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“Si las cosas se ponen mal, somos 15 hermanos”

El líder de 'Los Pumas' cree que jugar contra las mejores selecciones les ha ayudado a crecer como equipo

Creevy durante el entrenamiento de este viernes.
Creevy durante el entrenamiento de este viernes.B.LANGLOIS (AFP)

Agustín Creevy (La Plata, Argentina; 1985) será el capitán del combinado argentino en el Mundial de Rugby de Inglaterra, con todo lo que ello conlleva en este deporte. Sus 40 internacionalidades le convierten en uno de los veteranos, y sus compañeros ven en él un hermano mayor que cambió su posición en el campo para poder cumplir su sueño: jugar con los Pumas e intentar, al menos, igualar el bronce mundial de 2007.

No se echa flores ante el crecimiento de un equipo que lleva cuatro años jugando el Rugby Championship —torneo anual contra Nueva Zelanda, Australia y Sudáfrica— y no para de repetir que la clave del éxito es la familia que han formado los Pumas.

Pregunta. ¿Qué significa para usted ser capitán de los Pumas?

Respuesta. Es el orgullo máximo que he podido sentir en mi carrera deportiva. Lo llevo con mucho respeto y alegría porque, sobre todo, ser el líder de este equipo y defender esta camiseta es siempre un sueño.

P. ¿Qué implica ser capitán en un equipo de rugby?

R. Dar ejemplo, estar siempre al servicio del grupo. Te convierte en el motor del equipo y el que marca los tiempos. Por suerte, el conjunto que tengo bajo mi mando me hace el trabajo fácil, lo que me permite disfrutar de lo que más me gusta: jugar al rugby.

P. En la redes sociales han lanzado la iniciativa de #conociendoalospumas. Parecen un grupo muy unido, ¿de quién fue la idea de mostrar esos momentos íntimos?

R. Fue mía en un aeropuerto, lo cierto es que somos una gran familia y tenemos muy buena onda. Pese a las diferencias generacionales, todos nos llevamos muy bien. Nos hemos ido conociendo y queriendo, los que se traduce en unión en el campo y da resultados.

Nos hemos ido conociendo y queriendo, los que se traduce en unión en el campo

P. ¿Tras debutar como flanker en 2005, te imaginabas que ibas a capitanear a los Pumas en el Mundial 2015 como talonador?

R. Sinceramente no. Con el anterior entrenador no venía jugando mucho, pero eso cuando llegó Daniel [Hourcade] y me dio los galones fue una sorpresa muy linda. Afortunadamente se nos han dado muy bien las cosas, pero repito, sobre todo ha sido porque tenemos un grupo que me ayuda mucho y me da fuerza.

P. ¿Por qué este cambio de posición tan drástico?

R. En 2009, estaba en mi segundo año como tercera línea en Francia, en el Biarritz, y ya había disputado tres partidos en esa posición con los Pumas. Decidí volver a Argentina porque no jugaba y el seleccionador de ese momento, Santiago Phelan, me sugirió el cambio de puesto porque necesitaban un talonador y añadió que no iba a tener muchas oportunidades para jugar en la tercera línea de la melé de los Pumas. No dudé.

P. ¿En esa adaptación que es lo que más le costó?

R. Sin duda las fases estáticas, pero fueron sufrimientos distintos. La melé, me costó sobre todo a nivel físico. ¡Mucho dolor de espalda y cuello! La touch fue ante todo más una cuestión psicológica. Requiere un entrenamiento específico y en Argentina se preparaba a la vieja usanza: lanzando el balón contra un palo. Al llegar a Inglaterra en 2013, descubrí que había un entrenador específico de lanzamiento de touch, como para los pateadores. Siempre había entrenado los lazamientos laterales con los demás delanteros a diario, pero ahora la Unión Argentina de Rugby, por recomendación mía, ha contratado a mi preparador en Worcester, que viene una vez por semana para trabajar solo el lanzamiento conmigo y con Julián Montoya, el otro talonador.

P. ¿Qué le ha aportado su formación de tercera a la hora jugar?

R. Me sirvió de mucho, disfruto jugando con la pelota, siendo más dinámico e interviniendo por toda la cancha, algo que aprendí como flanker. Los talonadores clásicos son especialistas más parecido a un pilier, centrados en las melés y las touches. El dos moderno corre más con la pelota, igual que hacen los terceras.

P. Usted ha jugado al más alto nivel en Francia e Inglaterra, ¿qué es lo que ha aprendido en estos años que no habría aprendido de haberse quedado en Argentina?

Todos recordamos el Mundial de 2007 con mucha alegría. Un torneo histórico que esperamos repetir

R. En Francia, aprendí mucho como jugador, lo que es competir al más alto nivel, a manejar la presión, pero mi mejora técnica sin duda fue en Worcester. Todos sabemos cómo son los ingleses de estrictos y rigurosos, temáticos en cada disciplina.

P. El objetivo vuelve a ser como mínimo igualar la tercera plaza de 2007. Esta vez se cruzan con Nueva Zelanda en la liguilla y no en cuartos. ¿Qué ha cambiado desde esa eliminación?

R. Todos recordamos el Mundial de 2007 con mucha alegría. Un torneo histórico que esperamos repetir este año. En 2011, nos cruzamos con los All Blacks, pero les teníamos demasiado respeto por inexperiencia. Ahora, tras cuatro años jugando contra ellos en el Rugby Championship, les conocemos mejor, pero siempre es duro jugar contra los mejores.

P. ¿De qué le ha servido a Argentina los últimos años compitiendo en el Rugby Championship?

R. Jugar todos los años contra los mejores equipos del mundo, nos ha permitido mejorar tanto el control del juego, como en velocidad y habilidades individuales. Además, nos está abriendo muchas puertas, como, por ejemplo, la franquicia [equipo que jugará el Super Rugby, máxima competición de clubes del hemisferio sur, en 2015]. Este año, no solo hemos ganado por primera vez en Sudáfrica, sino que además hemos quedado terceros. Estos cuatro años hemos evolucionado y los resultados están ahí. Aún así, nos sigue perdiendo nuestra cabeza, competimos contra nosotros mismos. Tenemos que ganar confianza en el equipo y en nuestro sistema de juego y mantenerla cuando las cosas van mal. Ese es el momento en el que tenemos que dar un paso adelante los líderes. Lo trabajos como equipo en cada partido y entrenamiento.

P. ¿Qué tiene Argentina como equipo que no tienen otras selecciones del Mundial?

Nos sigue perdiendo nuestra cabeza, competimos contra nosotros mismos

R. Guardamos un lado amateur, ya que nuestro desarrollo siempre ha sido no profesional en nuestros clubes, por eso todos sentimos mucho orgullo al vestir esta camiseta, cuesta mucho llegar hasta aquí. Pero sobre todo, tenemos esa garra y pasión que sale en los momentos difíciles. Es nuestro sello. Defendemos hombro a hombro, como 15 hermanos.

P. ¿Cuál cree que ha sido la clave para la evolución positiva del rugby Argentino en los últimos 10 años?

R. El trabajo que se estuvo haciendo en la UAR con los entrenadores, los preparadores físicos, los jugadores. Disputar el Rugby Championship, el campeonato local que se hizo más competitivo, que ha permitido que los jugadores que se quedan en Argentina estén al nivel de los que estábamos en Europa. Gracias a todo esto tenemos un plantel mucho más grande y que si tenemos lesionados, el equipo no lo sienta a nivel de calidad.

P. ¿Qué conoce del rugby en España?

R. El rugby está creciendo, lo noto por la gente que me escribe en Facebook, aficionados de Chile, Colombia, Uruguay, España, donde sé que cada vez hay más afición. Pero, hace poco, estuve de vacaciones con mi mujer en España y me sorprendió que emitían rugby por la tele. Pensaba que solo había fútbol, como en Argentina. Y no descarto acabar mi carrera allá. Amo este deporte y cuantos más países competitivos haya mejor.

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