del Mundial, que se disputa con Rosberg. Sin embargo, cuando regresó al taller para olvidarse del plano de sus neumáticos perdió todas las opciones, salió 13ª. Y volvió a remontar hasta que perdió el control de su coche en una curva y se estrelló contra el muro de protección. Abandonó.

Peor suerte todavía tuvo Kimi Raikkonen. El finlandés había cambiado muchas piezas del motor y la caja de cambios y eso le relegó hasta la penúltima posición en la parrilla de salida. Su remontada le permitió llegar hasta la sexta posición, aprovechando los incidentes de algunos de sus rivales. Pero cuando la carrera se le estaba poniendo de cara, surgió su guerra particular con Valtteri Bottas. Y cuando éste le adelantó en la 22ª vuelta, intentó cerrarle las puertas y acabó con su rueda trasera derecha cabalgando por encima de la rueda izquierda de Bottas y rompiendo la suspensión trasera. Abandonó. El choque fue investigado por los comisarios.

Carlos Sainz, por su parte, mantuvo una batalla estrecha con su compañero de equipo, Max Versttappen, al que nunca consiguió alcanzar. El español hizo una buena carrera, pero se movió siempre entre la novena y la 13ª posición. Su objetivo era, al menos, entrar en los puntos, pero no lo consiguió. Fue 13º. “Sufrimos una pérdida de prestaciones en la parte final de la carrera con el último cambio de neumáticos y eso me perjudicó mucho”, señaló el piloto madrileño. No sé lo que ocurrió”.

Las cosas no mejoraron para Fernando Alonso. El asturiano tomó la salida pero sabiendo ya que le quedaban solo unos pocos metros de vida en la carrera porque el coche sufría un problema en el motor eléctrico. El asturiano comunicó a su taller que estaba perdiendo la potencia de su coche, pasadas las primeras curvas. “Entra en el taller”, le ordenaron. Logró cerrar la primera vuelta, pero ya no volvió a salir. “Sabíamos cuál era la situación”, confesó un Alonso sin demasiadas ganas de hablar. “No teníamos tiempo para resolver el problema y decidimos salir por respeto a los aficionados. Sin embargo, sabíamos lo que iba a ocurrir. Así que me quedé sin potencia y todo se acabó”.

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